19 ene. 2007

Primera vuelta del Polaris. Entre la amenaza del descenso y la ilusión de la Copa

El Polaris se ha movido esta primera vuelta en ese incierto terreno, delimitado por el margen de apenas dos victorias, que separa las posibilidades de clasificarse para la Copa del Rey de los puestos de descenso.


Entre aprobado alto y notable sería la nota del Polaris por su primera vuelta en la liga ACB. Los de Hussein llegan a este punto en el puesto 11, con 7 victorias y 10 derrotas, es decir, con 3 victorias de ventaja sobre los puestos de descenso y en el promedio de victorias que parecen necesarias para garantizarse la permanencia (entre 12 y 13 victorias). Sin embargo, tal y como marchan Grupo Capitol y ViveMenorca, los dos últimos clasificados con 4 y 3 victorias respectivamente, la cifra de partidos ganados necesaria para mantenerse en la ACB bien podría quedarse al final en 12, o incluso en 11, con lo que a fecha de hoy el Polaris tendría hecho el 60% del trabajo encomendado al iniciarse la temporada, que no es otro que lograr la permanencia.

La igualdad en la ACB es muy grande, por ello es muy fácil pasar de sufrir entre los últimos clasificados a rozar los 8 primeros puestos que dan acceso a la Copa del Rey, en la primera vuelta, o que clasificarían para los Play Off, en la segunda. Dos victorias más de las 7 cosechadas por el Polaris podrían haberle clasificado para jugar la Copa del Rey, y dos victorias menos le habrían hecho sentir en el cogote el aliento del descenso (el Grupo Capitol es penúltimo con 4 victorias).

Empezó la temporada el Polaris visitando al Gran Canaria, perdiendo en los últimos minutos un partido que tenía ganado. Sorprendió, en cambio, derrotando en el Palacio de Deportes al Pamesa Valencia, aunque los toronjas, entonces dirigidos por Ricard Casas, no empezaron bien la liga. Plantó cara al TAU en su siguiente salida, aunque los jugadores bajaron los brazos en los últimos minutos. El siguiente encuentro en casa supuso la segunda victoria, contra uno de los rivales directos, el Bruesa, en un partido poco brillante. La quinta jornada se recordará por el imposible triple de Lakovic que impidió que el Polaris derrotara al Winterthur Barcelona y pudiera coquetear con la Copa del Rey en detrimento del cuadro de Ivanovic.

Dos victorias más de las 7 cosechadas por el Polaris podrían haberle clasificado para jugar la Copa del Rey, y dos victorias menos le habrían hecho sentir en el cogote el aliento del descenso
Durante el primer tramo de liga el Polaris tuvo que sobreponerse a varios contratiempos. Los bases y Myers (lesionado) apenas entrenaron en pretemporada, Fizer se incorporó tarde y se lesionó unos días antes de empezar la liga. Así, los tres primeros partidos el Polaris jugó con uno sólo extracomunitario, lo que ayudó a Triguero a jugar minutos y demostrar en su año de debut que tiene un sitio en ACB. Llegó DeMarco Johnson como ayuda para las jornadas 4 y 5, papel que cumplió aun estando bajo de forma. Otros jugadores también dieron un paso al frente, como Risacher, que encadenó una serie de grandes partidos. Lo peor del inicio de competición fue el bajo nivel de los bases, quienes aún no habían logrado adaptarse a la liga ni ganarse la confianza del técnico, quien jugaba muchos minutos sin base nato.

En la sexta jornada debutó Fizer, tal vez precipitadamente. Fue en Sevilla, contra el Caja San Fernando del ex polarista Manel Comas, donde otro triple final, esta vez marrado por Pedro Robles, dejó la victoria en Sevilla. A ésta siguió otra derrota en Madrid, frente al líder, el Real Madrid, que dominó a placer al Polaris, aunque mayores vapuleos ha dado el líder este año a algunos de sus rivales. La tercera victoria llegó en la jornada 8, en casa frente al Lagun Aro Bilbao, en un partido marcado por la defensa. Seguiría un desplazamiento para jugar contra el MMT Estudiantes, otra derrota, al igual que la visita a Girona para enfrentarse al Akasvayu Girona. La cuarta victoria llegó en la jornada 11, en las viejas instalaciones del Príncipe de Asturias, frente al Fuenlabrada y de forma contundente.

Los bases y Myers (lesionado) apenas entrenaron en pretemporada, Fizer se incorporó tarde y se lesionó unos días antes de empezar la liga
La incorporación de Fizer trajo nuevos ajustes. El norteamericano pasó a jugarse muchos balones en ataque, demostrando en muchas ocasiones la tremenda calidad que atesora, pero también que necesitaba adaptarse al baloncesto FIBA, mejorar el entendimiento con sus compañeros en la defensa colectiva y su intensidad bajo el aro. Los bases dieron señales de vida, aunque irregulare. La sensación general del equipo era que todo podría haber ido mucho mejor de haber tenido algo más de suerte.

La primera victoria fuera de casa tuvo lugar en la jornada 12, frente al Etosa Alicante, en un mal partido que se decidió en una magistral última jugada de Myers. El siguiente encuentro, en casa frente al Granada, fue el mejor partido del Polaris en lo que va de liga y el más abultado de su historia (93-63), además del tercero consecutivo. Ello desató la euforia de parte de la prensa y del público, y las alusiones a la Copa del Rey se hicieron frecuentes en los mentideros e informaciones deportivas. Un sonoro descalabro en la salida a Valladolid puso a todos los pies en la tierra e hizo recordar que el objetivo era eludir el descenso. Poco pudo hacer el equipo murciano al recibir al DKV Joventut, pues la magnífica defensa de Aíto García Reneses y el gran partido de Rudy Fernández no dio opciones a los de Hussein. En la jornada 16 llegó la séptima victoria del conjunto polarista (y última hasta ahora), en un desplazamiento a Menorca saldado de forma ajustada en un partido reñido. El último partido de la primera vuelta trajo al Palacio de Deportes el peor partido del Polaris, en este caso contra el Campeón de Liga, el Unicaja, en el que lo más negativo no fue la derrota, sino la actitud de algunos jugadores, que salieron a la pista ya derrotados ante la ausencia de los dos aleros titulares.

Gavel se muestra cada vez más regular y parece haberse asentado como base titular en detrimento de Dragic, quien ofrece con cuentagotas la calidad que atesora
El último tramo de la primera parte de la liga trajo las únicas dos victorias fuera de casa. El Polaris demostró que sabe ganar sufriendo, pero también que puede pagar caro no salir a la pista a darlo todo. Gavel se muestra cada vez más regular y parece haberse asentado como base titular en detrimento de Dragic, quien ofrece con cuentagotas la calidad que atesora debido a su inexperiencia y falta de físico.

El camino marcado hasta ahora, aunque mejorable, parece acertado. El principal problema parece estar en la facilidad para las lesiones de sus jugadores. La lesión de Myers, quien tiene para tres semanas, podría facilitar que el club buscara en el mercado un jugador exterior para suplir temporalmente al escolta, aunque también podría buscarse a alguien para el juego interior, donde Hussein sólo confía en tres de sus 5 jugadores: Triguero, Fizer y Thompson.

Si el Polaris muestra en la segunda vuelta más veces la mejor de sus caras y limita lo peor de sí mismo no parece descabellado que afronte el último mes de liga con cierta tranquilidad y hasta que los más optimistas se ilusionen con un último desplazamiento a Málaga luchando por meterse en las eliminatorias por el campeonato de liga. Quién sabe. Soñar es gratis.

Una versión de este artículo se publica también en el diario La Opinión de Murcia