20 sept. 2009

Las rotaciones de bases de Scariolo. Serbia, a la final

Tuve hace un rato un coloquio 'virtual' con Felipe Coello acerca de las rotaciones que hace Scariolo con los bases, pues tiende a utilizar un base distinto cada partido como recambio para Ricky Rubio, cosa que tanto a él, como a mí y a otra mucha gente nos parece curioso, pero a lo que creo que se le puede encontrar una explicación si se pone uno a darle a la cabeza un rato, y no me resisto a comentarlo aquí también.

Lo de las rotaciones de los bases, pese a lo curioso, la verdad es que hasta tiene lógica y todo. Normalmente en baloncesto el puesto de base está muy definido, al menos bastante más que el de aleros e interiores, que permiten más permutas entre escolta y alero o entre ala-pívot y pívot (o entre un 4 y un 5, que es como me gusta a mí nombrarlos). Así, en la selección española tenemos, además de la posible ayuda de Llull en un momento dado, un primer base claro (Ricky) y un segundo base que no está muy claro quién es. Creo que Scariolo es partidario de que los minutos en el puesto de base los disputen sólo dos jugadores en cada partido por cuestión de estilo de juego (no tener 'tres estilos' de juego en un mismo partido) y por cuestión de ritmo de jugador, pues o bien decides definir una jerarquía clara y roles con los bases de banquiello, y siempre usas a dos y un tercero queda relegado, o bien tienes que repartir los minutos de segundo base entre dos jugadores y así al final apenas juegan, apenas cogen ritmo de partido. Siendo, además, dos bases de características diferentes, eso te da una herramienta más para plantear partidos.

Así, hoy tocaba apostar por un segundo base que sumara más en defensa, y el jueves tocó uno que aportara más en dirección de equipo. Además, al no relegar a ninguno de los dos los tienes contentos a ambos (digo yo) y a ambos en ritmo de competición por si se lesionara uno de ellos.

Visto así creo que hasta es razonable. Pero claro, hay que partir de que los dos bases reservas tengan una calidad muy similar y deduzco que eso es lo que piensa Scariolo, que no en vano se los lleva a los dos a Moscú, además de que no sería justo que por cuestión de detalles mínimos Scariolo decidiera que uno de los dos es algo mejor que el otro y ese jugara siempre y el otro, ligeramente peor, no jugara nunca, con el peligro de que el que sí juega se lesione y tenga que salir el tercer base a jugar sin estar en ritmo de competición.

Vamos, digo yo. También puede ser que la foto que encabeza este texto tuviera algo que ven en tan curiosa pero democrática solución de reparto de minutos o, mejor dicho, reparto de partidos, pero no creo que haya que ser tan rebuscado.

En cuanto al partido en sí, afortunadamente, como el del jueves, están siendo lo que me esperaba visto lo visto en las últimas semanas. Es decir, una vez superado el riesgo de irse a casa en las fases previas por no tomarse lo suficientemente en serio a los rivales de este campeonato el susto les ha hecho crecerse, echarle las ganas y concentración que antes no pusieron y volver a ser el equipo prácticamente invencible que han venido siendo estos años.

Serbia, a la final

De cara a la final creo que habría sido mejor rival para España Eslovenia, pese a contar con mejores jugadores, pues a nivel emocional Serbia está en mejores condiciones que cualquier equipo para jugar esta final. Son un grupo de chavales jóvenes que ha logrado en este campeonato incluso más de lo que ellos mismos esperaban. Están absolutamente tranquilos, no tienen presión alguna, mientras que España, que necesita ganar sí que tiene toda la presión del mundo y, pese a ser tipos curtidos en mil finales y tanta presión no les va a paralizar, digo yo que algo sí que les afectará, como les afectó en Madrid por mucho que dijeran que no.

Mi favorito en la segunda semifinal era Serbia. No los ví contra España (me pilló en un avión), pero los ratos que les he visto jugar me parecen más sólidos como equipo, aunque individualmente no tengan tantas estrellas (consolidadas internacionalmente, quiero decir) como, p.e., Eslovenia, a la que le han remontado al menos 15 puntos (más o menos hasta ahí han estado abajo el rato que les vi en la primera parte) creo que más a base de juego de equipo en ambos lados de la canasta que de otra cosa.

Eslovenia me parece un poco como Lituania, un gran equipo si los miras uno a uno, pero poco sólido como conjunto, que en cuanto las cosas empiezan a ir mal pasan a hacer la guerra por su cuenta y terminan como un pollo sin cabeza dando tumbos por la pista (más Lituania que Eslovenia, por cierto).

Imagino que no es casualidad que esa falta de solidez les ocurra a Lituania y Eslovenia, dos equipos que ahora mismo no cuentan con un gran base director, pues Lakovic es un peligro como anotador pero es discreto director, Dragic es algo por el estilo aunque con menos clase y más físico. Lituania contaba con Kalnietis, otro del estilo Dragic, también poco director, y ya con escoltas haciendo de base, como 'nuestro' Delininkaitis. Cuánto han (hemos) echado de menos al inigualable 'Saras'.

Para el guiño musical y rememorando viejos tiempos desempolvamos esta canción de los Nikis (qué gozada aquellas guitarras a lo Ramones sobre canciones pop con el sello de los ochenta y la 'movida') en la que salía aquél guiño baloncestístico: "Mira como gana la selección, España está aplastando a Yugoslavia por 20 puntos arriba". A ver si hoy, actualizando tiempos y nombres, vuelve a ser algo parecido.