7 de dic. de 2009

Carta de despedida de Moncho Fernández


Les hago llegar, con todo mi pesar, la carta de despedida de Moncho Fernández:

"Estimados amigos,
Le he dado mil vueltas a la redacción de esta carta de despedida, y al final he optado por la manera más directa y clara. Quisiera darle las gracias a toda la gente que forma el CB Murcia por estos meses en lo que he formado parte del club. Mi más sincero agradecimiento a mi cuerpo técnico, fisioterapeutas, médicos y delegados por su profesionalidad y fidelidad, especialmente a Joaquín y Gonzalo, incansables en el trabajo. A todos gracias.

Sería muy desagradecido por mi parte no dedicar un capítulo especial a la AFICIÓN, cuyo apoyo y aliento he sentido más cerca que en ningún sitio. Desde aquí daros las gracias de todo corazón, a todos aquellos que de forma pública o privada, colectiva o personalmente me habéis hecho sentir muy orgulloso de ser vuestro entrenador. Eternamente agradecido.

A los medios, gracias igualmente por su trato siempre cordial y profesional, y no quisiera olvidarme de toda la gente del Palacio, que cada día nos hace el trabajo más fácil y agradable.

Deseándole lo mejor al club en su futuro más inmediato, se despide de vosotros,


Moncho Fernández."

2 comentarios:

Antoñito dijo...

Como ha dicho un amigo mio en otro blog, es mas facil y barato cambiar a uno (aunque no sea culpa suya) que a 4 o 5, la cuerda siempre se rompe por el lado mas flojo...

Anónimo dijo...

Yo también me emocioné con la carta de despedida de El Alquimista.
Su alquimia le ha valido para ganarse el respeto y la adoración de los aficionados, pero no le ha servido para nada más.
Es el entrenador con peor balance victorias y derrotas en la historia de este club.
Su gestión del grupo y sus jugadores ha sido de risa. Patético en la dirección y por si fuera poco todo lo anterior con criterio cero o sin ningún criterio, que es lo mismo.
Hoy juega Pepito y mañana juega Ricardito, hoy no juega Albertito y mañana juega Javierito. Un absoluto despropósito del que los jugadores, que son muy listos, se dieron cuenta a las dos semanas.
Eso si, ese encanto para tener a las masas rendidas a sus pies es digna de elogio. Mucha suerte Alquimista.
El Barítono