23 abr. 2010

Moncho López: “Los equipos portugueses cada vez se están profesionalizando más”

Hace unos años el baloncesto portugués fue importante en Europa, para bajar unos peldaños posteriormente. Ahora Moncho López, desde su puesto de entrenador jefe en el FC Porto y como seleccionador nacional portugués, intenta ayudar a devolverle a Portugal el esplendor perdido.

Tres ayudantes, uno de ellos dedicado full time al scouting, un preparador físico en exclusiva, tres fisioterapeutas, una piscina de calor y otra de frío, un gimnasio exclusivo para los deportes de sala del FC Porto, una organización superprofesional, buen salario, pagos puntuales, respetado como entrenador... Nos confiesa Moncho López que es difícil no sentirse un privilegiado con esas condiciones de trabajo. Este es su tercer año como Seleccionador Nacional de Baloncesto de Portugal, puesto que desde esta temporada compagina con el de entrenador jefe del FC Porto. Este gallego nacido hace cuarenta años en El Ferrol ultima estos días la preparación del play off por el título en la liga portuguesa, en el que intentará llegar a la final y dar la sorpresa imponiéndose a un Benfica que, a día de hoy, es el mejor equipo del baloncesto luso.

Nos recibe unos minutos antes del último entrenamiento técnico de preparación de su partido contra el Académica (al que se impondría por 79-41) para invitarnos a presenciar el entrenamiento y nos emplaza unos minutos más tarde en una cafetería cercana para charlar informalmente de baloncesto y, de paso, concedernos una pequeña entrevista periodística.

¿Cómo llegaste a entrenar en Portugal?

Cuando era seleccionador de España tuve mucho contacto con esta federación, y luego por proximidad geográfica, al vivir en Galicia, tenía un contacto con personas de las asociaciones, que son las federaciones autonómicas aquí. Me llamaban mucho para dar clínics, y cuando el anterior seleccionador Valentin Melnichuk volvió a Ucrania quedó esa plaza libre y hablaron conmigo para entrenar la selección portuguesa. Era un momento en el que a mí me apetecía, me siento buen entrenador de selección, acepté y estoy encantado. Ahora va a ser la tercera temporada.

¿Cuáles son las diferencias básicas entre la liga española y esta?

La ACB es la mejor liga del mundo después de la NBA, incluso hay muchos jugadores en la ACB que jugarían muy bien en la NBA, y en la NBA hay jugadores que no conseguirían jugar en la ACB. Las diferencias entre esta liga y la ACB son muchas: presupuestos, calidad de jugadores... Yo, afortunadamente, estoy muy bien, en un club que organizativamente, en condiciones de trabajo, tradición, etc. está al nivel de los mejores ACB. Oporto hace años que está jugando competiciones europeas en sus disciplinas de balonmano, y en hockey compite para ser campeón de Europa. Digamos que yo personalmente, en mis condiciones de trabajo, vivo una situación similar a la que tenía en España. El baloncesto en general, en lo que es la competición, aquí hay una limitación de calidad muy grande por el hecho de proteger al jugador nacional. Sólo puede haber tres jugadores no seleccionables por cada equipo. Por tanto, juegan muchos jugadores portugueses en cada equipo, que eso está muy bien, yo como seleccionador me parece una buena idea, pero también hay menos jugadores de primera calidad en la competición.

La profesionalidad y excelencia del trabajo en Porto que nos comentas ¿es algo puntual que ocurre en este club o está produciéndose una mejora generalizada en el país?

El baloncesto portugués está intentando ir a más. Estuvo muy bien hace 10-12 años, había muchos jugadores españoles aquí, buenos americanos, sus equipos competían en Europa. No existía la LEB Oro, LEB Plata, por tanto en la Península Ibérica eran la segunda competición, y ha tenido una regresión de la que ahora está empezando a salir. Equipos como Porto, Benfica, Ovarense son muy importantes para esa nueva evolución o recuperación del basket portugués, porque todavía hay equipos en la liga con presupuestos pequeños y un plantel en el que muchos jugadores no son profesionales full time, son estudiantes, o son trabajadores, pero cada vez menos, cada vez se están profesionalizando más los equipos.

Esa recuperación de la que nos hablas ¿tiene su reflejo y feedback desde la grada?

Sí. Hay que tener en cuenta que estamos en un país de fútbol, su selección de fútbol es de las mejores del mundo. Pero hace poco un medio de comunicación sacó un estudio, una encuesta respecto a las preferencias del aficionado portugués en cuanto a un deporte como espectáculo y situaron al baloncesto en primer lugar, y ¿qué pasa? Pues que aquí se sigue mucho la NBA, y la competición local depende un poco de cada ciudad. Hay lugares con mucha tradición como puede ser O Barreiro, Ovar, y también hay clubes que mueven mucha masa social, como Benfica y Porto, pero los pabellones que se llenan son pocos, y cuando hablamos de que se llenan hablamos de dos mil y pico o tres mil personas.

¿Cuál es el perfil del aficionado? ¿Son aficionados provenientes del fútbol por ser éste un club de fútbol o son realmente entendidos de baloncesto?.

En mi caso en Porto veo de todo. Creo que hay tres tipos de aficionados: un aficionado muy de baloncesto, pues veo aficionados en mis partidos que luego cuando me voy a ver los cadetes y los juniors, que los veo mucho, están también allí, son aficionados puros 100% de baloncesto que siguen al Oporto en todas sus categorías; luego hay un aficionado de los deportes de pabellón, de las “modalidades” que llaman ellos, que es el más numeroso, son aficionados que tienen el abono del balonmano, del hockey y del basket, y están presentes en todos los partidos de estas disciplinas; y luego está el aficionado a Oporto, al club, al emblema, al fútbol, que viene a ver basket, pero viene fundamentalmente a las grandes citas, contra Benfica u Ovarense, grandes rivales, y que ahora en la parte final de la temporada comienza a aproximarse más.


He visto que los medios portugueses no dedican demasiado espacio al baloncesto ¿Cómo es en general el tratamiento que hacen del baloncesto? ¿Hay prensa especializada o el baloncesto lo cubren periodistas no especializados?

La prensa no da mucha cobertura al basket, sólo en momentos puntuales de la temporada. Este era un partido de liga regular, y aunque Académica tiene mucha tradición, no era un rival muy mediático. En cada medio suele haber periodistas que no escriben sólo de baloncesto, generalmente son responsables de varias "modalidades" de pabellón, mientras que los especialistas escriben sólo de fútbol.

En mi experiencia como seleccionador he conocido a periodistas de todos los medios, y hay gente muy buena, muy preparada, pero que generalmente son muy "parciales" a favor de un equipo u otro, según el periódico para el que escriban. Algo más exagerado que lo que sucede por ejemplo entre Marca, Sport, Mundo Deportivo, etc.

El que se haga un seguimiento más superficial que en España ¿puede tener su parte buena en que tampoco generan demasiada presión si las cosas no van bien del todo?

Presión... ¡¡¡¡muchísimaaaa!!!! Sobre todo la que nosotros mismos nos ponemos. Luego además, mi equipo como has visto está muy estructurado, muy organizado, y hay un control extraordinario por parte del club respecto a cargas de trabajo, horarios, vestimenta, apartamentos, etc. Esta fiscalización presiona mucho al jugador, pero para el entrenador facilita muchas cosas; obviamente, también te responsabiliza, pues si las condiciones de trabajo son las mejores de los mejores.... ¡¡hay que ganar!!.

¿Sigues el baloncesto español desde aquí con asiduidad?

Sí, claro, soy un hombre baloncesto. Hoy estoy aquí y estoy contento, pero mañana puedo estar entrenando en Calatayud o en Bélgica. Por tanto, intento mantener contacto, primero porque me gusta, y segundo por la responsabilidad de mi profesión. Sigo mucho las competiciones europeas, sigo muchísimo la liga ACB y la LEB Oro. Afortunadamente, hay muchos medios para hacerlo, tanto el site de la ACB como el de la Federación Española son herramientas de trabajo espectaculares para los entrenadores. Tenemos acceso a partidos, estadísticas, y tengo un contacto muy profundo, aparte de que mantengo contacto con entrenadores que trabajan en España y me tienen informado de muchas cosas. También por el hecho de ser seleccionador portugués mi atención no se focaliza sólo en el baloncesto español, y hago un seguimiento bastante bueno de muchas ligas europeas.

Imagino que habrás hecho un buen seguimiento de tu tocayo Moncho Fernández, cuya relación me consta que no es meramente de colegas.

Moncho Fernández y yo somos como hermanos. Trabajamos varios años juntos y vivimos muchas cosas buenas juntos, y otras no tan buenas, y mantenemos una relación muy estrecha. Viví con tristeza la situación de Moncho en Murcia, porque es un magnífico entrenador, y está absolutamente preparado para trabajar en la ACB. Creo que era un buen entrenador para ese proyecto en Murcia, pero evidentemente los resultados se imponten muchas veces a las personas, y se buscó un revulsivo con un cambio de entrenador, con un muy buen entrenador como es Edu Torres, pero el tiempo también ha demostrado que hacía falta algo más que cambiar el entrenador y había que remodelar la plantilla.

Te comenté que yo y otros 150 entrenadores estamos haciendo el curso de entrenador superior. Con la perspectiva que te da la experiencia a nivel de club, federativa e internacional ¿Qué consejo le darías a los jóvenes entrenadores en fase de formación que hacen ese curso de entrenador superior?

Me alegro mucho de que hagas este curso. Creo que es el mejor curso de formación para un entrenador del mundo. El mejor, sin duda. La Federación Española está a la vanguardia de la información, la pedagogía. Yo fui profesor de ese curso de Nivel 3 y me gustó mucho, una experiencia fantástica, de las más bonitas que he tenido como entrenador profesional. A un entrenador joven le diría que se forme, que aproveche todas las oportunidades, somos afortunados los españoles, vivimos en un país de basket. Hay que hacer lo que tú estás haciendo, siempre que se pueda y alguien nos deje la puerta abierta, entrar, ver, aprender, observar, reflexionar sobre los aciertos y errores de los otros y, sobre todo, entrenar. Otra cosa que sucede es que no hay espacio para que todos seamos profesionales, y todos convirtamos el basket en nuestra forma de vida y nuestra profesión, pero eso no es un hándicap para que uno de el 100%. En mi caso es mi vida, mi profesión, en tu caso tu pasión, y los dos vivimos esto con la misma intensidad. Por eso, ¿qué os digo? Que disfrutéis.

14 abr. 2010

Este fin de semana de Final Four con el Junior A de Capuchinos

Buena parte del próximo fin de semana lo pasaré en Caravaca de la Cruz, intentando echar una mano a Carles Miñana y los chavales del Junior A de Capuchinos. El sábado a las 18:15 jugaremos la primera semifinal de la Final Four, contra el CB Murcia, y el domingo a las 19:00 estaremos en la final con uno de los equipos de Molina. Antes de la final, a eso de las 17:00, se jugará el partido por el tercer y cuarto puesto.

El partido que nos dio acceso a la F4, contra Cartagena, fue muy disputado. Tuvimos un par de momentos de apuro, especialmente el del último cuarto, hasta que Toti puso las cosas en su sitio y la guinda al excelente trabajo colectivo realizado durante todo el partido por los chavales en ambos lados de la pista pero, sobre todo, en defensa. El subidón fue de lo más grande que he sentido en mucho tiempo, y eso que con estos chavales no llevo ni dos meses, pues empecé la liga ayudando a Julio Soler en el Junior B, hasta que terminó la liga y ví que el cuerpo me pedía más y Carles también me acogía con los suyos.

Lo que parece innegable es que en Molina están haciendo un gran trabajo, pues no es nada fácil que esa localidad coloque en semifinales a dos de sus equipos, uno de los cuales jugará la final al enfrentarse entre ellos en semis.

Intentaré pasarlo lo mejor posible este fin de semana, pase lo que pase en la pista. Para nuestro equipo ya es un éxito habernos clasificado. Este fin de semana ya es un premio. Nos falta la guinda del pastel. Ya hablaremos el próximo lunes.

De momento sólo queda terminar con un ¡¡¡un, dos, tres, Capuchinos!!!



7 abr. 2010

Portugal también existe

La pasada semana tuve el placer y el privilegio de compartir unos ratos con Moncho López, ex seleccionador nacional español y actual seleccionador nacional portugués, además de entrenador jefe del FC Porto.

Moncho López es una persona de un trato superagradable. Me recibió de un modo muy cordial, y no sólo me permitió asistir al entrenamiento de ese día, sino que se mostró encantado de enseñarme las fantásticas instalaciones de que disfruta en el Dragao Caixa, la flamante cancha donde juegan los deportes de sala los equipos del FC Porto, sino que incluso tuvo el detalle de comentar cuestiones técnicas del entrenamiento de ese día a pie de pista. En la sesión de ese jueves, en concreto, Moncho tenía previsto hacer unos ajustes en su defensa en zonas, pues le preocupaba que los interiores del Académica iban bastante bien al rebote ofensivo desde el poste alto y quería que sus exteriores trabajaran el cerrarle esa posibilidad al jugador del rival que ocupara el tiro libre. Al final casi no le hizo falta al entrenador gallego usar su zona, pues defendiendo casi todo el partido en individual le fue suficiente para sentenciar el partido.

Los medios de trabajo con los que cuenta Moncho en Porto son de lo más profesional que uno se pueda topar en el baloncesto moderno: Tres ayudantes, uno de ellos dedicado full time al scouting, un preparador físico en exclusiva, tres fisioterapeutas, una piscina de calor y otra de frío, un gimnasio exclusivo para los deportes de sala del FC Porto, una organización superprofesional, buen salario, pagos puntuales, respetado como entrenador en el país vecino. No obstante, pese a esas buenas condiciones de trabajo, la competitividad de la liga no es comparable a la ACB, pues el Porto, el segundo equipo más importante de Portugal, sería en España un equipo de la parte media de la LEB Oro. Ahora mismo, el Porto está clasificado en tercer lugar, casi empatado a victorias con el Ovarense y con el Benfica como claro dominador de la liga con una única derrota, ocurrida precisamente hace unas pocas semanas en el Dragao Caixa.

Merece una reflexión aparte el sistema de competición portugués, pues su liga sólo contempla la posibilidad de tres jugadores no seleccionables, y el resto han de ser portugueses. Nos comenta Moncho que eso es algo que le viene bien como seleccionador, pues fomenta que jueguen muchos jugadores portugueses en los equipos, pero la parte negativa es que resta competitividad a la liga, ya que esa norma respecto a los pasaportes hace poco viable que juegen allí jugadores españoles, algo que sí ocurría hace años y que ayudaba a dar un mayor nivel competitivo a la liga. ¿Ese proteccionismo con el jugador nacional es realmente beneficioso para el baloncesto portugués?. Está por ver, pues ya vemos que tiene su parte positiva y negativa, ya que los jugadores portugueses juegan más minutos, pero lo hacen en una liga menos competitiva de lo que podría ser si hubiera más apertura en el aspecto de licencias y pasaportes.

Además de la calidad de las plantillas, la intensidad de la competición tampoco es comparable a una liga como la ACB. Un signo de ello es que en el partido que pudimos presenciar la semana pasada, contra el Académica, que llegaba en el quinto puesto de la clasificación y ya prácticamente clasificado para play off, ningún equipo hizo ningún cambio hasta el minuto 12. El Académica, al parecer inducido a ello porque a Benfica le dio un resultado aceptable, se colocó en zona 2-3 desde la primera jugada, y apenas hizo un amago de defender en hombre en los minutos finales, cuando ya perdía de unos 30 puntos, algo que cuesta imaginar en una liga como la ACB.

Otro detalle que me llamó la atención fue que la influencia de la NBA, a la que los portugueses hacen mucho seguimiento, se manifiesta también en aspectos del juego y, al menos en este partido, no se pitaron ni unos solos pasos de salida, cuando buena parte de los jugadores, sobre todo los americanos, hacían contínuamente los clásicos pasos de salida que sí se permiten en la NBA.

Una cosa que la ACB no permite y que, en cambio, me pareció un detalle destacable es el hecho de que Caixa Dragao cuenta con asientos a pie de pista, desde los que tuvimos el privilegio de ver el partido. Y cuando digo a pie de pista quiero decir exactamente eso, pues pudimos ver el partido pisando el parquet y a poco más de un metro de la banda, distancia más que suficiente como para intentar un trap o un robo de balón en un descuido al jugador que se acerque demasiado a la banda. Vamos, como las famosas butacas de gente como Jack Nicolson en el Staples Center. En este caso no son tras los banquillos, aunque sí en la banda de enfrente. Tres filas de butacas con vista privilegiada, que en el caso del Porto se utilizan como localidades de protocolo o VIP. No sería mala idea que la ACB tomara ese modelo, los clubs podrían usarlas para invitaciones VIP (dar colorido a las retransmisiones televisivas colocando ahí caras conocidas o bien vender esas localidades a un precio bastante más algo, logrando así ingresos extra).

En cuanto al partido en sí resaltar que en el Porto juega de sexto hombre un viejo conocido de la afición murciana, Nuno Marçal. El ex murcianista jugó apenas unos 15 minutos, repartidos entre segundo y tercer cuarto, en los que tuvo tiempo de anotar cuatro de los seis triples que intentó, además de realizar un mate, que no subió al marcador porque la red es de las de fondo estrecho y la canasta escupió la bola hacia arriba tras el intento de mate. Un jugador de ese equipo que está muy bien es Carlos Andrade, muy querido por la afición y mejor jugador del Porto, al que pudimos ver en ACB jugando en el Bruesa hace un par de años. Anotó desde cerca, lejos, reboteó, hizo un poco de todo y bastante de valoración (24 o así). No sería un mal fichaje para el CB Murcia en LEB. Tampoco tiene mala pinta su americano Stempin (fuerte, buen defensor, buena mano de lejos) o su séptimo jugador, Rui Mota, poco físico pero con mucha calidad. Tampoco me desagradó su ‘4’, Julian Terrell. El marcador final fue contundente (79-41), aunque al Porto le costó un buen rato romper el partido. La falta de concentración le hizo perder a los jugadores de Moncho López dos buenas rentas en la primera parte, consiguiendo la primera ventaja importante en los instantes finales del primer tiempo gracias a varias buenas acciones consecutivas, incluida una jugada de últimos segundos tras tiempo muerto saldada con un 2+1.

En definitiva, un par de días en los que pude disfrutar de baloncesto desde dentro de un club tan profesional como el Porto, conocer mejor una liga de la que sabía bastante poco y, sobre todo, conocer a una gran persona y gran entrenador como Moncho López.