31 dic. 2012

Asefa Estudiantes. Triple poste para Germán Gabriel

El saber perfectamente cómo quiere jugar tu rival (scouting) no significa que necesariamente puedas evitar que haga lo que busque hacer. Que le pregunten si no a Pablo Laso si sabe del peligro que tiene Navarro (qué disparate lo del pasado domingo, aquí en el video de Piti Hurtado).

Asefa Estudiantes, de la mano de Txus Vidorreta, tiene bastante claras sus prioridades, siendo Germán Gabriel la primera de ellas y siendo el recibir en el poste bajo por el lado izquierdo de la pista el principal objetivo a conseguir cuantas más veces mejor y, como segunda opción, la recepción con ventaja de alguno de sus exteriores (English especialmente).

Triple poste clásico
Por ello, Vidorreta utiliza mucho el juego de triple poste, una situación que estuvo muy de moda hace un tiempo y que periodicamente se sigue viendo en las canchas. El juego de triple post busca que un exterior bloquee a un interior por la línea de fondo y a continuación este bloqueador sea bloqueado en el tiro libre por el otro interior, generándose así dos opciones de pase, una en el poste bajo al interior y otra en la línea de tres puntos central para el exterior.

La defensa del triple poste no es nada fácil, pues hay que combinar la defensa del bloqueo horizontal entre pequeño y grande por línea de fondo con la del bloqueo vertical que recibe el pequeño que bloqueó al grande.

Donde más ventajas saca Asefa Estudiantes de esta situación es en la recepción al poste bajo de Germán Gabriel, ya que éste ni siquiera necesita recibir con mucha ventaja, sino que le basta con recibir en el poste bajo y hacer uso de su excelente juego de pies para conseguir anotar una y otra vez.

Berni hace body check para dificultar el primer bloqueo
Así, la misión de la defensa ha de ser intentar que Germán Gabriel reciba lo más lejos posible del aro y no en el mismo poste bajo. Para ello, en el caso del pasado partido contra el UCAM CB Murcia al menos, el defensor del jugador exterior intenta dificultar al máximo el primer bloqueo y que no se produzca ni donde ni cuando quieren los atacantes. Cuando se consigue dificultar ese bloqueo se suele conseguir también que Germán Gabriel tenga que dar un paso o dos más allá de donde le gustaría recibir, facilitando así (ligeramente, pues aún así suele anotar) la labor del interior en la defensa cuerpo a cuerpo con Gabriel.

En el caso de que se busque la recepción exterior el defensor de éste puede tratar de recortar el bloqueo y anticiparse en la línea de pase, aunque la opción de triple poste para pase exterior es la que menos jugaron contra el UCAM Murcia.

Para la situación típica de triple poste está prevista una defensa que viene llamándose la "defensa Argentina" por ser utilizada con gran éxito por la selección Argentina. Lo que se busca con esta defensa es realizar una defensa más o menos convencional del bloqueo por línea de fondo del exterior al interior, de forma que el interior empuja a su defendido para obligarle a tomar el bloqueo por arriba, lo más alejado posible del aro al tiempo que el defensor exterior hace una ayuda larga y trata de realizar un body check con el interior para dar tiempo al defensor del interior a recuperar. Así, como el defensor exterior en esta ayuda puede haber perdido la referencia de su defendido el otro exterior que defiende al jugador del lado de ayuda (normalmente en la posición de alero o esquina contrarias) cambia con este y anticipa la salida del exterior del segundo bloqueo.

La "defensa Argentina" del triple poste

Esta defensa deja como único pase viable un pase largo y en principio poco peligroso, al exterior del lado contrario, el que acaba de ser tomado por el jugador que defendía inicialmente al jugador que ha efectuado el primer bloqueo. 

Para evitar que se pueda producir esta ayuda Txus Vidorreta juega también una variante de triple poste en la que evita que en el lado de ayuda esté el otro alero e impide, por tanto, que puedan cambiar los aleros entre sí. Curiosamente, esta cuestión fue pregunta de examen final en el CES 2010, del que el propio Txus Vidorreta fue uno de nuestros profesores y Germán Gabriel uno de los compañeros de curso.

Triple poste de Asefa Estudiantes sin posible cambio entre aleros

He editado un pequeño video donde se ilustran todas estas ideas con cortes del pasado partido entre el UCAM Murcia y el Estudiantes y de otros partidos que muestran claramente estas ideas:




¡¡Feliz año 2013 a todos!!

24 dic. 2012

Los problemas del UCAM Murcia con la defensa del pick&roll

La temporada pasada el UCAM Murcia recibió de media 73,8 puntos por partido, mientras que esta temporada está encajando una media de 83 puntos. Pese a esa diferencia de casi 10 puntos este año la clasificación va bastante mejor a estas alturas para el equipo murciano que la pasada campaña, evidentemente porque gana más partidos y los gana anotando más que el año pasado, porque claro está que encajar encaja bastantes más.

Hoy quería centrarme en una de las explicaciones de porqué el UCAM Murcia encaja tantos puntos esta temporada. Para responder a esta cuestión siempre hay varios aspectos defensivos que entran en juego, como puede ser en ocasiones la falta de dureza en el uno contra uno, o momentos de problemas con el balance (contra Bilbao el equipo de Quintana encajó 6 puntos desde pase de béisbol solo en el primer cuarto), despistes en los ajustes de una zona 2-3 algo estática, etc. Pero quizá el problema más llamativo de todos está siendo la defensa del pick&roll (bloqueo y continuación) central.

Son muchas las formas posibles de defender el pick&roll central (véase "8 formas diferentes de defender el pick&roll" en este mismo blog). No obstante, Oscar Quintana se caracteriza por intentar no volver locos a sus jugadores con demasiadas opciones para cada situación y tratar de hacer unas pocas cosas sencillas pero bien hechas. Así, su opción preferida para defender el bloqueo directo (o pick&roll) es hacer un flash muy agresivo con recuperación directa (el defensor del bloqueador salta al balón para ayudar al defensor del jugador con balón y mientras otro defensor desde el lado de ayuda ayuda momentáneamente en la defensa de la continuación del bloqueador intentando dar tiempo al defensor de éste para recuperar su marcaje inicial). El año pasado Quintana contaba con un jugador como Agustine, muy potente y rápido a la hora de saltar y recuperar (aunque con tendencia a despistarse si tenía que elegir entre muchas posibles opciones en función de la situación concreta que se estuviera jugando), lo que permitió que se jugaran muy buenos momentos defensivos basados casi únicamente en hacer flash agresivo.

Este año, en cambio, los pívots Lewis y Tillie no son tan buenos a la hora de hacer esta defensa, especialmente en lo que se refiere a la hora de la recuperación, pues ambos  recuperan muy lentamente (especialmente Lewis quien además no siempre salta con la agresividad necesaria para dificultar o retrasar al hombre con balón la opción de jugar un buen pase), recuperando a veces prácticamente andando, con lo que en ocasiones su jugador se queda solo para recibir bajo el aro y otras, las más, se obliga al compañero del lado de ayuda a realizar una ayuda muy larga (en cuanto a distancia y tiempo) que le impide recuperar en condiciones con su defendido y así se termina por permitir tiros lejanos de éste al llegar el defensor que estaba en ayuda colado a puntear, o bien permitir una penetración o incluso que este jugador haga llegar el balón al jugador que ha bloqueado y continuado sin que su par aún lo haya cogido. En algunas ocasiones el UCAM Murcia ha conseguido mandar una segunda ayuda a tiempo, pero equipos como el Gran Canaria lograron encontrar un pase extra sin que ya fuera posible para los de Quintana habilitar una tercera ayuda eficaz.

En ocasiones cuando esta defensa en flash no ha funcionado nada bien Quintana ha optado por pasar los bloqueos por detrás, especialmente con el partido ya muy avanzado, procurando que el defensor del bloqueador hiciera push o se hundiera. Esta forma de defender el bloqueo tampoco ha dado grandes resultados pues al hundirse el pívot (o hacer push) se desprotege durante unos instantes el tiro lejano y nadie salta a la trayectoria del jugador con balón, lo que propicia que éste pueda avanzar con un bote o dos y realizar un buen tiro de media distancia y en ocasiones penetrar o incluso encontrar mal defendido al bloqueador y hacerle llegar el balón directamente o triangulando.

No es fácil lograr que jugadores que no hacen suficientemente rápido el saltar y recuperar lo hagan en poco tiempo, pero en ACB todos los jugadores tienen la obligación de dar el máximo en este tipo de situaciones. En el caso de Tillie más parece un problema de movilidad el que le dificulta recuperar a tiempo desde un salto tan lejano pero el caso de Lewis no lo tengo tan claro, pues se trata de un jugador bajito para su posición y rapidísimo, al menos en pista delantera.

Deberá seguir trabajando Quintana con Lewis y Tillie este aspecto si quiere que la defensa de su equipo sea más sólida y encaje menos puntos en este aspecto. En el partido contra el CAI Zaragoza de ayer sin ir más lejos, y en una cuenta que hice que no sé si es exhaustiva el equipo murciano encajó al menos 25 puntos por una mala defensa del pick&roll central.

He preparado un video para ilustrar lo comentado:



Feliz Navidad a los creyentes y feliz Solsticio de Invierno al resto.

23 dic. 2012

¿Puede un árbitro reventar un tiempo muerto?. Sí, si puede

Ocurrió la semana pasada en el partido que ofrecía TDP y que enfrentaba al Islas Canarias con el Perfumerías Avenida de LF, partido en cuyos banquillos se sentaban dos compañeros con los que tuve el privilegio de hacer el CES 2010: Raquel Romo por parte del Perfumerías Avenida como ayudante de Alberto Miranda (del que casualmente acabo de enterarme que ha sido destituido por la mala racha de resultados en Euroliga); y de Maikel López por parte del Islas Canarias, en su caso como entrenador principal y formando un tándem bien compenetrado con el clásico Domingo Díaz.

En las imágenes de TDP no se ve qué ocurre antes del inicio del tiempo muerto, solicitado por Maikel López tras varias acciones consecutivas de canasta del Perfumerías al final del segundo cuarto. La cuestión que planteo es, ya hubiera realizado o no Mikael (o Domingo) alguna acción sancionable como técnica, si puede el árbitro irrumpir en mitad del corro para señalarle una técnica a Mikael López estando ya el tiempo muerto en marcha y el entrenador hablando con las jugadoras (en realidad en este caso concreto era el segundo entrenador, Domingo Díaz, quien hablaba, algo nada raro en la forma de trabajar de esta pareja de entrenadores) restándole tiempo efectivo de uso del tiempo muerto y, sobre todo, distrayéndole la concentración sobre este importante momento de partido.

No me suena que en ninguna de las 66 páginas que componen el reglamento de baloncesto FIBA se indique expresamente algo sobre el particular, pero entiendo que no parece muy razonable que un árbitro deba irrumpir en mitad de un tiempo muerto para señalar una técnica que podría haber señalado antes o después de éste, privando por tanto al entrenador, de facto, de la posibilidad real de utilizar adecuadamente ese tiempo muerto y, por tanto, sancionando doblemente al entrenador, con la técnica por un lado, y reventándole el tiempo muerto por otro.


4 dic. 2012

¡Gracias CB Capuchinos!

Les copio aquí la carta de despedida que envié al CB Capuchinos y cuyos responsables no han considerado suficientemente interesante como para ser publicada en la web del club:


Gracias. No se me ocurre otra forma de empezar esta despedida. Me duele muchísimo estar escribiendo esto, mucho más de lo que fui capaz de imaginar, pero no me queda otra que pasar página y agradecer a este club la oportunidad que me brindó de hacerme entrenador. Seguramente habrá otros clubes, otras experiencias, pero ninguno de ellos podrá ser el club en el que me hice entrenador y que tanto ha hecho por mi felicidad en los últimos años.
Dejo atrás muchas personas que han terminado por pasar a ser muy importantes en mi vida: entrenadores, jugadores, padres y directivos. No puedo mencionarlos aquí a todos aunque a todos estoy agradecido, pero no sería justo tampoco no recordar expresamente a algunas personas fundamentales en mi vida en estos últimos años.

Julio Soler fue quien me dio la oportunidad de reengancharme al mundo del entrenador después de muchos años con mi proyecto de ser entrenador aparcado al hacerme un hueco en aquél junior inolvidable. Carles Miñana, en su etapa como Director Deportivo, fue quien me dio la oportunidad de tomar mis propias decisiones al asignarme un equipo que entrenar y a los que intentar transmitir mi pasión e ilusión por el baloncesto. Una pasión que ahora pienso que tal vez me ha traído más problemas que otra cosa, pero que yo hasta ahora consideraba fundamental para ser entrenador. Pasión la he visto en el propio Carles Miñana como entrenador, de quien aprendí muchas cosas sobre lo que ha de ser un entrenador, mucho más que alguien que enseña, sino alguien que arrastra a quien entrena a sentir el baloncesto como una forma de vida. Esa misma pasión me la mostró Cari Sánchez no sólo como gran entrenadora que es sino como una de las jugadoras de ese grupo inolvidable de guerreras que me han puesto tantas veces el corazón en un puño y a las que no sabré cómo agradecer esos momentos que vivimos y el aprendizaje que me llevo del grupo que considero mi segunda familia. Alex Navarro me enseñó, precisamente como entrenador de ese fantástico grupo de chicas, que siendo un equipo amateur se puede trabajar con la seriedad y el rigor de un equipo profesional para dar un salto de calidad a base de trabajo, saber hacer, honradez y un grupo de jugadoras entregadas.

Deportivamente he podido vivir muchísimas experiencias fantásticas, no sólo en las victorias, sino también en las derrotas. Gracias a este club y las personas que tuvieron a bien hacerme hueco pude vivir una Final Four junior masculina, llevar mi propio equipo una temporada entera o poder entrenar aunque fuera apenas unos meses al junior femenino este pasado año. También viví dos Días del Mini, fui testigo de excepción de un primer puesto del alevín masculino de Carles Miñana, al que ayudaban Miki Rodríguez y Cari Sánchez (qué grandes momentos pasamos) y dos inolvidables (en lo emotivo y deportivo) Fases de Ascenso a Liga Femenina 2 con Alex Navarro a los mandos.

Entrar en Capuchinos me animó a hacer el curso de Entrenador Superior, título cuyo diploma hace apenas unos días que puede tener al fin en mis manos. Tal vez fue una locura hacer ese curso, pero al fin y al cabo una locura que no me habría atrevido a hacer de no haber estado en este club.

Otra de las cosas que marca la diferencia en este club es su gente en general, y ese espíritu que va mucho más allá de lo deportivo y que entiende el baloncesto como un deporte pero también como una excusa para pasárselo bien a la menor oportunidad. En ese terreno Fede Paredes y Juan Torrecillas me dieron unas cuantas lecciones sobre cómo vivir la vida con optimismo, sacándole todo el jugo a los buenos e incluso a los malos momentos. Todo partido se ve diferente si al finalizar te espera una cerveza, una tapita y una charla en buena compañía. El futuro en este espíritu veo que también está garantizado con la Marea Verde. Sois muy grandes.

Como curiosidad decir que en este tiempo he tenido la oportunidad, ya que no habitualmente sí de forma puntual, de entrenar al menos por algún rato en todas las categorías posibles del club salvo el senior masculino, lo que me ha permitido conocer a muchísimos niños y niñas, y no tan niños ni tan niñas, que han enriquecido mi vida y me dejan claro que pese a los malos tiempos que nos toca vivir en esta sociedad no todo está perdido en el futuro.

En Capuchinos me hice entrenador, y en Capuchinos me he equivocado en muchas cosas, o no estaría escribiendo ahora este texto, y siento no tener el suficiente nivel como entrenador como para merecer tener un hueco en este club. Esto que digo no habla solo de mi impericia como entrenador, sino muy especialmente del gran nivel de entrenadores que tiene este club y, aunque ahora mismo eso me obligue a salir de éste, no significa otra cosa sino que los jugadores del club están en muy buenas manos.

En todo momento he intentado darlo todo y ser honrado, aunque está claro que no he atinado siempre en ese intento. En alguno de esos desatinos incluso he herido a alguien querido, espero pueda perdonarme alguna vez.

Ahora toca buscar acomodo en otro lugar, seguir formándome, adquiriendo experiencia. Como dije al principio seguro que muchas de esas experiencias que están por venir serán muy interesantes pero ningún club podrá ser el club en el que me hice entrenador. Ojalá algún día, cuando tenga ese nivel que aún no tengo, pueda volver a entrenar en este club, al que me veo obligado a dejar con todo el dolor de mi corazón.

Para cualquier cosa que necesitéis estoy a vuestra disposición. Y repito lo dicho al principio: ¡¡Gracias!! 

24 oct. 2012

CB Murcia. Ventajas desde el mano a mano

En baloncesto las cosas complejas no siempre son las que más rendimiento dan. A veces los entrenadores tienden a olvidar que haciendo bien algunas cosas sencillas se puede sacar más rendimiento que haciendo regular ciertas cosas complejas.

Eso es algo que tiene muy claro Oscar Quintana y por ello utiliza mucho un recurso como el mano a mano, un gesto técnico que, bien hecho, da muchísimo rendimiento. Lewis y Barlow son dos jugadores que ejecutan a la perfección este recurso que aúna un pase muy cercano (pasando directamente de las manos de un jugador al otro) con un bloqueo del propio jugador que realiza la entrega del balón al que lo recibe.

Veamos algunas situaciones en las que el CB Murcia suele sacar ventaja de estos pases mano a mano. En primer lugar un par de situaciones especiales, banda y fondo.

A veces al sacar de banda se busca bloqueos entre los pívots para que pueda recibir uno de ellos, que será el que juegue el mano a mano con el jugador que saca (el base) para, si desde esta situación no hay ya una primera ventaja, buscar dos indirectos de los interiores para Gatens viniendo del lado débil para tirar en carrera o rizar en función de lo que haga la defensa (normalmente en estas situaciones lo que hará el jugador será abrirse para tirar si el defensor ha pasado por detrás los bloqueos y le deja cierto espacio, o rizar hacia canasta si su defensor le persigue dejando despejado el camino hacia el aro)


Banda. Se busca mano a mano para el base o indirectos para el escolta
En algunas situaciones de fondo también se busca sacar ventajas a partir del mano a mano. Tras poner el balón en juego con pase de seguridad al pívot se le ofrece un primer indirecto a Gatens para llegar a la posición de éste con cierta ventaja y jugar ahí un mano a mano tras el que se podrá jugar una o varias situaciones de bloqueo y rebloqueo entre ellos dos.


Fondo. Tras la puesta en juego se busca mano a mano más bloqueo y rebloqueo
Otra situación del juego en la que se busca sacar ventaja desde el mano a mano aprovecha también los buenos bloqueos que coloca Barlow para hacerle llegar el balón en inmejorables condiciones a Gatens. Primero se busca jugar un mano a mano entre Lewis y Berni Rodríguez en la posición de alero tras un bloqueo indirecto de Barlow a éste. Tras esta situación hay bloqueo indirecto para pase de vuelta al base, quien buscará un buen y definitivo pase a Gatens tras un nuevo bloqueo de Barlow en el lado débil. Esa combinación de mano a mano e indirectos para los aleros (especialmente a Gatens) le permitió esta semana liberar varios tiros cómodos al CB Murcia.


Mano a mano en un lado con un alero mientras se libera con un indirecto al otro alero desde el lado débil
Otra situación que gusta jugar a los de Oscar Quintana es la que más intensamente hace uso de los mano a mano, de forma que encadena situaciones de mano a mano en las posiciones de alero con bloqueo directo central alternativamente hasta encontrar la ventaja.

En unas ocasiones se encontrará la ventaja tras el primer mano a mano jugándose la continuación al bloqueo central buscando todas las posibles combinaciones ventajosas, desde la penetración del jugador con balón, pase a la continuación del pívot o triangular con el jugador en la posición de alero para que juegue él o busque un pase a la continuación del pívot desde un mejor ángulo de pase.


A partir del primer mano a mano se busca pick&roll con sus diversas opciones
Pero, como señalábamos, si no se encuentra la ventaja en un inicio o interesa jugar más largo (ya sea para jugar con el reloj o para castigar a la defensa) se puede jugar en bucle situaciones de mano a mano en posición de alero, directo central, mano a mano en el otro alero, directo central... construyendo un dibujo y filosofía similares a los famosos y clásicos "ochos" que ya empleaba Gomelsky hace muchísimos años con muy buen resultado.

Encadenando situaciones de mano a mano y directos se construye algo similar a los "ochos" de Gomelsky
Son aparentemente sencillos, pero entre ejecutarlos bien o muy bien como hace el CB Murcia está la diferencia entre sacar ventajas y no sacarlas. Y lo cierto es que jugadores como Barlow y Lewis los juegan muy muy bien y los exteriores saben sacar buenas finalizaciones a partir de ellos.

Para ilustrar esta entrada me ha venido a la cabeza un clasiquísimo de la música de todos los tiempos, en este caso en una versión reciente de Andrés Calamaro del tango Mano a mano que popularizara Carlos Gardel hace muchísimos años.


1 sept. 2012

Paul Shirley: "¿Me puedo quedar la camiseta?"

Tras el título "¿Me puedo quedar la camiseta?" está el libro publicado por el ex jugador profesional de baloncesto Paul Shirley, al que algunos recordarán por su paso por España (Badalona, Menorca y Málaga). Con este libro inauguro la sección libros de baloncesto.

Se trata de un libro que nada tiene que ver con un libro de técnica o táctica, sino que tiene como semilla el blog que Paul Shirley fue escribiendo durante su etapa como jugador y que posteriormente recogió en forma de libro con algunos retoques. Para la edición española, además, incluyó un capítulo extra centrándose en su experiencia en España.

Se supone que Shirley utiliza el sarcasmo como princial recurso estilístico. Se supone que debería hacerme gracia esa forma de comentar su paso por el baloncesto profesional. Pero no, la verdad es que no termino de verle la gracia a la mayoría de sus supuestos sarcasmos. Más bien, y no sé si será porque con la traducción al español pierde o porque realmente no dan para más, esos sarcasmos yo los veo como una continua queja respecto a todo lo que le rodea, de forma que más que quedarte con la idea de que el norteamericano es un cachondo te quedas con la imagen de un cascarrabias que le encuentra pegas a jugar en los Suns que llegaron a la final de conferencia en la temporada 2004/2005 (con la excusa de que allí apenas se dedicaba a calentar banquillo y ver algunos de los mejores partidos de baloncesto de la época) o de jugar en una liga como la ACB (la segunda más importante del mundo) porque no es la NBA o porque a los españoles nos da por echarle a las ensaladas atún en lata, algo que él considera un disparate. Señor Shirley, no es tan difícil decir en español "ensalada, pero sin atún, por favor".

El libro da permantentes saltos entre la supuestamente sarcástica queja por cualquier chorrada, como que Kazán es un sitio perdido en medio de la nada como bien sabia Shirley antes de irse para allá a jugar (lo sabía, el mismo lo avisa en el capítulo que habla de antes de irse, y pese a saberlo se va), a intentos de recordarse a sí mismo que en realidad su vida no es tan desastrosa y que ser jugador profesional no es lo peor que hay. Esos saltos van en paralelo con los saltos de su carrera deportiva, alternando una y otra vez fases de hacer pretemporada con un equipo NBA o un contrato de diez días, irse al paro, irse a jugar a equipos y lugares sobre los que no tiene el más mínimo interés, lesión peculiar y vuelta a intentarlo en la NBA. Vamos, el típico jugador convencido de que tiene talento suficiente como para, al menos, tener un contrato fijo en la NBA pero al que la vida no termina de brindar esa oportunidad.

Aunque el fallido sarcasmo que envuelve el libro se termina haciendo algo cansino (cierto es que con el paso de los capítulos, y por tanto de los años, el estilo mejora algo) no deja de ser una interesante oportunidad de hacerse una idea de cómo es la vida de un jugador de la NBA de estas características deportivas (un quiero y no puedo estar en la NBA) y personales, pues no es el típico jugador descerebrado, ignorante (tiene terminada una ingeniería) y megaegocéntrico que tanto abunda en la NBA.

No deja de resultarme ligeramente irritante el tono de permanente queja, incluso sobre cuestiones que cuesta entender que pueda existir queja. Por ejemplo, cuenta sobre su primera estancia en España (al final del libro concluye que fue su mejor experiencia personal y deportiva, tiene narices) que le irritó que en el DKV Joventut pusieran una comida fin de temporada dos días después de terminar la temporada cuando se había hecho a la idea de irse a su casa al día siguiente de terminar la liga. Tanto es así que aunque le explicaron lo importante que resultaba esa comida a efectos de grupo el tío se encabezona y se coge un avión el día siguiente de terminar la liga y deja una silla vacía en dicha comida, simplemente porque se había hecho a la idea de irse el lunes y no se veía capaz de aplazar su vuelo un día. Evidentemente, ese comportamiento sembró dudas a la directiva del Joventut, quienes pretendían ofrecerle la renovación y finalmente no la hicieron.

Otra queja recurrente es que el resto del mundo no hablara un inglés perfecto. Para ser un tío atípico esa idea es bastante arquetípica de los americanos. Ya podría aprender él el idioma del país que le da trabajo. Un poco al menos. Es él el que está trabajando fuera, luego es él el que habla "diferente".

En definitiva, si encontráis el libro rebajado de precio, y no los más de 20 € que me costó a mí, no deja de ser una buena lectura si te interesan las batallitas de un jugador profesional de baloncesto como Paul Shirley. Ya aviso que de anécdotas sobre sexo, drogas y rock&roll se habla bastante menos de lo que uno cabría imaginar en este tipo de libro.

26 jun. 2012

El Curso Alto Rendimiento en Baloncesto 2012 visto desde dentro

Me siento raro. Tranquilo, en casa, no hay que ir corriendo a ningún sitio, ningún aeropuerto, no empieza ninguna conferencia, no llama nadie con algún nuevo asunto que resolver. Sí, terminó ya la segunda edición del curso Alto Rendimiento en Baloncesto. Ahora toca volver a la normalidad. No será fácil, pues los niveles de adrenalina de mi organismo durante prácticamente toda la última semana han sido muy altos, y ahora preferiría subir los de derivados de la cebada fermentada. Suelo decir que la gente no se imagina lo complicado que es organizar algo de esta envergadura, así que hoy aprovecho para contar algunas cosas sobre cómo funciona todo esto (solo algunas, otras tendrán que quedarse guardadas discretamente).

Ya he contado alguna vez cómo surgió la idea del curso. Fue concretamente durante la charla de Jaume Ponsarnau en el CES 2010, el penúltimo día o así. Una charla brutalmente interesante que yo no estaba disfrutando del todo por culpa del cansacio y la presión inherente a un curso de entrenador de ese tipo. Me dije que sería interesante poder disfrutar de ese tipo de conferencias pero en un contexto relajado, para poder disfrutarlas al 100% y entonces caí en la cuenta de que existía la figura de los cursos de la Universidad Internacional del Mar, precisamente el marco formativo relajado que buscábamos.

Un cruce de llamadas casual con José Margineda, por entonces decano de la Facultad de Ciencias del Deporte de la Universidad de Murcia, me hizo comentarle la idea de pasada en medio de otra conversación. Siendo Margineda como es la cosa no podía terminar de otra manera y esa misma tarde ya había un proyecto de curso, la edición de 2011.

Cuando nos fuimos a dar cuenta estábamos inmersos en un curso con 100 alumnos matriculados y muchísimos más problemas organizativos de los que uno suponía. Pero el tirón de ese número de alumnos y la buena acogida que tuvo el curso nos hizo plantearnos que había que repetir.

La edición de este año, pese a no ser ya novedad y coexistir o complementar (que no competir, interpretación que sería un error gravísimo) con los tres clínics que organiza la AMEBA anualmente, ha terminado también con muy buena acogida de público (85 alumnos matrículados y además unas cuantas visitas improvisadas a charlas concretas de unos cuantos amigos del baloncesto).

No fue fácil sacar esto adelante. Para empezar, las rutinas y plazos que se utilizan en el ámbito de la universidad no tienen nada que ver con los ritmos usuales en eventos del tipo clínic, que se pueden cerrar y publicitar con apenas dos semanas de margen respecto a la fecha de celebración. En la Universidad de Murcia el proyecto de curso, que incluye un borrador del cartel del mismo, ha de estar registrado ¡¡la primera semana de diciembre!! (más de medio año antes de realizarse el curso).

No sé si alguien se empieza a hacer ya una idea de la magnitud de problema que implica eso. ¿Os imagináis decirle por las buenas a un entrenador ACB en noviembre que si puedes contar con él a final de junio del año que viene para un curso de una universidad?. Si encima tú eres un tal Juanki, que no eres presidente de nada ni tu CV baloncestístico pone nada significativo, sino simplemente un anónimo loco del baloncesto con ganas de hacer cosas interesantes para el baloncesto, pues claro, no es fácil que te digan que sí tienen intención de venir, y mucho menos aún que te puedan concretar que en esas fechas, a seis meses vista, su agenda no tendrá otro compromiso ineludible.


Pero a base de dar el follón y vender el proyecto al final no es tan complicado convencer a gente de altísimo nivel. El hecho de que el formato predefinido de los cursos este año pasara de 20 a 25 horas nos llevó a plantearnos que sería interesante incluir dentro del curso algún tipo de monográfico y que no fuera todo una sucesión de charlas de una hora o dos. La primera idea que me vino a la cabeza la tuve clara, y de hecho fue la primera que se concretó. Me fui del CES con la sensación de que aunque era una herramienta accesoria no se nos había explicado lo más mínimo en cuanto a edición de video. Sí analizamos videos ya editados, pero ni una palabra de cómo se hacía eso tan necesario como es montar un video. El primer nombre que se me vino a la cabeza lo tuve también clarísimo: Piti Hurtado. El propio Piti ya tenía la intención de montar por su cuenta un curso por el estilo, así que le propuse aunar esfuerzos y que diera un buen montón de horas de clase, no sólo para mostrar lo que se podía hacer con  las herramientas de edición de video, sino para que los propios alumnos aprendieran a hacerlo con sus manos. A Piti le pareció interesante la idea, y a partir de ahí ya tuve claro que la de este año al menos sería una edición con una componente muy original, pues creo que es la primera vez en la historia que se hace en España un taller de este tipo.


La experiencia del CES y la asistencia a clínics me había dado ideas claras sobre potenciales profesores del curso que me gustaría mucho tener, de gente que a mí me había impactado positivamente. De esa experiencia surgieron los nombres de Jota Cuspinera, Patricia Ramírez y Victor Lapeña, los dos primeros habituales en el CES y Lapeña gracias a una muy interesante charla sobre baloncesto femenino que le pude ver en el clínic de Albacete. Los tres también aceptaron a la primera, lo que nos dio un gran subidón pues ya veíamos un programa de muy alto nivel en ciernes.


Otro tipo de caminos para confeccionar el cartel del curso surgieron de aprovechar los contactos personales. En un caso fue tras ver el formato de charla que impartió Xavi Pascual en el clínic de Albacete, donde apenas horas después de haber finalizado la final de la liga ACB 2011 destripó para todos los asistentes el scouting de los partidos de la final ACB. En aquel momento me sentí como un niño al que le muestran la fórmula de la Coca-cola y pensé que me gustaría hacer algo parecido en nuestro curso, pero adaptado al equipo de nuestra tierra. Teniendo en cuenta que el responsable de scouting en el CB Murcia es Xavi Sánchez, a la sazón compañero de CES y amigo, la cosa terminó haciéndole una oferta que no podría rechazar (que se diría en la película "El Padrino"). También me pareció que sería muy interesante aprovechar la habilidad con el balón de Tim Fanning, otro compañero de CES que además de entrenador imparte una interesante y espectacular sesión de tecnificación del bote que nos podría dar un complemento interesante. El acuerdo se produjo también de inmediato.


Siendo un curso universitario al fin y al cabo faltaba tal vez un punto de rigor académico, pues hasta ahora todos los ponentes eran o bien del ámbito del baloncesto puro y duro o bien profesionales de disciplinas afines, pero no había nadie del mundo de la universidad, como acertadamente me señalaba mi socio y codirector del curso José Margineda. Finalmente, resultó un acierto que de los posibles candidatos con este perfil fuera viable la presencia de Sergio Ibáñez, alguien a quien yo no conocía de nada y que ha resultado ser un tipo superinteresante, no sólo como académico, sino como persona y como experto en pensar acerca del baloncesto, algo que no siempre hacemos todos y que al final ha sido la clave, en mi opinión, que ha hecho de esta edición del curso algo muy especial: el concienciarse de la necesidad de pensar, de repensar, de aprender a desaprender. Su temática, además, orientada al minibasket, resultaba un complemento perfecto.

Faltaba quizá un par de huecos, o al menos así lo ví en mi cabeza, y por la configuración y el equilibrio de formato que buscábamos (equilibrio entre actividades propias de pista o actividades propias de aula) y ambas habrían de ser actividades de pista. Básicamente me encabezoné con la idea de una charla que recordaba haber visto en un cartel y que consideraba fundamental: entrenar con pocos jugadores. Así que rastreé quién había impartido esa charla para tratar de traerlo al curso. Resultó que el conferenciante autor de esa charla no era un cualquiera, sino Pepe Laso, un clásico del baloncesto nacional. Por tanto, le propuse a Laso venir al curso a impartir fundamentalmente esa charla y otra a consensuar. Conociendo un poco su experiencia previa nos resultó fácil consensuar el título de la segunda charla: jugar a meter 80 puntos, un tema muy candente precisamente de manos de su hijo Pablo.

Nos quedaba un hueco, o dos, reservado para un ponente de primerísimo nivel (nivel mediático, porque nivel profesional y comunicador ya lo teníamos y mucho con el cartel existente). Esa gestión en principio la habíamos reservado para hacerla de forma intermediada a través de colaboraciones. Entiendo que por mala praxis mía hubo un malentendido en los términos de esa intermediación y al final no se produjo la misma. Tuvimos que sacar al final el tríptico y programa oficial del curso con ese hueco aún en blanco (lo que comentaba de los plazos de la universidad). Finalmente, y unos días después de salir los trípticos, la gestión la realicé yo mismo directamente con Pedro Martínez, un pedazo de referente en el baloncesto español, nada más y nada menos que 600 partidos ACB a sus espaldas y un apasionado de los clínics, no sólo como profesor, sino como alumno aplicado. Pasión por el baloncesto y su formación. Creí que podríamos entendernos. Y en efecto, desde Ciudad Real, y en mitad de nuestra fase de Ascenso a LF2, bastó una llamada de tres minutos para ponernos de acuerdo. Pedro Martínez fue, además, el más aplicado de todos a la hora de mandarme la ficha de datos personales que hace falta para tramitar viaje, hotel, pagos... Vamos, lo que se dice un tío serio donde los haya.

Bien, pues ya teníamos el cartel. Ahora tocaba el encaje de bolillos, en meter todo eso en un programa con días y horarios ¡¡que fuera compatible para todos!!. Esa parte tiene mucha, pero mucha miga, especialmente en un mundillo donde la gente suele tener las agendas como las tiene. Teníamos además un hándicap de logística: había sesiones que sólo se podían dar en pista (las charlas de formato clínic, con jugadores, balón, etc.), sesiones que sólo se podían impartir en la Facultad de Ciencias del Deporte (el taller de video de Piti Hurtado) y sesiones que se podían impartir en cualquier parte pero que eran más susceptibles de impartirse en la facultad. Resulta que la Facultad y el Pabellón Príncipe Felipe de San Javier están separados unos 4-5 km. lo que hace inviable un cambio rápido de una instalación a la otra y, por tanto, había que procurar realizar bloques completos del curso en una u otra ubicación y hacer los desplazamientos a mediodía o al día siguiente, especialmente si nos íbamos a mover en cifras de alumnos cercanas a la centena como en la primera edición.

Con esto la cosa ya no es tan sencilla. La mayoría de profesores tenían una horquilla de fechas y horas posibles limitadas debido a sus compromisos previos. Una vez consultados todos quedó una estructura de contenidos más o menos compatible, dejando el taller de Piti Hurtado en medio del curso. Pero claro, pronto me empezaron a llegar mensajes restringiendo aún más la horquilla ante nuevos compromisos de los profesores o cambios en su agenda. Afortunadamente, algunos profesores, especialmente los que no tenían unas necesidades de logística de viaje demasiado complicadas y venían en su propio vehículo o desde cerca, tenían más flexibilidad para ubicarse y adaptarse a las necesidades horarias del resto. Tras unos 10-12 intentos de horarios encontramos el que parecía que iba a ser definitivo. ¡¡Bien!! ya tenemos programa... de momento.

Pasaron unos cuantos días, incluso semanas, de cierta tranquilidad, que aprovechamos para hacer la máxima difusión posible del curso vía redes sociales, este blog, listas de correo, entrevistas cámara en ristre, montajes de video, favores del tipo "oye, ¿podrías retwitear esto?" y similares. Me llaman de la imprenta: "oye, ya tienes los trípticos" (por aquel entonces sin Pedro Martínez en ellos). "Bien, me paso a por ellos".

Me cambio de ropa para salir a por los trípticos y me suena el teléfono: "Victor Lapeña2" marca la pantalla de mi teléfono de última generación (ejem). Ya aviso de que por lo general si todo va bien los ponentes no suelen llamar al organizador sólo para saludar. Me dice Victor que lo siente mucho pero que le será imposible venir al curso, que en cuanto me explicara entendería los motivos. La verdad es que lo entendí enseguida y hasta me alegré, pues me estaba contando en primicia que acababa de recibir la llamada de Lucas Mondelo para irse de ayudante a la selección absoluta femenina, algo que aún no sabía seguramente ni José Luis Sáez. Una primicia absoluta, y colateralmente se me activaba el chip de periodista, pero en vano, pues esa era una información que tenía que quedar secuestrada (preparada para difundirse pero sólo cuando llegara el momento en que te lo autorizaran) pues aún no era oficial.

Problema. Había que cambiar el programa y además no podía contar aún porqué. Pasé unos días raros intentando solucionar el problema, agravado por un inconveniente prespuestario derivado indirectamente de esas colaboraciones intermediativas no intermediadas que al final me dejaban con la partida presupuestaria de docencia más cargada de lo que presupuestamos. Las cuentas no salían. Tenía el hueco de Victor Lapeña disponible, pero no tenía dinero para buscar a nadie más pues no podría pagarle sin cargarme el presupuesto asignado. Este tema nos dio más de uno, y de dos, quebraderos de cabeza.

Pasaron los días sin encontrar una solución que nos convenciera, pues Victor Lapeña era el único conferenciante de baloncesto femenino y, además, habíamos previsto una mesa redonda tras su intervención (que inicialmente me dijo Lapeña que sólo podría ser el último día de curso, domingo) con entrenadores locales relacionados con el baloncesto femenino (Victor Verdú, Eugenio Alcaraz y Alex Navarro). Las cosas no cuadraban.

También caí en la cuenta de que Pepe Laso tardaba mucho en mandarme la ficha de datos, que ya corría prisa cerrar su viaje. Le llamo y me vuelvo a poner nervioso. Me dice Pepe que ha tenido un problema de salud que está en vías de recuperación pero aún no recuperado, y que estaba apurando plazos para intentar poder venir, pero que no se veía con fuerzas. Quedamos en un compromiso por su parte de hacer alguna cosa en otro momento del año pero que ahora le sería imposible (lo mismo te tomo la palabra, Pepe).

Ahora tenía dos problemas en lugar de uno. Ni Victor Lapeña ni Pepe Laso. Ahora sí que era imprescindible buscar al menos un sustituto, y además un sustituto que estuviera dispuesto a cubrir dos bajas en lugar de una.

Entonces se produjo un momento de algo así como telepatía. Pedí consejo a uno de los miembros del cartel y me fui a comer con mis cuasi hermanos Carles Miñana y Cari Sánchez, a la postre colaboradores indispensables para que este curso se pudiera hacer, y entre nosotros surgió casi espontáneamente y al unísono el nombre de Alfred Julbe, al que tanto Carles como yo habíamos tenido de profesor en el CES y con muy buenas sensaciones por nuestra parte. Lo alucinante fue que cuando llegué a casa y miré el correo el nombre que me sugerían era... Alfred Julbe. Estaba claro, había una conexión astral, tenía que ser Alfred Julbe. Eso sí, si él aceptaba venir a sustituir a alguien, pues no todo el mundo está dispuesto a venir a un evento de este tipo como sustituto (por eso del orgullo y ser segundo plato, etc.). Llamé a Alfred Julbe y estuvo de acuerdo con venir al curso e incluso aceptar el reto que le propuse de impartir la charla de entrenar con pocos jugadores. Como eran dos los huecos a cubrir debería aceptar icluso impartir una segunda charla que, ya no quise apretar más, dejaba a su completa elección.

Parecía que todo volvía a encauzarse de nuevo. Uff. Menos mal. Pero faltaba una importante carga de trabajo que no voy a entrar a detallar, que bastante largo se está haciendo esta entrada ya. Hablo de buscar una imprenta para hacer el librito que acompaña al material del curso, encontrar un grupo de jugadores o jugadoras de buen nivel dispuestos a venir tres días a estar a las órdenes de nuestros profesores, de organizar la logística de sus desplazamientos, de conseguir a buen precio ropa deportiva para esos jugadores y polos corporativos para profesores y staff, preparar todo el material e instalaciones necesarias: pantallas, cañones, ordenadores, equipo de audio, micros, regletas, wifi, etc. Así como conseguir proyectar imagen en un pabellón superiluminado (lo que dificulta enormemente usar los cañones de proyección y hace que el tener casi 100 alumnos deje pequeña una pantalla gigante de TV). En esas labores Antonio Pérez (alma de Marme y del Patronato de Deportes de San Javier), Carles Miñana y Cari Sánchez hicieron una labor brutal, de cuasi esclavos, para que todo saliera adelante. Al final hizo falta contar aún con más colaboradores que echaran una mano, y dos. Hablo de Inma Ros, de Adrián Abellán, de Willy Llorca o Carmen Puigcerver. Sin ellos no estaríamos contando esta batallita, desde luego.

Llega la vispera del curso con bastante estrés pero todo controlado. Para quedarme más tranquilo el día antes del curso me lo pido también de vacaciones y me voy a San Javier a ir con Pérez a comprobarlo todo y quedarme tranquilo de que todo funciona como debe funcionar y así en medio de ello me iría a por Pedro Martínez al aeropuerto. Me acerco a las oficinas de Unimar a recoger los trastos (el plotter, el cañón, la documentación, los diplomas, hojas de firmas...) y cuando estoy saliendo hacia el coche suena el teléfono: "Pedro Martínez" marca la pantalla. Ya voy teniendo algo de experiencia en esto y por algún motivo empecé a sudar instantáneamente. "Hola, Juan Carlos", dice Pedro Martínez con un hilillo de voz. "Me encuentro muy mal, no sé si podré subirme al avión". Ya se pueden imaginar mi cara. Quedamos en que me llamaría un par de horas después, el punto de no retorno si quería meterse en ese avión, para ver si mejoraba y se subía al avión o se quedaba en casa.

Durante esas dos horas conduje hacia San Javier pensando, dándole vueltas a la cabeza, haciendo llamadas de teléfono para hacer un plan B, C, o D. Durante esas dos horas hubo tres o cuatro ideas para poder solucionar el problema, y todas ellas, evidentemente, pasaban por pedir favores, por implorar favores, apenas a unas horas del inicio del curso.

Vuelve a sonar el teléfono: "Pedro Martínez". "Juan Carlos, estoy peor...". Ya os podéis imaginar. Tras muchas, muchas, llamadas y gestiones a varias bandas y pidiendo un favor personal para la intermediación se abre la vía en realidad más razonable: Manuel Hussein, quien no sólo reúne un perfil de entrenador con muchísima experiencia ACB como Pedro Martínez (de hecho creo que en el ranking de partidos ACB dirigidos Hussein va inmediatamente después que Pedro Martínez) sino que además tuvimos la suerte de que estaba residiendo en Murcia (una de sus dos residencias habituales). Eso sí, sólo podía venir el sábado por la tarde.

A partir de la incorporación de Hussein con ese requisito volvíamos a tener el cartel completo y equilibrado pero todo era un efecto dominó en los cambios horarios. Necesitábamos alguien para la impartir la charla inaugural de la mañana y que alguien de la tarde del sábado aceptara pasar a domingo. Al final Julbe accedió a estar en la mañana de la inauguración, para lo cual debería cruzar media península conduciendo de madrugada y tratar de llegar a la inauguración. Jota Cuspinera aceptó retrasar su viaje y su intervención, algo parecido ocurrió con Sergio Ibáñez. Cuasi milagrosamente pudimos volver a ajustar el programa, los hoteles, los viajes... Un programa con horario totalmente distinto, eso sí, y en apenas unas cuantas horas en la víspera de la inauguración, con el tiempo justo para, ya bien entrada la madrugada, reelaborar en el ordenador el nuevo programa y mandarlo imprimir a primera hora de la mañana de la inauguración y así poder entregarlo con la documentación (poca, poco presupuesto) que entregaríamos al recibir a los alumnos.

Tuve que sonreír cuando en una de las hojas de valoración del curso veo que un alumno se quejaba de que "me habría gustado que se informara con más tiempo de los cambios en el programa. Me habría gustado mucho ver a Pedro Martínez". Querido compañero de curso: yo también, yo también. Y no sabes cuánto.

No sé si toda esta historia le interesa a alguien, pero me apetecía compartir con vosotros una parte de la complejidad que tiene montar algo como esto. Y cuento sólo una parte, me dejo muchísimas cosas. Unas porque son trabajo rutinario, cansado, vital pero poco lustroso para ser contado (y que sobre todo afectan a los compañeros que nombré más arriba y a los que nunca podré agradecer suficientemente su apoyo para que esto saliera adelante), y otras porque es mejor que queden sin ser contadas y queden entre las personas con quien ocurrió. En otros casos se trata de charlas con los conferenciantes durante las comidas y cenas, tan interesantes o más que las propias charlas pero que por confidencialidad deben quedarse entre los muros del restaurante.

Para contar la parte visible del curso me siento ahora mismo demasiado cansado para escribir nada, así que os remitiría a la crónica en tres partes de Mikel Polo (Día I, Día IIDía III), bastante interesante, aunque no comparto la dureza de su crítica a la primera parte del taller de video, que era la primera vez en España que se hacía algo así y por tanto susceptible de algún problemilla al arrancar. Por lo demás creo que Mikel cuenta bastante bien lo que ocurrió en el curso.


Para mí ha sido un trabajo que hemos sacado adelante con matrícula de honor. Creo que salvo pequeños detalles no se puede hacer mucho mejor, al menos yo no con los medios disponibles. He visto unos cuantos de los cuestionarios de evaluación y la nota media está por el 8. Se supone que esa es una nota muy alta, pero mi percepción era la de haber hecho algo casi perfecto (pese a las circunstancias y problemas sobrevenidos) y 8 es sólo una nota aceptable. Entiendo que los entrenadores somos muy críticos con los demás y nos cuesta dar notas altas en estas cosas. O eso o que realmente no rallamos la perfección como a mí me parecía. Toca reflexionar ahora. Reflexionar sobre si vale la pena volver a intentarlo y luchar contra las circunstancias, las que nos rodean a todos y que tienen medio mundo en vilo, y otras más particulares y algo decepcionantes que tendré que quedarme para mí, o si dejarlo aquí y que sean otros los que apechuguen el próximo año. Aunque me temo que estaríamos metiéndonos en terrenos del perro del hortelano. Pero esas historias dijimos que han de quedarse donde han de quedarse.


Os dejo una galería de fotos, las tomadas por el propio Antonio Pérez, de Marme y el Patronato de Deportes

19 jun. 2012

Qué llevarse y qué no al curso de verano Alto rendimiento en Baloncesto

En un par de días arrancamos el curso de verano Alto rendimiento en Baloncesto. Aprovecho esta entrada para hacer un recordatorio de qué cosas conviene traer al curso y cuáles no hace falta. Seremos bastantes (85 inscripciones en el momento de escribir este texto, dos días antes del inicio) así que no está de más recordar algunas cosas para el mejor funcionamiento del curso.

Qué debes traer:
  • Ordenador portátil (con windows). El taller de video de Piti Hurtado dura 8 horas, así que si no tenías pensado usar el ordenador esas horas se te pueden hacer muy largas. Si ahora mismo no dispones de ordenador portátil nosotros tenemos unos pocos ordenadores que podemos prestar a través de la Facultad de Ciencias del Deporte. Pero sólo hay unos pocos, ojo. Si vas a necesitar uno háznoslo saber en el momento de recoger el material el primer día antes de empezar las charlas.
  • Cortes de video de tu equipo. Si deseas que las prácticas de video sean aún más personalizadas sería bueno que te trajeras fragmentos de videos de tu equipo. Evidentemente si no los traes os facilitaremos material nosotros.
  • Bañador. En las instalaciones donde se celebrará el curso contamos con una magnífica piscina que podrás utilizar gratuitamente en los ratos libres que nos deje el curso. Hará calor, estamos en Murcia y a finales de junio. Ahh, para los que no conozcáis la zona, muy cerquita hay unas cuantas playas.
  • Ropa veraniega. Por lo dicho antes. Es importante ir fresquito para que se haga más llevadero el curso en estas fechas.
  • Espíritu colaborativo y ganas de aprender. Es lo más importante en realidad. Con ganas de aprender seguro que sacarás mucho más partido al curso.
Qué no hace falta traer:
  • Libreta para notas. Nosotros te daremos un pequeño bloc de notas al empezar el curso donde podrás tomar notas de todo y dibujar en sus correspondientes campos de baloncesto predibujados.
  • Un tupperware con comida para tres días. Además de lo que puedas encontrar por la zona, en las propias instalaciones hay un bar-restaurante que nos hace una oferta de menú para comer por tan sólo 8 euros. Los que deseéis quedaros a comer cada día basta con que lo hagáis saber durante la mañana en el propio bar-restaurante para que os preparen la comida.
  • Tienda de campaña. Además de los alojamientos hoteleros de la zona contamos con una excepcional oferta para alojarse en las cabañas del albergue deportivo que hay en las instalaciones deportivas donde se desarrolla el curso. Por sólo 10 € tienes alojamiento, y por 25 pensión completa (puedes contactar con perez@marme.com para las reservas).
  • Ropa y zapatillas deportivas para saltar a pista. Salvo que decidáis echar vuestras propias pachangas en los ratos libres no hace falta que vengáis dispuestos a saltar a la pista. Ya nos encargamos nosotros de conseguir un grupo de jugadores para realizar las demostraciones en pista.
En unas horas arrancamos. Espero que salga todo como tenemos previsto. Si es así será una gran experiencia para todos.

13 jun. 2012

Mágica temporada de minibasket con el CB Capuchinos

Este año tuve la suerte de convertir un problema en una oportunidad (que dirían los expertos en management) tras verme abocado a quedarme sin equipo propio por falta de jugadoras (parece que cada vez cuesta más encontrar niñas dispustas a jugar a baloncesto) y terminar al fin echándole una mano a Carles Miñana (junto con Miki Rodríguez e incluso Cari Sánchez cada vez que podía venir) con su proyecto con los peques del Alevín A masculino del CB Capuchinos. Ello, por supuesto, compaginado con ayudar en el senior femenino con Alex Navarro.

Ya entrené a la mitad de ellos el año pasado, con lo que además de conocerlos un poco les cogí bastante cariño, algo fundamental para decidirme a ofrecerme como tercer o cuarto entrenador de este equipo. El hecho de poder entrenar junto a Carles Miñana, Miki y Cari, obviamente, fue la otra cuestión que me decidió a querer estar con este grupo de chavales.

He disfrutado como un puñetero cochino este año, así, como suena, además de aprender muchísimo de la mano de Carles Miñana. He aprendido muchas cosas, de mayor o menor detalle en el trabajo, pero creo que el secreto está en una cosa fundamental aunque obvia: equilibrio. Equilibrio en muchos aspectos. Equilibrio sobre todo a la hora de repartir los momentos en los que toca apretar, ponerse duro con el trabajo, la disciplina o el nivel de exigencia con los chicos frente a los momentos de dar cariño, mimo y hasta hacerles revolcarse por los suelos de la risa, algo para lo que conozco poca gente capaz de lograrlo como Carles Miñana.

Pero ese equilibrio también lo he visto a la hora de trabajar los roles. Lo que se buscó durante todo el año fue precisamente que todo el mundo sumara, tanto en defensa como en ataque, buscamos la implicación de todos los jugadores, que todos crecieran individualmente para hacer crecer al equipo como tal. Creo que se consiguió con creces. También se buscó el equilibrio entre buscar la mejora individual, a base de trabajo de técnica individual como el aprendizaje de conceptos de juego colectivo, y creo que ese equilibrio también existió.

Y si algo ha sido determinante este año con ese equipo ha sido el buen rollo en todos los aspectos. Imagino que el haber ganado casi todos los partidos algo habrá ayudado, pero estoy convencido de que eso no ha sido más que la guinda a una convivencia entre entrenadores, jugadores y padres ejemplar. Creo que más que el ganar partidos lo que nos ha enganchado a la mayoría de este grupo del CB Capuchinos ha sido el ver la mejora diaria en el juego de estos chavales, que creo (y supongo que seré poco objetivo pero así lo pienso) ha sido evidente mes a mes, por no decir semana a semana, terminando por hacer un baloncesto colectivo más que interesante, con bastantes recursos, creo que los idóneos para estas edades, aunque sobre eso hay opiniones.

Decía que lo de ganar partidos era accesorio, la guinda, pero el hecho es desde que empezó la liga este grupo de chavales han vendido caras cada una de sus tres derrotas, una en la liga regional y las otras dos en torneos fuera de Murcia. La primera fue en la primera vuelta de la liga local, contra el CB Murcia, donde tal vez el logotipo de la camiseta del rival pesó demasiado en nuestros chavales, que salieron algo agarrotados. Las dos siguientes ocasiones en que estos chavales se enfrentaron al CB Murcia se saldaron con victoria y, me parece, con una mejora de juego evidente por parte de los nuestros, en su camino de evolución lógica y mejora constante que suele ocurrir a estas edades, aunque a no todos los equipos se les ha visto ese mismo ritmo de mejora.

Otra de las derrotas tuvo lugar en Granada, donde jugamos un torneo frente a Maristas y Carmelo, a la sazón subcampeón de Andalucía y con tres jugadores en sus filas que se proclamaron Campeones de España con la Selección Andaluza. Pese a la importante baja de Carlos Alemán el partido frente a Carmelo estuvo muy disputado hasta el final y pudimos ver momentos de juego muy brillante, tanto a nivel individual como colectivo, aunque terminamos perdiendo el partido en esos instantes finales. Contra Maristas, el segundo equipo de Granada, ganamos nosotros, pero las caras de satisfacción eran similares tras jugar con Carmelo, satisfechos al fin y al cabo con el trabajo realizado.

Algo parecido ocurrió este pasado fin de semana contra Valencia Basket en la final del Pequebasket de L'Alcora, en la que nuestros chavales dominaron el partido y el marcador durante buena parte del partido pese a la superioridad física de los valencianos, quienes al final, cuando nuestros chavales se quedaron sin gasolina (quinto partido en nueve horas, semifinal y final sin descanso entre medias), decantaron ligeramente la balanza a su favor merced a esa ventaja física. Habría sido mucho más ilusionante ganar la final, como se ganaron los otros cuatro partidos, pero las caras de los chavales reflejaban más cansancio que decepción, pues aunque estuvieron muy muy cerca de la victoria el rival fue superior, al menos un poquito superior, y así lo aceptaron de buen grado.

Hubo alguna victoria muy ajustada. La que tuvo lugar frente a Lliria en la primera fase del Pequebasket de L'Alcora fue por un solo punto, triple incluído del rival en los últimos segundos. Muy disputados fueron también los instantes finales de los partidos jugados contra Cartagena, un equipo que este año me ha gustado mucho.

Aprovecho que hablo de victorias y derrotas para hacer una reflexión acerca del factor competitivo en edad de minibasket. Hay quienes sostienen que no es bueno que los chavales compitan a estas edades por eso de que podrían causar traumas. No soy experto en pedagogía, pero puedo entender el argumento, aunque personalmente no lo comparto. Lo que no entiendo es que con ese argumento se diga que se busca una liga donde la competición no cause traumas, pero se anotan las canastas, los resultados, los vencedores, se hace una clasificación oficial que se hace pública, se llega al Día del Mini y se hacen cruces en formato de F4 y luego se diga que no hay campeón, que se trata de jugar y divertirse. No tiene sentido, si realmente se quiere que no haya campeón por eso de los agravios comparativos o posibles traumas se podría jugar sin anotar los puntos, ni los vencedores, etc. Eso sí, creo que sería mucho más aburrido. Si no, no tienen más que preguntarle a los chavales si prefieren jugar con marcador o sin marcador, y preguntarles incluso después de haber perdido un partido. Siempre quieren competir. Competir es sano si no se nos va la cabeza a los adultos, si se hace en buena lid, con afán de ganar, pero siempre supeditado todo a la diversión.


No termino de ver bien que se camufle en el Día del Mini una F4 en la que oficialmente no hay campeón pero que enfrenta en formato de F4 a los primeros clasificados del grupo especial. Creo que competir es sano si se controla a algún que otro energúmeno que se descontrola por ahí (no todos los padres son ejemplares). Y es compatible el competir con divertirse el día del Mini. Se me ocurre una solución inclusiva: que se empiece a jugar el día del mini, que se pare a media mañana para jugar la final oficial (sólo la final para no alargar demasiado) y a continuación sigue la fiesta, también para los que sí jugaban la final haciendo cosas más lúdicas, como comentaba creo que Carles Miñana: haciendo equipos combinados con jugadores de varios equipos y cualquier otra cosa puramente lúdica. Lo que no termino de ver es que se haga una F4 de tapadillo. Creo que o no se hace nada de lo que implica competir de verdad o se hace claramente, incluso integrada dentro del Del Mini. De verdad, si a los niños se les enseña a perder y a ganar, jugar, competir, ganar, y también perder, es divertido. Evidentemente, ganar lo es aún más.

Termino esta larga entrada reafirmándome en la idea de lo divertido que ha sido este año gracias a la buena relación humana entre todos los integrantes de esto: niños, padres y entrenadores. Porque por falta de entrenadores no ha sido, hasta 4 entrenadores hemos llegado a estar presentes en muchos entrenamientos, eso sí, siempre con Carles Miñana como entrenador principal. Algo habremos podido sumar entre todos pero, al menos en lo que a mí respecta, he aprendido una barbaridad de la mano de Carles Miñana, Miki Rodríguez y Cari Sánchez. Como se suele decir, está claro que he salido ganando.

Sólo espero que no se rompa este buen ambiente con el tiempo y que los niños, que probablemente ninguno llegue a ser profesional del baloncesto (o vete a saber, que a esta edad es complicado saber si uno tiene un Navarro por ahí), recuerden este año con el mismo cariño que lo recordaré yo (y supongo que puedo decir lo mismo en nombre de los otros entrenadores) y que todo esto que hemos vivido les ayude a ser mejores personas en la vida que les espera, nada fácil como se puede apreciar en cada telediario. Si hemos ayudado siquiera un chispín a que estos chavales sean mejores personas de mayores ha valido la pena todo esto.