12/1/2012

Ricky Rubio y la NBA. Ni Jekyll ni Hyde

Ricky Rubio. De héroe a villano, y de villano de nuevo a héroe
Los españoles somos muy dados a los extremos en todo, sobre todo en lo que se refiere a poner adjetivos a la gente. Cuando Ricky Rubio debutó en ACB con 14 años en la pista del CB Granada llovieron los adjetivos superlativamente generosos hacia él. Pero bastó que el año pasado su juego no fuera deslumbrante para que los adjetivos grandilocuentes se tornaran en vilipendios. Ahora, de nuevo toca convertir en héroe al ayer villano. De Jekyll a Hyde y de Hyde a Jekyll en un visto y no visto.

Los mismos que hablaban del mejor jugador de todos los tiempos pasaron a referirse al mayor bluf de la historia y cosas peores que he llegado a leer por ahí. Ahora Ricky debuta en la NBA y de nuevo pasamos de hablar del batacazo que se iba a pegar el del Masnou en la liga norteamericana a compararle con Steve Nash y Magic Johnson.

Decididamente nos va el blanco y negro. No nos gusta el gris. Nos gusta pasar con la misma facilidad de héroe a villano como de villano de nuevo a héroe. Pasamos de Jekyll a Hyde, y de éste de nuevo a Jekyll con la misma rapidez que el personaje de Robert Louis Stevenson. Tan pronto cambia un poco el viento convertimos al reputado Dr. Jekyll en el monstruoso Hyde, y le volvemos a rehabilitar como Jekyll en cuanto vuelve a soplar el viento a favor.

He de decir que desde que debutó en ACB he sido un gran admirador de Ricky, lo que no impide reconocer cuando ha hecho falta tanto sus genialidades como que últimamente no estaba jugando con la chispa y magia que le había caracterizado en su precoz y aún corta carrera.

Ahora que el péndulo oscila hacia el lado de la luz la opinión generalizada vuelve a ser que es un genio, que seguro va a ser Rookie del año, que se va a comer la NBA, etc. Sin embargo, me gustaría poner un poquito de templanza en las alabanzas y contextualizar su excelente inicio de temporada en la NBA.

Estoy de acuerdo en que el tipo de juego de la NBA favorece las características de Ricky. Se juega mucho a gran ritmo y a campo abierto, terreno en el que Ricky es uno de los mejores jugadores del mundo (vaya, ya me salió a mí también el adjetivo grandilocuente), si bien en juego más estático a media pista su capacidad de pase no es tan brutalmente letal. También es cierto que la norma de la defensa ilegal en la zona dificulta mucho realizar segundas ayudas, algo que muy pocos equipos realizan, lo cual favorece tanto la generación de posibilidades de pase bajo el aro como el poder penetrar hasta el mismísimo aro una vez superado tu rival y la posible primera ayuda. Recuerdo que muchas de las canastas logradas por Ricky han sido en penetraciones hasta el aro para dejar una bandejita más o menos fácil, precisamente la misma bandeja que en el baloncesto FIBA últimamente casi ni intentaba, pues las defensas de ayudas que imperan en el continente europeo propiciaban que esas acciones culminaran con un gran tapón.

Por otro lado, la defensa en la NBA, al menos en esta primera fase de la temporada y salvo honrosas excepciones, no es tan dura como podría ser dada la capacidad atlética y técnica de los jugadores, lo que no deja de ser un factor en favor del juego ofensivo de Ricky. Supongo que el tener que disputar un partido tras otro, y este año con una frecuencia aún mayor que en años anteriores por culpa del lockout, tampoco ayuda a que los jugadores estén dispuestos a dejarse la piel secando a su par.

De hecho, por regla general, de los ocho partidos que le he visto a Rubio en la NBA, los días que ha estado menos acertado han sido precisamente los días en los que más le han apretado en defensa. Los Cavs, por ejemplo, le defendieron los bloqueos directos haciendo un flash bastante largo, lo que le obligó a tener que soltar el balón sin poder buscar el pase de canasta, lo que redujo sus prestaciones y espectacularidad de sus acciones (aunque pese a todo logró 10 puntos y 5 asistencias).

Aunque tengo dudas de si podrá mantener el rendimiento conforme avance la temporada (10 puntos y 8 asistencias de media en el momento de escribir este texto), o incluso mejorar su rendimiento, tengo claro que le va a ir bien, al menos mientras los rivales no se tomen la molestia de centrar en él su defensa, algo nada descabellado si uno se fija y compara el rendimiento de su equipo con él en pista y fuera de ella.

Lo que sí que reconozco que claramente me está sorprendiendo de verdad son sus buenos porcentajes en el tiro de media y larga distancia. Entiendo que tras haber cambiado el chip, sanearse mentalmente y empezar nueva etapa haciendo tabla rasa su mente está regenerada y su dinámica positiva le hace tirar relajado, sin presión, lo que siempre ayuda a mejorar los porcentajes de tiro. No obstante, que esté tirando con un porcentaje del 47% en triples (8/17) me cuesta pensar que lo vaya a mantener. Pese a lo mucho que ha mejorado su tiro no creo que su capacidad real sea ahora mismo la de meter la mitad de los triples intentados. Ojalá se mantenga, pero creo que esas cifras bajarán conforme se le vaya pasando el subidón que tiene que tener con este gran inicio de temporada.

En definitiva, que si a Ricky le defendieran allí como le defendían aquí seguramente no lograría tantas asistencias ni tantos puntos. Pero como parece que de momento las defensas sobre él no van a cambiar demasiado ¡eso que nos llevamos!.

¡¡A seguir disfrutando de la magia de Ricky!!

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