27 de feb. de 2004

Copa del Rey. Madrid-Barça: Los partidos duran 40 minutos

El Barça sabía que la clave del partido pasaba por Bennett. Por eso le fue echando encima, uno tras otro, a sus mejores defensores. La idea no era sólo tratar de frenarlo, cosa difícil, sino ir castigándolo física y mentalmente. Empezó Sada, con más voluntad que acierto, pero forzando a Bennett a correr más de lo que desearía para buscar el balón, obligando al Madrid a realizar mucho pase de entrega, corriendo de un lado a otro sólo para conseguir recibir. No obstante, al final, el americano terminaba por encestar un triple o dar una buena asistencia. El Madrid adquiría una interesante ventaja en el marcador, pero a costa de hipotecarse el último cuarto.

Tras unos minutos de castigadora defensa de Sada, salió a pista otro especialista en atar en corto: Nacho Rodríguez. El malagueño tuvo aún más problemas que Sada para intentar parar al gran Bennett, que llevaba la batuta madridista con firmeza y hacía de ariete con acierto. Sin embargo, la ausencia de Victoriano llevó a Lamas a tener a Bennett dos o tres minutos más en pista de los que hubiera deseado, circunstancia que, tal vez, les costó el partido.

Al Barça se le veía poco preocupado por la ventaja de los madrileños. Pareciera como si, conscientemente, le diera al rival la vida que le habría de quitar en la segunda parte. Durante unos minutos salió la nueva incorporación, Drejer, que no se amilanó y, ante una defensa que le flotó descaradamente, lanzó y anotó dos triples seguidos contra la zona madridista, ambos desde el mismo sitio, como si llevara toda su vida haciendo eso con sus recién estrenados compañeros.

Una nueva ración de Sada para Bennett y, la guinda, para el final: De la Fuente. Es un gran defensor y, además, muy fuerte. Bennett llegó algo cansado a los últimos minutos del partido, demasiado para tener que enfrentarse con calidad y la fortaleza de De la Fuente y conservar las ideas claras. Bien es cierto que el resto de barcelonistas también había subido la intensidad defensiva en la segunda parte. Ello fue suficiente para que la fluidez madridista de la primera parte se tornara en espesor. A este Barcelona de Pesic, Bodiroga y Navarro no se le puede jugar espeso. No perdona.

Navarro fue sumando durante todo el partido. Varejao se mostró, además de combativo, especialmente acertado al princpio. Bodiroga estuvo bien defendido, pero dando detalles de su inmensa calidad y sumando en todo momento. En el otro bando, Kambala se aprovechaba de la debilidad y lentitud de los defensores catalanes para hacer unos porcentajes de acierto altísimos y llegar a 26 puntos, adornados con 8 rebotes.

Los últimos minutos fueron de pleno desconcierto madrileño. Eligieron mal las opciones, fallaron una inmensidad de tiros de tres que, por casualidad o acierto, se convertían en nuevos rebotes ofensivos.

El Madrid está en auge en la liga ACB, pero el Barça, aunque mermado por las lesiones, está más cuajado a esta altura de temporada.

Todo apunta, con permiso de la sorpresa y del siempre combativo Estudiantes, a una final Barça-TAU.

A disfrutar.

Bennett