22 dic. 2006

El Polaris busca contra el colista su récord de victorias consecutivas

Thompson y Oscar García serán baja, con lo que Hussein sólo podrá contar con tres pívots


22/12/2006 – 20:45 horas. Polideportivo Pisuerga.
Grupo Capitol Valladolid: Gomis (4), Beechum (7), Yebra (33), Hopkins (21) y Eley (99)
Banquillo: Corrales (19), San Miguel (10), Santos (15), Morentin (13), Rejón (11), Alloatti (12), Calvo (14)
Entrenador: Javier Imbroda

Polaris World: Gavel (4), Myers (11), Richacher (10), Fizer (53) y Triguero (5).
Banquillo: Dragic (9), Sánchez (8), Robles (6), Brown (22), Fernández (13) y García (14).
Entrenador: Manolo Hussein
Si algo puede ir mal, irá mal. Así reza la Ley de Murphy, en la que más de uno andará pensando estos días por Valladolid. El colista de la ACB y rival de hoy del Polaris World, Grupo Capitol Valladolid, había encontrado en Pecile su primer refuerzo pero el base italiano no sólo no ha firmado por el club del Pisuerga, que ya había pagado 100.000 euros en concepto de traspaso, sino que merced al derecho de tanteo que impone la ACB será el CB Granada el que se haga con los servicios del jugador. Más pulgas para el perro flaco.

En las filas del Polaris el principal problema es la baja del pívot Kevin Thompson, aquejado de un fuerte golpe en el muslo. Esta lesión, unida a la de Oscar García, merma considerablemente el juego interior de los de Hussein, quien en el puesto de pívot sólo podrá contar con Triguero, Fizer y Pedro Fernández en su duelo con el colista. El entrenador polarista tampoco ha podido contar en los entrenamientos de esta semana con el alero Howard Brown, aunque éste viajará a Valladolid por si fuera imprescindible su participación.

El Grupo Capitol Valladolid es el ‘farolillo rojo’ con sólo dos victorias y anda reconstruyendo su equipo
Pese a estas lesiones puntuales el Polaris atraviesa por un momento dulce. Está clasificado en el décimo puesto, empatado a puntos con equipos como Unicaja, Winterthur Barcelona o MMT Estudiantes y coqueteando con los guarismos que permitirían la clasificación para la Copa del Rey. El equipo murciano suma seis victorias en trece partidos y de ganar esta noche lograría su cuarta victoria consecutiva, lo que significaría un récord para el equipo murciano. Sin embargo, no parece que los jugadores del Polaris vayan a caer en el error de creerse con el partido ganado antes de jugarlo, no sólo porque las lesiones de varios llamen a la prudencia, sino también porque Hussein insiste una y otra vez en que hay que olvidarse de la Copa del Rey e ir partido a partido.

Los números avalan los buenos resultados del equipo de Hussein. En lanzamientos triples Robles y Myers aciertan más veces de las que fallan, pero además, a nivel colectivo sólo el TAU (42’9%) lanza de tres ligeramente mejor que el Polaris (42,6%). La defensa polarista es la segunda mejor de la liga (71,38 puntos recibidos por partido), y sólo el imbatido Real Madrid es capaz de dejar a sus rivales por debajo de los 70 puntos (69,2 exactamente). Tampoco lo están haciendo mal del todo los de Hussein a la hora de capturar rebotes defensivos, pues son el cuarto equipo que más atrapa, con 23 por partido, aunque también es cierto que en rebotes de ataque son el peor conjunto de toda la liga, ya que sólo consiguen 8,3 por partido.

Hace poco más de un mes que el ex seleccionador nacional Javier Imbroda sustituyó en el banquillo vallisoletano a Paco García. Desde entonces el técnico melillense intenta que su equipo recobre su identidad a base de trabajar su arma favorita, la defensa, y de buscar en el mercado varios fichajes que refuercen su plantilla, especialmente un base y un alero. El base serbio Ivan Zoroski parece ser el nuevo objetivo de los pucelanos tras el fracaso en el fichaje de Pecile.

Ganar al Grupo Capitol Valladolid significaría acercar al Polaris a la Copa del Rey y alejar considerablemente a uno de los equipos rivales por la permanencia. Sin embargo, pese a que los de Hussein cuentan con un buen colchón de victorias para afrontar contratiempos, la derrota en Valladolid pondría los pies en el suelo a los más optimistas, y también daría esperanza al por ahora principal candidato para el descenso. Es lo que tiene el jugar contra rivales directos, que todo vale ‘dos por uno’.
EL RIVAL
Un equipo en la cuerda floja

LAS CLAVES:
No menospreciar al rival. No se ganan los partidos en el hotel. Hay que darlo todo siempre, especialmente contra el colista. Si el Polaris se confía y se guarda algo en la recámara está perdido.
Mantener la regularidad. No parece probable que el Polaris se desmelene como contra el C.B. Granada, pero tendría buena parte del trabajo hecho si no tiene grandes altibajos en el partido.
El peligro del león herido. El colista está tocado, pero no muerto. Puede dar un zarpazo en cualquier momento. Con Imbroda ha hecho de la defensa una religión y no regalará el partido, les va la vida en ello.
Imbroda sólo ha ganado uno de sus cuatro partidos y busca refuerzos, pero aún no funciona el Valladolid como él quisiera. La pérdida de su tradicional patrocinador, el Fórum Filatélico, estuvo a punto de hacer desaparecer al club vallisoletano. A última hora apareció Grupo Capitol para salvar el proyecto, pero para entonces ya habían tenido que vender a San Emeterio al Akasvayu Girona, el mercado estaba casi cerrado y la inyección económica tampoco daba para pensar en grandes fichajes. Pese a ello llegó uno de los mejores cincos de la liga, Bud Eley, y los pucelanos dieron una segunda oportunidad a Oscar Yebra, cuya experiencia en el Pamesa Valencia fue negativa. Repescaron para la ACB al cañonero Beechum, y completaron la plantilla con jugadores procedentes de la LEB (Alloatti, Morentín y San Miguel).

El Grupo Capitol cuenta con una de las mejores parejas interiores de la ACB, Hopkins y Eley, pero el resto del equipo está algo descompensado, tal como reconoció el propio Imbroda. La actitud de Corrales no gusta al nuevo entrenador y el base ha pasado a desempeñar un rol secundario, con lo que la dirección en pista la lleva ahora el francés Gomis ayudado por el joven San Miguel. Los aleros del equipo vallisoletano, Beechum y Yebra, son peligrosos en el tiro exterior, pero apenas penetran a canasta, con lo que Corrales les está echando una mano mientras Imbroda encuentra en el mercado un alero más versátil.

El equipo de Valladolid muestra parte de los síntomas de lo que podría llamarse el síndrome del farolillo rojo: sucesión de derrotas, desmoralización generalizada, despido del entrenador, búsqueda desesperada de refuerzos en un mercado cerrado, problemas extradeportivos y espiral negativa. Para los aficionados murcianos más veteranos es fácil hacer el diagnóstico después de que ese mal atacara en varias ocasiones a su equipo y se lo llevara varias temporadas al calvario de la LEB. Pocas veces el aquejado por este síndrome se recupera pronto sin un tratamiento radical, y ese tratamento es difícil… y caro.

Una versión reducida de esta previa también se publica en La Opinión de Murcia