4 dic. 2012

¡Gracias CB Capuchinos!

Les copio aquí la carta de despedida que envié al CB Capuchinos y cuyos responsables no han considerado suficientemente interesante como para ser publicada en la web del club:


Gracias. No se me ocurre otra forma de empezar esta despedida. Me duele muchísimo estar escribiendo esto, mucho más de lo que fui capaz de imaginar, pero no me queda otra que pasar página y agradecer a este club la oportunidad que me brindó de hacerme entrenador. Seguramente habrá otros clubes, otras experiencias, pero ninguno de ellos podrá ser el club en el que me hice entrenador y que tanto ha hecho por mi felicidad en los últimos años.
Dejo atrás muchas personas que han terminado por pasar a ser muy importantes en mi vida: entrenadores, jugadores, padres y directivos. No puedo mencionarlos aquí a todos aunque a todos estoy agradecido, pero no sería justo tampoco no recordar expresamente a algunas personas fundamentales en mi vida en estos últimos años.

Julio Soler fue quien me dio la oportunidad de reengancharme al mundo del entrenador después de muchos años con mi proyecto de ser entrenador aparcado al hacerme un hueco en aquél junior inolvidable. Carles Miñana, en su etapa como Director Deportivo, fue quien me dio la oportunidad de tomar mis propias decisiones al asignarme un equipo que entrenar y a los que intentar transmitir mi pasión e ilusión por el baloncesto. Una pasión que ahora pienso que tal vez me ha traído más problemas que otra cosa, pero que yo hasta ahora consideraba fundamental para ser entrenador. Pasión la he visto en el propio Carles Miñana como entrenador, de quien aprendí muchas cosas sobre lo que ha de ser un entrenador, mucho más que alguien que enseña, sino alguien que arrastra a quien entrena a sentir el baloncesto como una forma de vida. Esa misma pasión me la mostró Cari Sánchez no sólo como gran entrenadora que es sino como una de las jugadoras de ese grupo inolvidable de guerreras que me han puesto tantas veces el corazón en un puño y a las que no sabré cómo agradecer esos momentos que vivimos y el aprendizaje que me llevo del grupo que considero mi segunda familia. Alex Navarro me enseñó, precisamente como entrenador de ese fantástico grupo de chicas, que siendo un equipo amateur se puede trabajar con la seriedad y el rigor de un equipo profesional para dar un salto de calidad a base de trabajo, saber hacer, honradez y un grupo de jugadoras entregadas.

Deportivamente he podido vivir muchísimas experiencias fantásticas, no sólo en las victorias, sino también en las derrotas. Gracias a este club y las personas que tuvieron a bien hacerme hueco pude vivir una Final Four junior masculina, llevar mi propio equipo una temporada entera o poder entrenar aunque fuera apenas unos meses al junior femenino este pasado año. También viví dos Días del Mini, fui testigo de excepción de un primer puesto del alevín masculino de Carles Miñana, al que ayudaban Miki Rodríguez y Cari Sánchez (qué grandes momentos pasamos) y dos inolvidables (en lo emotivo y deportivo) Fases de Ascenso a Liga Femenina 2 con Alex Navarro a los mandos.

Entrar en Capuchinos me animó a hacer el curso de Entrenador Superior, título cuyo diploma hace apenas unos días que puede tener al fin en mis manos. Tal vez fue una locura hacer ese curso, pero al fin y al cabo una locura que no me habría atrevido a hacer de no haber estado en este club.

Otra de las cosas que marca la diferencia en este club es su gente en general, y ese espíritu que va mucho más allá de lo deportivo y que entiende el baloncesto como un deporte pero también como una excusa para pasárselo bien a la menor oportunidad. En ese terreno Fede Paredes y Juan Torrecillas me dieron unas cuantas lecciones sobre cómo vivir la vida con optimismo, sacándole todo el jugo a los buenos e incluso a los malos momentos. Todo partido se ve diferente si al finalizar te espera una cerveza, una tapita y una charla en buena compañía. El futuro en este espíritu veo que también está garantizado con la Marea Verde. Sois muy grandes.

Como curiosidad decir que en este tiempo he tenido la oportunidad, ya que no habitualmente sí de forma puntual, de entrenar al menos por algún rato en todas las categorías posibles del club salvo el senior masculino, lo que me ha permitido conocer a muchísimos niños y niñas, y no tan niños ni tan niñas, que han enriquecido mi vida y me dejan claro que pese a los malos tiempos que nos toca vivir en esta sociedad no todo está perdido en el futuro.

En Capuchinos me hice entrenador, y en Capuchinos me he equivocado en muchas cosas, o no estaría escribiendo ahora este texto, y siento no tener el suficiente nivel como entrenador como para merecer tener un hueco en este club. Esto que digo no habla solo de mi impericia como entrenador, sino muy especialmente del gran nivel de entrenadores que tiene este club y, aunque ahora mismo eso me obligue a salir de éste, no significa otra cosa sino que los jugadores del club están en muy buenas manos.

En todo momento he intentado darlo todo y ser honrado, aunque está claro que no he atinado siempre en ese intento. En alguno de esos desatinos incluso he herido a alguien querido, espero pueda perdonarme alguna vez.

Ahora toca buscar acomodo en otro lugar, seguir formándome, adquiriendo experiencia. Como dije al principio seguro que muchas de esas experiencias que están por venir serán muy interesantes pero ningún club podrá ser el club en el que me hice entrenador. Ojalá algún día, cuando tenga ese nivel que aún no tengo, pueda volver a entrenar en este club, al que me veo obligado a dejar con todo el dolor de mi corazón.

Para cualquier cosa que necesitéis estoy a vuestra disposición. Y repito lo dicho al principio: ¡¡Gracias!! 

2 comentarios:

josea dijo...

En su afán por ser la alternativa al C.B Murcia, Capuchinos se está contagiando de todos aquellos vicios que los clubes más humildes siempre hemos despreciado. El expolio de canteras, el corte de jugadores y entrenadores (me dicen que Chema Gómez ha corrido la misma suerte),...
Yo te he visto dar mucho por ese club, entrenando, ayudando a otros a dirigir, coordinando a los padres desde el banquillo, cual director de orquesta, para meter presión a árbitros y jugadores del equipo contrario,...
Se me antoja mala paga para tan buen servio. Supongo que alguna vez te veré por esos banquillos de Dios en los muchos años que todavía me quedan como padre.
Un saludo.

Mikel Polo dijo...

Acabo de leer la carta Juan Carlos. Sólo quería darte ánimo y desearte suerte para tu próximo proyecto como entrenador. Por lo demás, ya sabes perfectamente que levantarte tras una caída es lo que realmente te ayuda a hacerte fuerte. Un abrazo muy fuerte.