23 may. 2012

Fase de Ascenso a LF2 2012. El CB Capuchinos desafía a la lógica, pero la lógica es testaruda

Tercer año consecutivo que el CB Capuchinos femenino se clasifica para la fase de ascenso a LF2, y de nuevo toca volverse con la miel en los labios, una miel que estuvo más cerca que nunca, a una sola canasta de la final. En esa final nos habríamos topado con un rival, Leganés, al que el año pasado le pasamos por encima y al que al menos el factor psicológico se lo teníamos ganado, algo muy importante en una final con los nervios a flor de piel en la que Leganés tenía poco menos que la obligación de ascender y en la que CB Capuchinos estaría tocando el cielo pero, a diferencia de otras ocasiones, con un equipo muy competitivo dispuesto a no estar en esa final de comparsa. Vamos, un equipo sin presión alguna y todo el hambre del mundo, el rival más temible en una final. Pero esa final nunca se llegó a producir, pues un triple de 8 metros a la desesperada de las de Torrelodones nos sacó de esa final, a la que tampoco pudimos llegar por la vía de la carambola.

Ni una mala carambola, ni un mal triple empate, ni una canasta desesperada desde el medio campo que te da un partido, un average, nada... Todo lo logrado en estos dos últimos años ha sido fruto del trabajo y del talento de las jugadoras, sin el más mínimo regalo de la diosa fortuna. La progresión en los últimos cuatro años ha sido evidente, pues de luchar por mantenerse en la categoría el equipo pasa a meterse en el grupo de los mejores y termina entrando en una fase de ascenso, algo que volvería a lograr en dos ocasiones más las dos temporadas siguientes, y cada vez de forma más contundente.

Baste decir que hace tres años la clasificación para la fase se logró con 8 derrotas en la temporada y en la fase con una victoria en la segunda prórroga, una victoria clara y una derrota de muchísimos puntos se entró en la final. La siguiente temporada se entra en la fase de ascenso como segundo clasificado, con 3 derrotas en toda la temporada y teniendo que esperar a la última jornada para sellar el pase a la fase de ascenso, en la que con una victoria aplastante contra Leganés, una derrota en el último segundo de un punto frente a Stadium Casablanca de Zaragoza y una derrota clara ante Rivas el equipo se clasifica para jugar la final de consolación. Esta temporada que ahora acaba fueron sólo dos las derrotas en toda la temporada, lo que significó quedarse campeonas de toda la zona de Levante y llegar a la Fase de Ascenso en Ciudad Real en la que una derrota por un punto con un triple imposible de 8 metros frente a Torrelodones, una victoria de 10 puntos frente a Akra Leuka y una victoria de más de 30 puntos frente a Cervantes, el anfritrión, sólo valió para jugar de nuevo la final de consolación.

No llegamos en nuestro mejor momento a la Fase de Ascenso. Fue un golpe muy duro perder por enfermedad a nuestra única jugadora alta de verdad, Rocío Paños (1,90) aún en edad junior y afortunadamente mejorándose ya a buen ritmo, lo que se sumaba a la pérdida, aún en pretemporada, de otra jugadora interior, Naya, lo que nos dejaba con sólo dos jugadoras interiores para la fase de ascenso, Ana Belén Molina y Cari Sánchez, ambas grandes guerreras pero no especialmente altas para su puesto. Además, Nuria Albadalejo apenas pudo hacer un par o tres de entrenamientos, y no complentos, antes de la fase, aquejada de un fuerte esguince en su mano derecha. Marta Sanz, nuestra mejor jugadora, llegó tras recuperarse por los pelos de una fascitis plantar que le mermó mucho en el último tramo de liga. Unas cuantas más llegaron con molestias varias pero, visto lo visto, no son ni reseñables en comparación, aunque la procesión la llevaba por dentro cada una.


Sabíamos que nos jugábamos buena parte de nuestras opciones frente a Torrelodones, un partido que en las últimas semanas preparamos lo mejor que pudimos pese a contar con muy poco material audiovisual del rival, y salimos a ese partido teniendo bien clara su importancia. La salida fue fulgurante, llegamos a ponernos 17 puntos arriba, pero en el segundo cuarto nos dio vértigo o algo así y una pájara de apenas unos cinco minutos dio al traste con buena parte de la ventaja y dejaba de nuevo el partido totalmente abierto. Llegamos a los minutos finales teniendo que remontar una pequeña renta de unos seis puntos con Marta Sanz como principal estilete ofensivo. Entramos en el último medio minuto con dos puntos de ventaja. Tal vez nos precipitamos al realizar una penetración con aún 15 segundos de posesión, demasiados, lo que permitió a Torrelodones coger el rebote y realizar un último ataque con algo de tiempo, el suficiente para lanzar un desesperado triple a falta de 6 segundos para terminar el partido. Se trataba de un triple poco menos que imposible, desde 8 metros, casi sin mirar, como quitándoselo de encima, ni siquiera lo defendimos mal, pero a veces la diosa fortuna se alía con quien no nos gusta que lo haga y la pelotita terminó dentro. Usamos el último tiempo muerto para dibujar una última opción de ataque. Preparamos una primera opción para recepción y penetración de Marta Sanz que nos defendieron bien y una segunda para Loli Meseguer, quien sí consiguió recibir e irse para adentro con facilidad, aunque Ivana Jovanovic (una jugadora claramente de otra categoría superior que por algún motivo que se me escapa milita en el conjunto madrileño) leyó bien la necesidad de una ayuda y se plantó muy bien bajo el aro haciendo inútil el esfuerzo de Loli por dejar una buena bandeja con su mano izquierda.

El mazado fue tremendo en lo psicológico, pues sabíamos que a partir de ahí ya no dependíamos de nosotras para hacer algo importante en la fase de ascenso. Al día siguiente había que vérselas con Akra Leuka, había que ganarle y además tratar de sacarle la mayor ventaja posible para ir en busca de un triple empate en el que los averages nos favorecieran. Las jugadoras fueron capaces de sobreponerse al mazazo e imponer un ritmo altísimo de partido frente a las alicantinas, algo que en principio no le va bien al equipo de Estela Ferrer ni a ella misma, teniendo incluso que remontar una pequeña ventaja de las alicantinas. Pese a ello al final se logró la victoria e incluso meterle un pequeño margen de puntos (10) a Akra Leuka (55-65) que nos devolvía de nuevo la ilusión.


Pero a estas alturas de torneo el balance en algunos aspectos empezaba a ser complicado. El no contar más que con dos interiores puras hizo que Cari, y sobre todo Ana Belén, apenas hubieran contado con minutos de descanso en esos dos partidos en los que habían luchado, como el resto del equipo, como auténticas leonas, pero con el agravante de no haber podido apenas pasar por el banquillo y tener las piernas bastante cargadas ya en la segunda jornada. Lo que empezó como un comentario en broma acerca del merecido premio de un jacuzzi terminó esa tarde con las jugadoras de excursión a un cercano spa en la localidad de Alarcos, algo que las jugadoras se habían ganado con creces merced a su esfuerzo. Tras esa hora y pico de spa para las jugadoras, no para el cuerpo técnico, que poco pinta ahí, las caras de relax daban a entender que había valido la pena el esfuerzo y la excursión.

La tercera jornada no tuvo muchas complicaciones en lo deportivo, aunque sí en lo emocional. Por un lado perdimos a Marta Sanz por mor de un compromiso laboral y, por otro lado, recibimos el gran mazado psicológico de ver perder antes de nuestro partido a Akra frente a Torrelodones, pese al gran esfuerzo de las alicantinas, lo que nos dejaba fuera de las opciones por jugar la final. Una victoria de las de Akra Leuka por menos de 20 puntos de diferencia nos metía a nosotras en la final y a ellas en la final de consolación, y una victoria de más de 20 puntos las metía a ellas en la final y nos dejaba a nosotras sólo con la opción de la final de consolación. Fue muy duro jugar ese partido no sólo sin Marta, sino sobre todo sabiendo que ya no jugaríamos la final. Pese a todo, sacamos el partido por más de 30 puntos de ventaja y logramos que Cari y Ana descansaran, además de hacer que las jugadoras que habían jugado menos minutos hasta entonces acumularan más minutos, especialmente las junior, lo que permitió la anécdota de que la junior Julia Margineda terminara siendo la mejor triplista del torneo al anotar su único intento desde la línea de 6,25 m.

El partido más duro para todos los equipos que juegan un torneo de este tipo es el de la lucha por el tercer y cuarto puesto, un puesto con algo de simbolismo y muy poco sentido práctico. No obstante, había que disputarlo siquiera fuera para determinar una clasificación final concreta. Tras la desilusión por habenos visto en la final y quedarnos fuera por un único punto no era nada fácil jugar un partido como este, contando en él además de nuevo con la baja de la que había sido nuestra mejor jugadora, Marta Sanz. Pese a ello las jugadoras lo dieron todo y disputaron el partido hasta el final, aunque la acumulación de minutos en las piernas, la ausencia de Marta, y esa chispa de bajón psicológico acumulado fueron demasiados lastres para poder hacerse con la victoria final, que terminó siendo para las madrileñas de Rivas por 13 puntos de ventaja (50-63).

Al final el torneo terminó con el primer clasificado de Madrid (Leganés), como campeón y equipo de LF2, segundo clasificado de Madrid (Torrelodones) como finalista, y Rivas (tercero de Madrid) como tercero. Sólo un equipo de fuera de esa liga, el CB Capuchinos, el único totalmente amateur, el único sin pívots de 1,90, se coló en las finales del domingo. La lógica aplastante dice que las comunidades de Madrid y Barcelona tienen un nivel bastante superior a la mayoría, y decididamente muy por encima de la murciana. Sin embargo, las chicas del CB Capuchinos desoyeron la lógica, la desafiaron, y se quedaron a una puñetera canasta de ponerlo todo patas arriba. Se impuso la lógica, sí, pero nunca la lógica estuvo tan cerca de ser derrotada por un sueño.

Una frase del entrenador de Leganés, el equipo que a la sazón logró la plaza en Liga Femenina 2, nos dio un chispín de alegría en esa jornada final: "me alegro de que no fuérais vosotras las rivales en la final". Esa frase da una muestra del respeto que este equipo se ha ido granjeando en los últimos años, un respeto ganado a fuerza de talento y trabajo día a día. Otra frase de las que motivan: al final de la temporada pasada, un árbitro, no recuerdo si en Benidorm o Castellón (era un pabellón de usos múltiples, de esos que permiten sacar tres pistas transversales con medidas oficiales, no como los de Murcia) nos dice sin venir a cuento tras el partido algo tan directo y halagador como que "hacéis el mejor baloncesto de la liga".

Se juega como se entrena, creo que casi todo entrenador que se precie suscribe esa frase. No sería justo terminar con esta crónica personal de lo que ha sido el final de temporada sin hacer mención a las personas que nos han ayudado a no tener que suspender ningún entrenamiento por falta de jugadoras o a que la calidad de éstos fuera demasiado baja por esa merma de jugadoras. En demasiadas ocasiones esta temporada las  lesiones se han cebado con nuestras chicas (un buen montón de esguinces en pies, manos y hombros, alguna rotura muscular, fascitis plantar, tratamiento de rodilla con factor de crecimiento, enfermedades víricas complejas...). Afortunadamente, hemos podido contar con la colaboración plena de las chicas del equipo junior, muy especialmente Isa Conesa (que por una desgraciada lesión de ligamentos vio frenada su adaptación al senior y su opción de viajar a Ciudad Real), Carmen Alarcón y Julia Margineda (que finalmente fueron las dos que viajaron a ayudarnos en la fase), así como del resto de jugadoras del equipo junior aunque de forma más intermitente. Más especialmente aún, si cabe, hay que agradecer a ese trío de jugadoras sin ficha, y sin ganas de tenerla, que desinteresadamente han venido una y otra vez a echar una mano en los entrenamientos, apareciendo cada vez que otra inoportuna lesión volvía a dejarnos en cuadro. Hablo de Pili Ballesta, Elena Solana y Vicky González. Sin todas ellas es seguro que el nivel de los entrenamientos no habría sido tan bueno como ha sido y, por supuesto, habríamos sido incapaces de imponer el ritmo vertiginoso que nos ha caracterizado este año y nos ha permitido batir el récord de victorias del club y codearnos con los mejores equipos no profesionales de España.

Está claro que meterse tres años consecutivos en una fase de ascenso, hacerlo cada vez con mayor claridad (independientemente de que una bola más o menos te meta o no en la final) no es fruto de la casualidad. Claro está que esta promoción de jugadoras tiene una clase y capacidad de trabajo especial, y que ello, cuando se conduce de la mano de un gran entrenador como Alex Navarro no tiene otra que terminar dando sus frutos, independientemente de que la suerte te ponga un poco más arriba o abajo o en tu puesto natural.

Por mi parte ha sido un orgullo compartir alegrías, muchas, y penas, unas pocas, con estas chicas y con Alex Navarro a los mandos estas dos últimas temporadas. No sé si esto es un final, un hasta luego o un ya veremos, pero ya digo que ha sido algo MA-RA-VI-LLO-SO. Lo siento por quienes no hayan tenido el privilegio de poder vivirlo como lo he vivido yo.