30 sept. 2004

Basketgol

Hoy he descubierto un nuevo deporte: el basketgol.

Están montando, por primera vez, una sección de baloncesto en el club deportivo de mi pueblo adoptivo, tradicionalmente futbolero de pro. Ésa es una buena noticia, las cosas van cambiando al fin y el baloncesto empieza a tener su hueco.

Sin embargo, hoy he pasado por allí cerca y me he pensado que no, que a esa hora tocaba baloncesto, pero nadie entrenaba baloncesto. De más cerca he comprobado que no era exactamente así. Un grupo de niños y otro más tulllidito, que sería el entrenador, echaban una pachanga a toda pista.

Hasta ahí todo normal. Sin embargo, en esa pista no había canasta alguna. Sí estaban, en cambio, las tradicionales porterías de balonmano y fútbol sala (antes conocido como futbito). Pero de canastas, ni rastro. Bueno sí, fuera de las pistas estaban arrinconadas un par de canastas destartaladas, las mismicas que ya estaban ahí, en esa misma posición, cuando uno, hace ya más de 15 años, tiempo en el que todavía no había descubierto el baloncesto, aún jugaba en los juveniles de fútbol de dicho club.

Resulta que los chicos jugaban a baloncesto: botaban, pasaban, defendían... pero no tiraban, porque no había a donde tirar. Por un momento pensé que habían inventado el basketgol, es decir, jugar al baloncesto pero introduciendo el balón en la portería en lugar de en la canasta. Pero no. Parece ser que unas marcas en el suelo hacían las veces de canasta.



Un nuevo deporte: el basketgol
En mi pueblo hemos inventado un nuevo deporte: el Basketgol

No tengo claro que sea intencional este tipo de entrenamiento. Hace muchos años que hice el curso de monitor, y casi tantos el de entrenador, pero no recuerdo haber visto esa modalidad de entrenamiento sin canastas. Tal vez hasta está pensado para que los chicos se concentren en el pase, en la distribución en la pista, en ocupar espacios y no distraerse con la golosina de chupar para tirar a canasta.

Pero algo me da que no, que, en realidad, no se usaban las canastas porque están tan destartaladas que les da miedo moverlas por si se caen a trozos, o simplemente porque sólo disponen de una hora de entrenamiento y, como es natural, antes y después se requieren los servicios de dicha pista deportiva para su tradicional empleo para el fútbol sala, donde las canastas, tan difíciles de mover, no son más que un estorbo.

Es decir, como siempre, el fútbol decide sobre casi todo. En este caso, el fútbol decide que el equipo de mi pueblo, al llegar a la competición oficial, esté condenado a tener el peor porcentaje de tiro del mundo mundial. Eso cuando no le de a alguno de los chicos por lanzar el balón contra la portería en lugar de hacia la canasta. Uno hace en los partidos lo que aprende en los entrenamientos ¿no?.

Pues eso, ¡viva el basketgol!.


28 sept. 2004

El Supermánager

No, no. Los seguidores del CB Murcia no se piensen que voy a hablar hoy de Felipe Coello. Tranquilos. Eso será otro día.

En realidad quería hablar del Supermánager, el juego de la ACB.com. Imagino que ya sabréis de qué va: tienes un presupuesto limitado (seis millones y medio), y con ellos tienes que fichar once jugadores. El precio de cada jugador es su valoración media ACB del año pasado multiplicado por 70.000, en su caso se utiliza una estimación de dicha valoración. Posteriormente, cada jornada, se va actualizando el precio del jugador en función a su rendimiento, con un máximo de fluctuación de un 15% en cada jornada (si variara más, la puntuación se acumularía a la de la semana siguiente). Cada semana se puede hacer un máximo de tres cambios de jugadores. La puntuación de cada jugador se incrementa un 20% si su equipo gana.

Bueno, a lo que iba, que son las técnicas que suelen dar buen resultado. Si se quiere ganar algo, por supuesto, hay que dedicarle horas. Resulta muy frustrante darte cuenta de que tu jugador más caro no ha producido nada una semana porque ha estado lesionado y tú no lo has cambiado.

A principio de temporada es bueno hacer scouting de las nuevas incorporaciones a la liga, para contrastar su valor teórico con el rendimiento real que puedan dar. Esto es especialmente importante en el caso de jugadores jóvenes, que pueden dar un salto de calidad y minutos en la nueva temporada, o en el de jugadores que cambian de equipo y pasan a jugar más minutos que en su anterior equipo. Obviamente, es más fácil sumar puntos jugando muchos minutos que jugando pocos. Eso hay que tenerlo en cuenta también.

No es lo mismo un gran jugador que da minutos de calidad, o de sacrificio defensivo, en un equipo grande, que otro que es el jugador referencia en uno modesto. Por eso está eso del 20% para el equipo ganador, el trabajo desempeñado por esos jugadores ha servido para ganar.

Si puedes hacer una tabla excell para ver tendencias de rendimiento, mejor que mejor. Pero eso implica más horas aún. La ayuda informática puede decir cuestiones que intuitivamente no se ven demasiado claras o que cuesta valorar numéricamente.

Por ejemplo, el año pasado pude calcular numéricamente lo que todos los que íbamos en Murcia al pabellón de deportes intuíamos: nuestros pivots eran los peores defensores de la liga. Con una tablita excell pude cuantificar ese dato. Los pivots rivales mejoraban contra el CB Murcia un 30-35% su rendimiento habitual. Por tanto, un truco parecía claro: comprar cada semana uno o dos de los pivots del equipo que jugara contra el CB Murcia. Además de asegurarse una buena anotación, se solía vender al jugador por más dinero del que se compraba.

Otra cosa que se podía ver con las tablas excell era la tendencia del rendimiento del jugador en los últimos partidos, pues las medias, medias son. El jugador con clara tendencia a la baja se debía vender para comprar uno que estuviera en alza.

Las lesiones también influían. Lógico es que se vendiera un jugador lesionado, pero se podía hilar fino al recomprarlo. Si la lesión es algo larga, es probable que los dos primeros partidos que juegue lo haga a menos nivel del habitual y que baje de precio. Por otro lado, cuando un jugador se perdía buena parte de la liga por una lesión, el hecho de estar tanto tiempo parado implica tiempo para coger la forma, pero los jugadores en esta situación no llegan tan quemados al final de liga como el resto. Ahí hay un buen recambio para el jugador que se le ve caer al final de liga. El año pasado bajaron su rendimiento al final Jiménez, Macijauskas y Rudy Fernández, tres de los cracks de la liga pasada.

En cuanto a jugadores con pinta de gangas para este año parece claro que Spliter (TAU), valorado en menos de 300.000, está que se sale, jugando muchos minutos y aportando cosas. Sergio Rodríguez podría ser el jugón del año, aunque su juego es muy imaginativo y podría tener problemas para desarrollarlo en su primer año. Fran Vázquez (Unicaja) parece también muy en forma y su precio es relativamente bajo (algo más de 400.000). Si Hermman juega al nivel que atisbó en algún momento de la olimpiada o en el Showtime ACB podría volver a ser el mejor jugador de la liga que fue en Fuenlabrada, y su precio no está disparado del todo (algo más de 800.000).

Más dudas me ofrece Marc Gasol (Barça, 230.000). Suma números de valoración cuando juega. Tiene buena mano, pero es blandísimo en defensa, con lo que parece destinado a jugar mucho menos cuando encuentren un pívot para su equipo.

Si su rol es de superestrella, Garbajosa (Unicaja, 1000.000) puede ser un buen fichaje. Los mejores pivots de la liga pueden llegar a terminar la temporada con valores cercanos a los dos millones (Lou Roe estuvo varias veces por encima la temporada pasada).

En cuanto a cómo repartir del dinero yo aconsejo, sin duda, centrarlo en pivots y aleros altos. Lo ideal es fichar jugadores que estén lo más cerca posible de las dobles figuras, y eso sólo lo consiguen pivots y algún alero. Lo de elegir aleros altos es porque además de anotación, pueden sumar en rebotes, cuestión que suele ser más regular que la cuestión del tiro a distancia, más difícil de mantener equilibrada partido a partido. Los escoltas tiradores, cuando no tienen el día, tienden a hacer números negativos, mientras que un alero reboteador puede hacer algo de valoración gracias a los rebotes pese a tener un mal partido.

También es cierto que la defensa aquí no es tan importante como en el baloncesto real. Es muy difícil que una buena defensa se plasme en un alto número de balones recuperados, por ello debemos pensar más en jugadores ofensivos que en defensivos (Carlos Jiménes es la excepción a esta regla).

Otro consejo, que no le pierda a uno el corazón. En mi caso, la temporada pasada llegué destrozar varios equipos por fichar demasiados jugadores del CB Murcia. Aunque Xavi Sánchez y Van Lacke, por un lado, y la pareja de americanos por otro, hicieron buenas valoraciones numéricas (pese a todo), el resto del equipo fue un fiasco para el Supermánager. Cuidado con eso.

También hay que tener en cuenta que las primeras jornadas la fluctuación de precios es máxima, cosa que se minimiza pasada la primera vuelta. La fluctuación de la valoración se hace dependiendo de cúanto hace fluctuar la media de la temporada la valoración de una jornada concreta. Obviamente, la segunda jornada tiene mucha capacidad para variar la media (aporta el 50% del total). Por eso es por lo que los jugadores no fluctúan más del 15% cada jornada. Pero ojo, su valoración real sí que puede variar más. Por eso, si en las tres primeras jornadas un jugador hace número muy por encima de su cotización teórica es bueno ficharlo, pues durante las siguientes jornadas se irá variando un máximo del 15% hasta llegar a su valoración real. Eso nos garantizaría una revalorización casi segura.

Que no, no es un lío. Pongamos un ejemplo.
El jugador Spliter sale con una valoración de 200.000.
Primera jornada. Valoración ACB: 20
Media de Valoración: (20x70.000 + 200.000)/2 = 800.000
Valoración Supermánager: 230.000

Es decir, habría una gran diferencia entre Supermánager y su valoración real.

Una buena calculadora a mano también ayuda en esto.

Ojo, no se trata sólo de pillar chollos. A veces sólo se puede hilar fino, comprar a un jugador un pelín más barato de lo que puede llegar a estar y venderlo para comprar otro más caro que esté en horas bajas con la esperanza de que vuelva a lo máximo.

Las variables a tener en cuenta, como se puede comprobar, son muchas, demasiadas como para pretender tener control sobre el juego. De hecho, yo lo máximo que conseguí en esto fue quedar campeón de la liga regional. Y gracias.




18 sept. 2004

Agonía con victoria (Murcia 81 - León 78)

Primer partido de la vuelta a la LEB resuelto con victoria agónica, prórroga incluida, apelando casi a la épica, además de al mago Turner y el local Garrido.

Se las prometían muy felices los de Déniz cuando el marcador se ponía 20-10 y, más tarde, 27-14, con un dominio total basado en el acierto atacante de Turner y Gómez y en una sólida defensa.

Sin embargo, como presagiaba el técnico local en el primer tiempo muerto, el marcador podía jugar en contra, y así lo hizo, trayendo la pérdida de concentración, de intensidad y la necesaria tranquilidad para atacar la posterior zona rival.

Tapón a Cuthrell
Tapón a Cuthrell



Si bien el primer cuarto fue casi arrollador, aunque con dos o tres regalos que enfadaron considerablemente a Déniz, durante el resto del partido el equipo fue a menos y los de León cogiendo su sitio en la pista.

Fue entonces cuando quedaron patentes algunas de las lagunas que tiene el CB Murcia-Polaris de este año. Por un lado, se echó en falta un escolta en condiciones. Xavi aún no está a tope y Martínez vino lesionado y aún tiene para bastante. Los de León lo vieron claro y decidieron penetrar una y otra vez por el puesto de escolta. Nuno Marçal no es muy rápido en defensa, y además es un tres, con lo que lo pasaba fatal defendiendo a un escolta. Ello originó varias canastas fáciles de los leoneses, faltas en exceso y pérdida de concentración y sitio en la pista.

Otra carencia que tiene este equipo está en el talento de los hombres interiores. Parecen estar cortados con el mismo patrón: poderío físico, cierta coordinación, garra y carencias técnicas considerables. Así, al principio Cuthrell y Gómez se imponían fácilmente, pero cuando el cansancio y la mejor defensa leonesa aparecieron en la pista, se hicieron patentes esas carencias técnicas, sobre todo en la segunda parte.

Parecía pedirse a gritos un jugador interior que supiera jugar al baloncesto, pues ya empezaban a hacer aguas los músculos y el empuje de Gómez y Cuthrell. Salió a pista Balmón, que no pareció otra cosa que un clon de Gómez, pero más limitado que éste en todos los aspectos del juego.

Por fin Déniz optó, en parte forzado por las faltas de Cuthrell, por poner en pista a Samuel Garrido. Se le vieron muy buenas maneras a este joven jugador murciano. Tiene clase, sabe jugar al baloncesto, más con la cabeza y la técnica que con la fuerza bruta. Le vendrá de maravilla a este equipo un jugador interior con cierto talento. Muy buenos los minutos de este chaval, que ya no volvió a pisar el banco en lo que restó de partido.

El final de partido estuvo muy disputado. Déniz dió unos segundos de descanso a Turner a falta de menos de 3 minutos. La idea estaba clara: los últimos balones de partido se los debía jugar él y tenía que estar más fresco para eso, pues 40 años son unos cuantos años ya y ya llevaba muchos minutos en pista.

Turner ayudó a forzar la prórroga y, como suele pasar, el equipo que la fuerza llega con más intensidad y claridad de ideas a ella, lo suficiente para ganar, aunque en este caso por bien poco.

En definitiva, este equipo aún muestra faltas de acoplamiento junto con buenos detalles. Ahora hay que conseguir más regularidad.

9 sept. 2004

Caso Pesic. Orgullo y soberbia

El Barcelona "ha dimitido" a Pesic. No parece muy normal este tipo de decisión en estas fechas, máxime teniendo en cuenta que no le ha ido precisamente mal al Barcelona Pesic en el banco.

El sustituto de Pesic será un buen entrenador, Joan Montes, que hasta ahora entrenaba al equipo EBA. Sin embargo, con todos los respetos para Montes, dudo mucho que sea un entrenador que mejore el rendimiento de Pesic, especialmente si tenemos en cuenta que quien se involucró, en mayor o menor medida, en el tema de confección de plantilla fue Pesic y no Montes y que, además, ya estamos con media pretemporada pasada.

Hasta cierto punto entra dentro de lo normal en las relaciones entre club y entrenador, sobre todo cuando se hace para mejorar. Un posible ejemplo es el del equipo que encuentra disponible a un gran entrenador en fechas como éstas (p.e. un seleccionador nacional recién terminado su contrato federativo) y decide apostar por él incluso con la pretemporada a medio.

Sin embargo, en el caso del Barça no ha sido exactamente así. Podemos leer en la nota de agencia, que distribuye ACB.com los principales motivos por los que Rivera, director de secciones del Barcelona, ha procurado la salida de Pesic:
Rivera concretó como detonante de su relación con el técnico del baloncesto azulgrana el enfrentamiento que mantuvieron durante un entrenamiento del equipo, en el que Svetislav Pesic le prohibió dirigirse a sus ayudantes, entre ellos Manuel Flores, y le invitó a abandonar la instalación.

"Puedo aguantarlo todo menos la humillación", manifestó el director general de secciones, quien puntualizó que, hasta el pasado lunes, su planificación incluía como técnico a Pesic.
Es posible que Pesic pecara de algo de soberbia al no dejar ningún tipo de intromisión en su trabajo. No obstante, me parece absolutamente legítimo que no permita interferencias. Rivera, en cambio, lo echa porque se ha sentido humillado por alguien que, en principio, está por debajo de él en la jerarquía, y debe demostrar quién manda.

Independientemente de que sean acertadas o no las decisiones en sí de ambos, de cara al bien del equipo me parece mucho más defendible la postura de Pesic ("yo soy el entrenador porque se supone que soy el que más sabe y el que manda en la cancha, por tanto no tolero que se me interfiera un pelo") que la de Rivera ("como soy el jefe y no me dejas jugar con el juguete a mí también, pues te achinchas y te echo a la calle, para que veas quién manda").

La soberbia es mala consejera, pero el orgullo (en su vertiente destructiva) mucho más.