13 abr. 2005

Ferrán

Ferrán a punto de perder un balónHoy quería dedicarle unas líneas a Ferrán López.

Hace años era un base de poco físico que apuntaba maneras, incluso llegó a estar en la órbita de la selección española durante una temporada que cuajó buenos partidos.

Pero desde hace años, bastantes, lo mejor que tiene Ferrán López es su representante. Sí, su representante, al que no tengo el placer de conocer, aunque sí mucho interés, pues me gustaría saber cómo ha sido capaz de colocarlo año tras año, durante más de un lustro, en équipos ACB cuando su nivel real de juego era de por lo menos un par de categorías menos.

Además, es más incomprensible aún esa facilidad para colarse en la ACB cuando, pese a su pésimo rendimiento como jugador, su aportación humana era aún peor.

El año pasado nos tocó sufrirlo en Murcia, como ya lo habían sufrido durante varios años atrás en Cáceres, Vitoria y Fuenlabrada, lugar donde también años atrás brindó sus mejores temporadas.

Lo peor no era lo que hacía en la pista con el balón. No, lo peor era el mal rollo que transmitía a sus compañeros, con contínuas broncas a los demás ante los fallos ajenos y, lo que es peor, los propios. En el banquillo su actitud era aún peor: siempre enfadado, los brazos en jarras desafiando al entrenador más o menos sutilmente, encarándose con sus compañeros, con los rivales, con el público...

En los entrenamientos poco más o menos lo mismo: mucha intensidad verbal y mucha mala sangre pero poco juego. Vamos, lo ideal para un equipo en apuros que necesita salir del bache y sonreir de vez en cuando para no pensar tanto en el pozo del descenso.

¿Que me cae mal? Pues sí, para qué lo vamos a negar. Lo mismo en su vida privada es una excelente persona, pero como jugador de baloncesto, en cancha y fuera de ella, hace tiempo que resta mucho más de lo que suma.

Por si fuera poco, ha ido coleccionando una buena lista de candidatos a partirse la cara con él tras los partidos. Había momentos de la temporada pasada en los que parecía que en lo único que era capaz de poner garra era en decirle a quien le criticara algo que si quería verse las caras con él fuera del pabellón.

Como imaginarán, yo fui uno de ellos. Y eso que desde hace años me muerdo mucho la lengua y no digo nunca en una cancha (bueeeeno, casi nunca) insultos denigrantes, tacos o similares. Simplemente, en un partido le dije una de las muchas cosas que era: un chupón. Me oyó bien. Él y medio pabellón, pues yo no tengo una gran voz pero, desgraciadamente, el pabellón languidecía con una pobre entrada y un público adormecido, como casi siempre.

El caso es que se quedó con mi cara, y yo no hice nada para disimular que era yo quien se lo había dicho. Puesto que me buscaba con la mirada le facilité el trabajo: "sí, sí, eres un chupón" a lo que contestó invitándome a vernos fuera del pabellón.

Obviamente, yo seré muchas cosas, pero tonto del todo no. Él tendrá media hostia de uno de sus compañeros, pero claro, comparado conmigo tiene el suficiente tamaño y mala leche como para partirme la cara por seis sitios distintos. Huelga decir que ni aquel día, ni ningún otro, salí a esperarle en la puerta, no fuera que se plantara allí y no precisamente para invitarme a unos vinos.

Y menos mal que le grité lo más educadamente posible, sin insultar ni nada. No quiero ni pensar lo que podría haber pasado si le llego a mentar la madre o me cisco en sus muertos más frescos.

Este viernes vendrá por aquí. Lleva dos meses sin hacer nada en su actual equipo, de nuevo el Fuenla (lo dicho, su representante es un monstruo), concretamente desde la jornada 24, en la que le metieron un repaso al Gijón.

Lo suyo sería recibirle con una sonora pitada, por lo mucho que ayudó el año pasado a que nos volvamos a ver ahora las caras. Pero no sé si merece que se le dé tanta importancia.

Además, este tío es de los que sólo hace buenos partidos cuando se le aparece la virgen o cuando encuentra hipermotivación gracias a algo como una sonora pitada. Así que casi mejor no, que es capaz de hacer el único buen partido de la temporada y aguarnos la fiesta a los sufridores del CB Murcia. Aunque bueno, en vista del resto de la plantilla del Fuenla, creo que se bastán los demás ellos solitos para darnos la noche.

Pues eso, que muero de ganas de saber cómo se las ingenia su representante para engañar año tras año a equipos de élite para que le fichen... y que hasta le paguen y todo.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Sobre tu comentario de Ferrán López, quiero decir que no sé como sería su actitud mientras militaba en las filas del C.B. Murcia, pues creo que es la única etapa que desconozco casi todos los datos de López, pero desde luego su comportamiento el resto de lugares ha sido siempre correcto.Como jugador ha tenido sus etapas, pero nunca he visto que haya faltado el respeto a nadie y en mi caso el trato directo ha sido siepre amabilísimo.
Un saludo