7 sept. 2005

El cambiazo

Ocurrió en el reciente partido de pretemporada del Polaris frente a la selección de Ucrania.

Tras un tiempo muerto de Comas, a falta de sólo 2 segundos y con el marcador en 81-82, los jugadores de Ucrania dieron “el cambiazo” en la línea de tiros libres y Rayevsk lanzó, y anotó, los dos tiros libres que correspondían a su compañero Krivych.

Evidentemente, el tal Rayevsk era el jugador exterior que mejor tiraba tiros libres o, al menos, debía de hacerlo bastante mejor que su compañero Krivych. Por eso probaron a ver si colaba, por aquello de que no les conocemos demasiado, el partido no era de mucha tensión y se había producido un parón por el tiempo muerto. Y coló.

Llompart, autor de la falta, que hizo a propósito para parar el reloj, se percató del cambiazo tras el primer tiro libre, y así se lo dijo a uno de los árbitros, quien, una vez consciente de su error, decidió hacerse el sueco y hacer como que no le oía. Sin embargo, Llompart repetía insistentemente: "la falta se la hice al 8, no al 10, al 8, al 8. Que sí, que se la hice yo, y fue al 8".

Me dirán que la cosa terminó con técnica al equipo de Ucrania ¿no?. Pues no, el sr. árbitro debería estar intentando terminar pronto, para irse enseguida a disfrutar de las típicas cenas huertanas en las barracas de los Huertos del Malecón (estamos de fiestas en Murcia).

El árbitro, harto de la insistencia de Llompart, en lugar de dirigirse a la mesa a comprobar a quién se le había anotado en el acta la última falta, le hizo un gesto, mitad pasota, mitad despectivo, como diciéndole "va, déjalo estar, ¿qué más da un rubio que otro...?". Vamos, que lo que quería era acabar el partido cuanto antes y sin problemas, imagino que porque no recordaría muy bien qué dice el reglamento al respecto.

Creo recordar (que me corrija alguien si me equivoco) que la jugada en cuestión se soluciona anulando el lanzamiento ya efectuado, y señalando técnica a banquillo al equipo que comete dicha infracción (el cambiazo).

Así, este partido que tenía entonces Polaris con un punto en contra se podría haber quedado, tras los tiros libres del auténtico tirador de Ucrania, con uno, dos o tres puntos por debajo en el marcador pero, eso sí, contando a su favor con dos tiros libres y saque de banda pendientes. Jugando bien las bazas la jugada perfectamente podría haber sido saque de banda desde el centro de la pista con el partido empatado (o con un punto arriba o abajo) y balón para ganar.

Afortunadamente fue en un partido amistoso. Pero tal apatía y pereza del árbitro, en una situación de partido oficial, bien podría haber tenido como fruto la alteración de la clasificación final de una liga. No les digo nada si estamos hablando, por ejemplo, de la diferencia entre el puesto 8 (que da acceso al play-off) y el 9 (que no lo da).

Y todo eso por no querer reconocer un pequeño fallo (lógico, por otra parte) y no querer enmendarlo. Y eso que sólo debía andar (ni siquiera correr) los 8-10 metros que le separaban de la mesa de anotadores y preguntar "¿quién hizo la última falta de Ucrania?". "El número 8" le habrían contestado.

Eso sí, cobrar cobró igual que si lo hubiera hecho bien.

Pero no, para qué hacer bien su trabajo pudiendo hacerlo mal...

1 comentario:

Roberto Iza Valdes dijo...
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