29 ago. 2006

Hussein y la fórmula de la Coca Cola

Estoy convencido de que Hussein posee la fórmula de la Coca Cola y otros grandes secretos que hasta ahora han sido inaccesibles a la mayoría de los mortales. Parece ser que piensa transmitirles tales secretos a los jugadores del Polaris, pues ya no deja entrar a nadie a la grada a ver los entrenamientos.

No sé cuantos entrenadores habrán pasado por Murcia, pero han sido bastantes. Siempre me ha gustado, especialmente a principios de temporada, pasarme a ver algunos entrenamientos para hacerme con la forma de jugar de los jugadores antes de que llegaran los partidos, ver qué tal son los ejercicios que plantea el entrenador de turno, qué tal entrena cada jugador y así, de paso, aprender algo de los grandes preparadores y tratar de ilustrar en la práctica todo aquello que hace muchos años se supone que aprendí cuando hice los cursos de monitor y entrenador de baloncesto.

Pero hoy, por primera vez en mi vida (que yo recuerde), me han impedido entrar a ver entrenar a mi equipo de siempre, y son ya unos 20 años, que se dice enseguida. Tal vez exista un motivo plenamente justificado que explique el porqué es perjudicial para el equipo que la prensa o los aficionados asistan (sin molestar) a los entrenamientos, pero lo que es yo no atino a verlo.

A veces me quejo del típico periodista deportivo revanchista, ese que siempre tira a rajar contra un entrenador o jugador simplemente porque le cae mal o porque se considera maltratado por él, y eso siempre me ha parecido una actitud poco profesional por parte del periodista. Pero hoy creo entenderles un poquito más. Hay que ser un gran gran profesional para ser plenamente objetivo en el aspecto profesional con alguien que consideras que te está intentando joder o, simplemente, al que consideras que te trata injustamente. De hecho, si hoy tuviera que escribir algo sobre Hussein para la prensa dudo mucho que me saliera algo en un tono positivo por muchos méritos que tenga ese hombre.

También empiezo a entender porqué hay entrenadores de los grandes deportes (fútbol o baloncesto) que duran en los banquillos más o menos que otros a igualdad de resultados deportivos. Estoy pensando en el caso de Javier Clemente, el entrenador de fútbol, un tío que realmente tiene mala follá con la prensa. Eso hace que tenga muy pocos amigos dentro de ese mundillo, lo que, unido al juego feo rematado que suelen hacer sus equipos, lo pone muy fácil para que la prensa esté con el hacha preparada tras cada mal resultado. Y tengo claro que la prensa, como colectivo, puede ayudar a poner a la afición a favor o en contra de un entrenador (o jugador). Cuando hay malos resultados, si la gente está en contra del entrenador éste suele durar bien poco en el banquillo. En cambio, cuando todos están a partir un piñón el margen de aguante suele ser mucho mayor.

Me ha venido esta reflexión a la cabeza en parte por el durísimo calendario inicial que le espera al Polaris. Si Hussein se dedica a ponérselo difícil a los medios para hacer su trabajo, si hace enfadar a los más aficionados al equipo, que ni pueden ver a sus jugadores entrenar y si, para desgracia de todos, el primer mes y pico de competición es durísimo y se salda con bastantes derrotas, bien podría pasar que el ambiente a mitad de octubre fuera muy muy tenso.

Todos somos personas, los periodistas también (aunque seguro que alguno podrá poner en tela de juicio esta afirmación) y un periodista mosqueado puede tener muy mala leche a la hora de escribir. Si además se le da la más mínima excusa deportiva, la campaña de acoso y derribo al coach sale casi sola.

Y voy más allá, se supone que al club, o mejor dicho, al dueño, es decir, la empresa del ladrillo, le interesa que su nombre salga a diario en los medios de comunicación, pues para eso ponen la pasta y, claro está, les apetecerá que si sale algo sea positivo. Pero yo me pregunto, en una Región de Murcia tan futbolera como la que tenemos, especialmente a nivel periodístico, si a un mes vista del inicio de la liga se le ponen trabas a los periodistas para hacer su trabajo y si ni siquiera pueden ver entrenar al equipo para hacerse una idea de las características técnicas de cada jugador ¿de qué demonios van a hablar?. De cosas buenas, bien poco.