4 jul. 2010

Un día de campus

Fantástico fin de semana. Ayer tuve la fortuna de poder vivir desde dentro cómo funciona un campus de baloncesto. El CAR de los Alcázares es la fantástica ubicación (no pongo enlace porque la web desmerece al centro) del Campus de Felipe Coello y Quini García que estos días, y hasta el próximo jueves, celebra su segundo turno.

En este segundo turno participan los chicos más mayores y el el primero lo hicieron los más jovencitos. En total casi 100 chicos y chicas divididos en 6 grupos de trabajo con al menos dos monitores a cargo de cada grupo. Digo al menos porque al final siempre había más, ya que entre invitados y visitantes siempre había un buen número de entrenadores dispuestos a echar una mano.

Me gustaría contar como es el plan del día de un día cualquiera de este campus, al menos tal como yo lo viví.

Por la mañana, un rato antes de las 10 h. se reunen todos los participantes en dos grupos de personas. Uno de ellos reune a los tres grupos de trabajo que entrenarán en la pista del CAR y otro con los otros tres, que trabajarán en un pabellón cercano.

Juan Victor Lorente y yo estuvimos por la mañana con el grupo que entrenó en el pabellón cercano, en el que se incluían los dos grupos de chicas y el de chavales más pequeño. Ese grupo de chavales estaba dirigido por Pepe Llorente y Marcos Molina, aunque en esa sesión el entreno lo dirigía José Angel Mayor como entrenador invitado, quien había preparado una sesión especialmente orientada a trabajar el pase.

Los otros dos grupos, los de chicas, los llevaban Victor Verdú, Tamara, Rebeca y Josema, ayudados esa mañana por Juan Víctor Lorente, quien no pudo contenerse y conformarse con sólo mirar y se preparó una sesión de entreno para esa misma tarde con las chicas.

Después de dos horas de entrenamiento tocaba reunión en el CAR de todos para bajar a la playa a darse un chapuzón.

Una vez remojados en la playa de Los Alcázares tocaba ducha y comida. Da gusto ver comer a estos chavales después de dos intensas horas de entrenamiento. Por cierto, no se come nada mal en el comedor del CAR para ser simplemente un comedor. De hecho, yo no pude contenerme y acudí a por una segunda ración de salmorejo, plato por el que confieso que tengo debilidad (no es el único, como los que me conocen pueden atestiguar por mi "lustrosa" figura, como diría José A. Mayor).

Tras la comida tocaba descanso para los jugadores, momento que aprovechamos unos cuantos para irnos al cercano garito de la playa a tomarnos unos cafés y unos helados amenizados con una charla, de baloncesto, como no, aunque esta vez salpicada con comentarios futbolísticos, pues en la tv del chiringuito proyectaban los prolegómenos del partido de fútbol entre Argentina y Alemania. Nos dio tiempo a ver el primer gol de Alemania antes de volver a las actividades meramente deportivas del campus.

Para la tarde se había alterado ligeramente el plan de trabajo habitual porque la cita con la selección nacional de fútbol marcaba necesarias, aunque leves, variaciones en la agenda del día. Se adelantó media hora el entreno de por la tarde, con lo que a las 17:00 ya estaban todos en la pista trabajando. En esa segunda sesión de trabajo del día me quedé en el pabellón del CAR, donde entrenaban los más mayores.

Cari Sánchez y Nino Solana trabajaban con un grupo, Felipe Coello y Kuko Cruza (sí, el gran Kuko Cruza que metió el triple del ascenso del Alfaz del Pi), ayudados por Francis Carrasco trabajaban en otra pista con los más mayores en una intensa segunda sesión del día, tan intensa como había sido la de por la mañana, mientras que en la tercera pista Carles Miñana y Sara España trabajaban con otro grupo. Israel Alvaro quedaba al quite en la banda, donde también se dejó ver Weeble en esa sesión de tarde. El omnipresente Quini García alternaba los diferentes grupos, haciendo correcciones a jugadores, tomando fotos, coordinando cosas y organizando los grupos de gente. Buenas sesiones de trabajo en todas las pistas, aunque hay que destacar la intensidad y entusiasmo que se vio en la pista central con el grupo de los más mayores, que trabajaron bien e incluso en situaciones de bastante nivel para su edad sin problemas.

Tras la ducha de la tarde tocaba cena rápida y lucha por encontrar un sitio en el salón de tv para poder ver el partido de la selección española de fútbol, algo realmente complicado teniendo en cuenta que la ratio de personas por silla era de 3 a 1. Nada que no se pudiera solucionar con algo de imaginación y una discreta salida a la terraza para tomar prestada una silla.

Verse, lo que es verse, el partido se veía poco, dado el tamaño de la pantalla y la cantidad de gente reunida allí. Pero está claro que no se vive igual un partido de estas características, aunque sea de un deporte menor como el fútbol, acompañado de un grupo numeroso y entusiasta.

Tras el partido las niñas del campus de gymnasia rítmica que compartía instalaciones brindó una pequeña exhibición de baile a la gente del campus. A continuación nos dimos una vuelta por los alrededores acompañando a los más mayores. Nos tomamos algo en un chiringuito de la playa y al regresar pudimos ver la última parte de los juegos que habían organizado con el resto de chicos y chicas. En ese terreno hay que reconocer que Carles Miñana es un puto crack. Ninguno de los monitores que le acompañaba desmereció, pero Carles tiene mucho talento para meterse en el bolsillo a más de 50 chicos y chicas que la liaron parda. De hecho, desde los alrededores del CAR mientras nos aproximábamos aún parecía que se estuviera disputando el partido de la selección de los acompasados gritos que podíamos oir.

Mientras terminaban los juegos los visitantes fuimos recogiendo nuestras cosas y dejamos el CAR mientras todo volvía a la tranquilidad y los monitores se disponían a pasar un rato sin chavales antes de irse a dormir, pues al día siguiente tocaba otra dura jornada de trabajo. Lo de dura lo digo por el ajetreo e intensidad de todo lo que allí se hace, pues me quedó muy claro que allí el ambiente de trabajo es excepcional, lo cual ayuda un disaparate a que todo vaya sobre ruedas.

No sé cómo serán el resto de campus. Me gustaría acercarme a alguno más este verano, al menos al de Pedro Jordán y cía (Katec) en San Javier en los primeros días de Agosto. Más complicado lo tendré para acercarme al de Xavi Sánchez (CB Murcia) que se celebra también estos días en Vera, y que termina precisamente hoy. Parece que el campus Katec es algo diferente a los campus convencionales, pues según me comentan está orientado no a la mejora general de los jugadores como la mayoría, sino al perfeccionamiento de alto nivel y al trabajo de cuestiones muy específicas, este año relacionadas con el pick&roll. Suena interesante, así que allí estaré dentro de unas semanas viéndoles trabajar.

En defitinitiva, ayer pasé una jornada fantástica, puro baloncesto en vena, pudiendo convivir un poco más con gente del baloncesto, e incluso también con los jugadores, algunos de los cuales he podido entrenar este año. Da gusto hablar con gente que apenas conocías o charlar con más calma con otros a los que apenas hay tiempo para saludar cuando nos cruzamos por ahí. Un placer haber conocido a Kuko Cruza o Victor Verdú. También tenía pendiente conocer algo más a fondo a gente como Tamara Atenza, Sara España, Victor Verdú, José A. Mayor, Nino Solana o Antonio Ballesta y, por supuesto, pasar un buen rato con todos los que ya conocía más o menos bien de antes.

Aún me da algo risa cuando me acuerdo de algún que otro comentario que hablaba de que este tipo de campus eran sólo algo para sacar dinero y que los chavales no aprendían nada. Lo siento por quien eso dijera, pues o bien era un desinformado malintencionado o bien tenía un hijo que para esto del baloncesto es más malo que las culebras. Los campus ayudan a mejorar, por supuesto, y a divertirse, claro, y está claro que los jugadores mejoran, hasta los maletes, y se divierten, pero los milagros no existen.

5 comentarios:

MAYOR dijo...

Hola Juan Carlos; para mi también ha sido gratificante el que nos hayamos conocido un poco mejor. Los "lustrosos" del baloncesto debemos solidarizarnos ante tanto cuerpo danone, jejeje.
Al final no te dejé el entrenamiento de la mañana; si me das un correo electrónico te lo envío.
Un abrazo. José A. Mayor

Anónimo dijo...

No digan campus digan campuschinos Felipe Coello & Quini García, porque parece que el fotógrafo oficial llevara una cámara marca "Obralia". Por favor, fotografíen también a otros chicos para que puedan tener un recuerdo de tan bonita experiencia.

campusfelipeyquini dijo...

Tío, estás enfermo de verdad.

Juan Carlos García Gómez dijo...

Lo siento mucho, pero el de este post ha sido el último comentario anónimo de este blog. A partir de ahora hay que identificarse. Si alguien quiere decir una chorrada, vale, que lo haga, pero al menos que sepamos quién la dice.

kuko dijo...

Para mi tambien ha sido un placer conocerte Basketmaniaco...gente como tú hace más grande nuestro deporte.Kuko Cruza.