Un día de campus
En este segundo turno participan los chicos más mayores y el el primero lo hicieron los más jovencitos. En total casi 100 chicos y chicas divididos en 6 grupos de trabajo con al menos dos monitores a cargo de cada grupo. Digo al menos porque al final siempre había más, ya que entre invitados y visitantes siempre había un buen número de entrenadores dispuestos a echar una mano.
Me gustaría contar como es el plan del día de un día cualquiera de este campus, al menos tal como yo lo viví.
Por la mañana, un rato antes de las 10 h. se reunen todos los participantes en dos grupos de personas. Uno de ellos reune a los tres grupos de trabajo que entrenarán en la pista del CAR y otro con los otros tres, que trabajarán en un pabellón cercano.
Los otros dos grupos, los de chicas, los llevaban Victor Verdú, Tamara, Rebeca y Josema, ayudados esa mañana por Juan Víctor Lorente, quien no pudo contenerse y conformarse con sólo mirar y se preparó una sesión de entreno para esa misma tarde con las chicas.
Después de dos horas de entrenamiento tocaba reunión en el CAR de todos para bajar a la playa a darse un chapuzón.
Tras la comida tocaba descanso para los jugadores, momento que aprovechamos unos cuantos para irnos al cercano garito de la playa a tomarnos unos cafés y unos helados amenizados con una charla, de baloncesto, como no, aunque esta vez salpicada con comentarios futbolísticos, pues en la tv del chiringuito proyectaban los prolegómenos del partido de fútbol entre Argentina y Alemania. Nos dio tiempo a ver el primer gol de Alemania antes de volver a las actividades meramente deportivas del campus.
Para la tarde se había alterado ligeramente el plan de trabajo habitual porque la cita con la selección nacional de fútbol marcaba necesarias, aunque leves, variaciones en la agenda del día. Se adelantó media hora el entreno de por la tarde, con lo que a las 17:00 ya estaban todos en la pista trabajando. En esa segunda sesión de trabajo del día me quedé en el pabellón del CAR, donde entrenaban los más mayores.
Tras la ducha de la tarde tocaba cena rápida y lucha por encontrar un sitio en el salón de tv para poder ver el partido de la selección española de fútbol, algo realmente complicado teniendo en cuenta que la ratio de personas por silla era de 3 a 1. Nada que no se pudiera solucionar con algo de imaginación y una discreta salida a la terraza para tomar prestada una silla.
Verse, lo que es verse, el partido se veía poco, dado el tamaño de la pantalla y la cantidad de gente reunida allí. Pero está claro que no se vive igual un partido de estas características, aunque sea de un deporte menor como el fútbol, acompañado de un grupo numeroso y entusiasta.
Tras el partido las niñas del campus de gymnasia rítmica que compartía instalaciones brindó una pequeña exhibición de baile a la gente del campus. A continuación nos dimos una vuelta por los alrededores acompañando a los más mayores. Nos tomamos algo en un chiringuito de la playa y al regresar pudimos ver la última parte de los juegos que habían organizado con el resto de chicos y chicas. En ese terreno hay que reconocer que Carles Miñana es un puto crack. Ninguno de los monitores que le acompañaba desmereció, pero Carles tiene mucho talento para meterse en el bolsillo a más de 50 chicos y chicas que la liaron parda. De hecho, desde los alrededores del CAR mientras nos aproximábamos aún parecía que se estuviera disputando el partido de la selección de los acompasados gritos que podíamos oir.
No sé cómo serán el resto de campus. Me gustaría acercarme a alguno más este verano, al menos al de Pedro Jordán y cía (Katec) en San Javier en los primeros días de Agosto. Más complicado lo tendré para acercarme al de Xavi Sánchez (CB Murcia) que se celebra también estos días en Vera, y que termina precisamente hoy. Parece que el campus Katec es algo diferente a los campus convencionales, pues según me comentan está orientado no a la mejora general de los jugadores como la mayoría, sino al perfeccionamiento de alto nivel y al trabajo de cuestiones muy específicas, este año relacionadas con el pick&roll. Suena interesante, así que allí estaré dentro de unas semanas viéndoles trabajar.
Aún me da algo risa cuando me acuerdo de algún que otro comentario que hablaba de que este tipo de campus eran sólo algo para sacar dinero y que los chavales no aprendían nada. Lo siento por quien eso dijera, pues o bien era un desinformado malintencionado o bien tenía un hijo que para esto del baloncesto es más malo que las culebras. Los campus ayudan a mejorar, por supuesto, y a divertirse, claro, y está claro que los jugadores mejoran, hasta los maletes, y se divierten, pero los milagros no existen.
Comentarios
Al final no te dejé el entrenamiento de la mañana; si me das un correo electrónico te lo envío.
Un abrazo. José A. Mayor