24 may. 2011

El año que jugamos al Ba-lon-ces-to (I). El duro camino de clasificación a la Fase de Ascenso a LF2

La Fase de Ascenso a Liga Femenina 2 del 2011 comienza mucho antes del pasado 19 de mayo. Comienza en pretemporada, cuando el CB Capuchinos decide intentar que su senior femenino dé un salto de calidad y suba un escalón en su progresión y su trabajo táctico. Por eso el club, o más bien su Director Deportivo, Carles Miñana, encomienda a Alex Navarro (del que he tenido el privilegio de ser ayudante este año) el trabajo de intentar que un grupo de jóvenes jugadoras con un juego en progresión, con mejorías evidentes año a año, y que había conseguido meterse en la Fase de Ascenso la LF2 2010, intentara meterse en la segunda parte de la liga en el grupo de las que lucharían por clasificarse en la fase de ascenso y que, además, lo hicieran mejorando su bagaje táctico respecto a lo que habían hecho hasta entonces.

No fue fácil. La mayoría de jugadoras nunca había trabajado con un amplio repertorio táctico. Pero ese era el reto, manejar cerca de una docena de sistemas de ataque con todas sus variantes y, además, ser capaces de realmente entender lo que se jugaba para saber aprovechar todas las opciones que brindaban esos sistemas.

En defensa también se intentó dar un paso adelante, procurando tener reglas claras a la hora de defender el juego del rival en cada momento, conocer y poner en práctica las 6-7 maneras de defender el bloqueo directo y sacarles verdadero rendimiento en los partidos. Dar un paso adelante y defender los bloqueos indirectos persiguiendo siempre que fuera necesario, o hacer los cambios de marcaje sólo cuando así lo hubiéramos previsto, con o sin rotación, que las zonas no fueran zonas "de cabaña" sino una defensa agresiva y con mucha movilidad, etc.

Alex Navarro. El cerebro de todo esto

También se intentó dar un salto cualitativo en algo habitualmente muy poco trabajado a este nivel: la preparación de partidos en base al rival. Ahí está claro que en principio era toda una garantía contar con Alex Navarro, alguien que durante tres años había realizado el trabajo de scouting en ACB para el CB Murcia. Si había alguien preparado en este aspecto en muchos kilómetros a la redonda está claro que ese era Alex.

Mi duda inicial era si este entrenador sería capaz de trabajar con estas jugadoras algo tan complicado como el estudiar las jugadas del rival y prepararle trampas teniendo por medio entre partido y partido sólo tres sesiones de entrenamiento y no estando en ACB sino en Nacional femenina. Pues sí, doy fe de que ha sido posible, al menos con Alex sí se ha logrado.

Pero para poder trabajar a ese nivel de scouting era preciso todo lo demás. Tardé meses en verlo encajar, pero al final todo encaja. El llevar tanta variedad de sistemas incluyendo en el repertorio las acciones más utilizadas por los equipos punteros de la liga, y un buen arsenal defensivo trabajado desde el primer día permitió que fuera posible hacer de verdad trabajo de scouting del rival. No basta con saber lo que va a hacer el rival si no eres capaz de tener recursos con los que combatirle, pues en tres sesiones semanales es imposible preparar desde cero una estrategia frente al rival si desde pretemporada no has estado acumulando recursos tácticos.

Repito que no fue fácil, al contrario, fue duro, algunas jugadoras tardaron en creer en esta forma de jugar, algunas lo pasaron realmente mal para memorizar tantas jugadas y tantas variables, tantos ajustes defensivos, y estar siempre al nivel de exigencia, concentración e intensidad que se pedía en todos y cada uno de los entrenamientos y en todos y cada uno de los minutos en cada partido. Algo en lo que que desgraciadamente alguna nunca llegó a creer y terminó por tirar la toalla por el camino (ya dije que no fue fácil ni todo fueron alegrías).

Tampoco fue sencillo el inicio de temporada. Tuvimos dificultades para encontrar partidos competitivos en pretemporada aparte de frente a Jairis, nuestro equipo rival, vecino y amigo a la vez. Se suponía que nuestro junior femenino tenía potencial suficiente para ser un buen sparring, pero por motivos que aún no he conseguido entender plenamente, tras varios intentos infructuosos no fue posible celebrar ese partido ni entonces ni después.

El caso es que nos plantamos en el primer partido de liga y tal vez algo cortas de preparación frente a San Blas, uno de nuestros rivales directísimos en la lucha por meternos en la segunda fase. No fue mal del todo el partido durante los primeros 35 minutos. Llegamos incluso a ir cerca de diez puntos arriba en el marcador bien avanzado el partido. Pero en el tramo final nos faltó algo de chispa y San Blas, que venía de competir en un torneo de la Comunidad Valenciana con los mejores equipos de esa comunidad, aprovechó para remontarnos y, además, meternos un average por encima de diez puntos que hasta el último partido de la segunda fase de la liga nos tuvo en vilo, pues en el partido de vuelta ganamos pero nos quedamos a un tiro de piedra (de triple, concretamente) de remontar ese average.

También caímos contra Akra, varias semanas después, y de nuevo en el Centro de Tecnificación de Alicante, y otra vez nos quedamos a tiro de triple de remontar el average en el partido de vuelta.

Con esas dos únicas derrotas pero con los average perdidos nos metimos como terceras en la segunda fase de la liga, la de los equipos que aspirarían a luchar por meterse en la fase de ascenso, junto con Akra y San Blas por delante de nosotras y Cabomar por detrás. Jairis estuvo luchando hasta el último segundo por acompañarnos en esa fase, pero las lesiones de principio de temporada lastraron mucho al equipo de mi estimado amigo Francis Carrasco, con quien el pasado verano pude compartir una experiencia increíble haciendo el Curso de Entrenador Superior.

Retoque a la plantilla

Por el camino perdimos dos jugadoras al pasar a esta segunda fase, una fue nuestra pívot Vito, quien por motivos profesionales tuvo que dejar de vivir en Murcia, aunque hasta el último instante de la temporada su ficha estuvo activa, y de hecho llegó a jugar unos minutos en la fase de ascenso. La otra jugadora fue Ángela, quien se marchó a Jairis la última semana de la primera fase.

Estas dos bajas hicieron cambiar algo la composición y roles en la plantilla. Por un lado Rocío Paños, nuestra peque, y a la vez nuestra jugadora más alta, pasó a asumir más responsabilidades de las que ya por entonces tomaba, pese a ser junior y de primer año, circunstancia que no fue obstáculo para que desde inicio de temporada sólo utilizamos 11 fichas senior para así poder hacerle un hueco permanente en la primera plantilla. También fue su primer año en un equipo senior, todo lo cual parece que está claro que ha contribuido a acelerar su evolución como jugadora y a adquirir una valiosa experiencia en competición a este nivel a una chavala que ha progresado y tiene aún bastante margen de mejora, pero que ya puedo asegurar que es una excelente persona.

La otra baja sufrida la cubrimos repescando a nuestra veterana Loli Meseguer, quien de hecho ya por entonces estaba viniendo de vez en cuando a ayudarnos a entrenar ante la casi imposibilidad de contar con jugadoras del junior y el problema que eso nos causaba en cuanto a calidad de los entrenamientos. Afortunadamente pudimos solventar este problema al poder contar con la ayuda de varias jugadoras sin ficha como Náyade, y muy especialmente Pili Ballesta, quienes nos ayudaron desinteresadamente a darle gran intensidad a todos y cada uno de los entrenamientos.

Segunda fase. Calendario criminal

La segunda fase de la liga la empezamos también con sobresaltos al conocer el calendario que nos habían asignado desde la Federación Valenciana, a la sazón organizadora de la competición. Nos tocó jugar fuera contra los dos equipos más fuertes del grupo para empezar, a continuación cuatro partidos en casa y terminábamos jugando los dos últimos y definitivos partidos en Valencia con arbitrajes valencianos. Sí, hay que jugar todos contra todos, pero creo que es imposible diseñar ad hoc un calendario más incómodo que ese.

El primer partido de esa segunda fase de la liga lo tuvimos que jugar en Valencia frente al todopoderoso Picken Claret, imbatido entonces, con un gran equipo e incluso con una jugadora en sus filas de esas que marcan diferencias tanto por su juego como por su físico, Maguette Sarr, la jugadora más determinante (junto a Estela Ferrer) y además la más voluminosa de la competición. Pese a un desastroso segundo cuarto, las chicas del CB Capuchinos fueron capaces de sobreponerse y dejar el partido en un brete en los últimos minutos, en los que varios errores en canastas fáciles evitó un final más cerrado y que las de Valencia obtuvieran ocho puntos de ventaja en el marcador al finalizar el partido.

La derrota en Valencia en ese primer partido de la segunda fase de la liga supuso la tercera hasta entonces y ya última de toda la temporada regular. El partido de vuelta fue un partido durísimo, igual que lo fueron también los de vuelta de la primera fase contra Akra o San Blás, pero en los tres partidos creo que tuvimos de nuestro lado dos factores decisivos, además, obviamente, de la calidad y sacrificio físico y mental de las jugadoras.

Uno de esos factores fue la mejora en el juego colectivo gradual que el equipo había ido experimentando con el paso de los meses. Ya comenté más arriba el trabajo que costó trabajar con tanta táctica, y que el aprendizaje no fue instantáneo. En esa segunda vuelta de la primera fase y durante la segunda fase la mejora en el juego fue notable, lo que permitió llegar a esos partidos clave en un gran estado de forma.

Clinics desde el banquillo

El otro factor determinante, a mi juicio, fue contar con el trabajo de Alex Navarro en la preparación y dirección de partido. El aprendizaje acumulado durante el año por parte de las jugadoras le permitió preparar trampas a esos importantes rivales para así poder desactivarles algunos de sus principales recursos, ya fuera en forma de reducir las prestaciones de jugadoras clave, como Estela Ferrer en Akra o Maguette Sarr en Picken, o bien minimizando el daño que pudieran hacernos los sistemas del rival. En este aspecto me queda claro que valió la pena hacer unos cuantos kilómetros con la cámara bajo el brazo, pues de esas grabaciones pudo Alex Navarro extraer la suficiente información como para saber por dónde sacar ventajas en esos partidos, las suficientes al menos para doblegar a unos rivales a los que temíamos al principio de la liga y a los que logramos superar en los tres partidos de vuelta.

Fueron unos cuantos los partidos en los que Alex Navarro dio un verdadero recital no sólo en la preparación de partido, sino en la dirección de partido, anticipando las acciones del rival y previendo no sólo la defensa del rival en cada momento sino anticipando sus puntos débiles. Supone un privilegio por mi parte el poder haber estado esta temporada aprendiendo tan de cerca de un entrenador de su clase, honestidad y profesionalidad. Pese a todas las cosas negativas de este año, que las ha habido en relación a otras cuestiones y personas, un verdadero lujo aprender con él. Ojalá pueda volver a repetir experiencia con Alex alguna vez en alguna parte.

Sufriendo hasta el final

En el último tramo de la temporada regular se sumó a los entrenamientos Vero, quien al final terminó incluso teniendo ficha para jugar algunos minutos en los partidos del final de temporada. Ese final de temporada no fue nada calmado, en tanto que el tener los tres average perdidos contra los rivales directos nos obligaba a no fallar en ningún partido y necesitar sacar al menos una victoria de ventaja a alguno de esos tres rivales si queríamos entrar entre los tres primeros equipos de la segunda fase, que son los que se clasificaban para la Fase de Ascenso que se disputaría más tarde en La Roda.

Hasta el último partido tuvimos la incertidumbre de si nos clasificaríamos o no. La última jornada de esa segunda fase nos llevó a Valencia a jugar contra El Pilar. Llegamos a ese partido en una situación en la que la victoria nos clasificaba como segundas de grupo y la derrota nos condenaba a esperar noticias del partido entre el potentísimo Picken (que hasta entonces sólo había perdido contra nosotras) y Akra, con Picken como clarísimo favorito. Teníamos, por tanto, el colchón de que ante una posible derrota nuestra en circunstancias normales Picken en su propia pista debería ganarle en condiciones normales a Akra. Sin embargo, cuál no fue nuestra sorpresa cuando al final de nuestro partido nos llega la información de que Picken había perdido en su propia pista y de paliza frente a Akra. En ese momento, al igual que hace unos pocos días en La Roda, me vino a la mente la idea del Karma y de que la vida es un boomerang. También me vino a la cabeza un buen montón de agua, pues tanto Alex como yo terminamos duchados de la cabeza a los pies. Es lo que tiene celebrar una cosa así.

Afortunadamente, nosotras habíamos cumplido con nuestros deberes y habíamos derrotado claramente a El Pilar, logrando así clasificarnos como segundas de grupo, obteniendo un balance global de 23 victorias y 3 derrotas, unas cifras que constituían un récord absoluto en los registros del club. Unas cifras nada desdeñables cuando el objetivo que desde la dirección deportiva se había marcado era mejorar la capacidad de trabajo táctico del equipo respecto a temporadas anteriores y al tiempo ser capaces de clasificarse para la segunda fase de la liga en el grupo de las mejores y competir ahí hasta donde se pudiera. Creo que, de la mano de Alex Navarro no sólo se cumplió con ese encargo de jugar al baloncesto en sentido más amplio, sino que se lograron resultados muy destacados en lo que a la propia competición se refiere.

Al final, mucho trabajo, mucho esfuerzo, muchas alegrías y algún desencanto por el camino permitieron que las chicas del CB Capuchinos lograran la clasificación para jugar por segundo año consecutivo la Fase de Ascenso a Lliga Femenina 2, sin carambolas de por medio, que ya nos habría venido bien que nos entrara alguno de esos triples de medio campo o algún pequeño golpe de suerte para ganar alguno de esos tres average de los del triple empate y haber podido llegar al último partido ya clasificadas. Aunque, bien pensado, esa incertidumbre también le da al asunto un regusto especial cuando logras meterte.

Una fase de ascenso que nos trajo unas cuantas alegrías y alguna decepción. Pero eso ya es otra historia. (continuará).

Si el lector así lo desea puede conocer un poco mejor a las chicas del CB Capuchinos.