26 jun. 2012

El Curso Alto Rendimiento en Baloncesto 2012 visto desde dentro

Me siento raro. Tranquilo, en casa, no hay que ir corriendo a ningún sitio, ningún aeropuerto, no empieza ninguna conferencia, no llama nadie con algún nuevo asunto que resolver. Sí, terminó ya la segunda edición del curso Alto Rendimiento en Baloncesto. Ahora toca volver a la normalidad. No será fácil, pues los niveles de adrenalina de mi organismo durante prácticamente toda la última semana han sido muy altos, y ahora preferiría subir los de derivados de la cebada fermentada. Suelo decir que la gente no se imagina lo complicado que es organizar algo de esta envergadura, así que hoy aprovecho para contar algunas cosas sobre cómo funciona todo esto (solo algunas, otras tendrán que quedarse guardadas discretamente).

Ya he contado alguna vez cómo surgió la idea del curso. Fue concretamente durante la charla de Jaume Ponsarnau en el CES 2010, el penúltimo día o así. Una charla brutalmente interesante que yo no estaba disfrutando del todo por culpa del cansacio y la presión inherente a un curso de entrenador de ese tipo. Me dije que sería interesante poder disfrutar de ese tipo de conferencias pero en un contexto relajado, para poder disfrutarlas al 100% y entonces caí en la cuenta de que existía la figura de los cursos de la Universidad Internacional del Mar, precisamente el marco formativo relajado que buscábamos.

Un cruce de llamadas casual con José Margineda, por entonces decano de la Facultad de Ciencias del Deporte de la Universidad de Murcia, me hizo comentarle la idea de pasada en medio de otra conversación. Siendo Margineda como es la cosa no podía terminar de otra manera y esa misma tarde ya había un proyecto de curso, la edición de 2011.

Cuando nos fuimos a dar cuenta estábamos inmersos en un curso con 100 alumnos matriculados y muchísimos más problemas organizativos de los que uno suponía. Pero el tirón de ese número de alumnos y la buena acogida que tuvo el curso nos hizo plantearnos que había que repetir.

La edición de este año, pese a no ser ya novedad y coexistir o complementar (que no competir, interpretación que sería un error gravísimo) con los tres clínics que organiza la AMEBA anualmente, ha terminado también con muy buena acogida de público (85 alumnos matrículados y además unas cuantas visitas improvisadas a charlas concretas de unos cuantos amigos del baloncesto).

No fue fácil sacar esto adelante. Para empezar, las rutinas y plazos que se utilizan en el ámbito de la universidad no tienen nada que ver con los ritmos usuales en eventos del tipo clínic, que se pueden cerrar y publicitar con apenas dos semanas de margen respecto a la fecha de celebración. En la Universidad de Murcia el proyecto de curso, que incluye un borrador del cartel del mismo, ha de estar registrado ¡¡la primera semana de diciembre!! (más de medio año antes de realizarse el curso).

No sé si alguien se empieza a hacer ya una idea de la magnitud de problema que implica eso. ¿Os imagináis decirle por las buenas a un entrenador ACB en noviembre que si puedes contar con él a final de junio del año que viene para un curso de una universidad?. Si encima tú eres un tal Juanki, que no eres presidente de nada ni tu CV baloncestístico pone nada significativo, sino simplemente un anónimo loco del baloncesto con ganas de hacer cosas interesantes para el baloncesto, pues claro, no es fácil que te digan que sí tienen intención de venir, y mucho menos aún que te puedan concretar que en esas fechas, a seis meses vista, su agenda no tendrá otro compromiso ineludible.


Pero a base de dar el follón y vender el proyecto al final no es tan complicado convencer a gente de altísimo nivel. El hecho de que el formato predefinido de los cursos este año pasara de 20 a 25 horas nos llevó a plantearnos que sería interesante incluir dentro del curso algún tipo de monográfico y que no fuera todo una sucesión de charlas de una hora o dos. La primera idea que me vino a la cabeza la tuve clara, y de hecho fue la primera que se concretó. Me fui del CES con la sensación de que aunque era una herramienta accesoria no se nos había explicado lo más mínimo en cuanto a edición de video. Sí analizamos videos ya editados, pero ni una palabra de cómo se hacía eso tan necesario como es montar un video. El primer nombre que se me vino a la cabeza lo tuve también clarísimo: Piti Hurtado. El propio Piti ya tenía la intención de montar por su cuenta un curso por el estilo, así que le propuse aunar esfuerzos y que diera un buen montón de horas de clase, no sólo para mostrar lo que se podía hacer con  las herramientas de edición de video, sino para que los propios alumnos aprendieran a hacerlo con sus manos. A Piti le pareció interesante la idea, y a partir de ahí ya tuve claro que la de este año al menos sería una edición con una componente muy original, pues creo que es la primera vez en la historia que se hace en España un taller de este tipo.


La experiencia del CES y la asistencia a clínics me había dado ideas claras sobre potenciales profesores del curso que me gustaría mucho tener, de gente que a mí me había impactado positivamente. De esa experiencia surgieron los nombres de Jota Cuspinera, Patricia Ramírez y Victor Lapeña, los dos primeros habituales en el CES y Lapeña gracias a una muy interesante charla sobre baloncesto femenino que le pude ver en el clínic de Albacete. Los tres también aceptaron a la primera, lo que nos dio un gran subidón pues ya veíamos un programa de muy alto nivel en ciernes.


Otro tipo de caminos para confeccionar el cartel del curso surgieron de aprovechar los contactos personales. En un caso fue tras ver el formato de charla que impartió Xavi Pascual en el clínic de Albacete, donde apenas horas después de haber finalizado la final de la liga ACB 2011 destripó para todos los asistentes el scouting de los partidos de la final ACB. En aquel momento me sentí como un niño al que le muestran la fórmula de la Coca-cola y pensé que me gustaría hacer algo parecido en nuestro curso, pero adaptado al equipo de nuestra tierra. Teniendo en cuenta que el responsable de scouting en el CB Murcia es Xavi Sánchez, a la sazón compañero de CES y amigo, la cosa terminó haciéndole una oferta que no podría rechazar (que se diría en la película "El Padrino"). También me pareció que sería muy interesante aprovechar la habilidad con el balón de Tim Fanning, otro compañero de CES que además de entrenador imparte una interesante y espectacular sesión de tecnificación del bote que nos podría dar un complemento interesante. El acuerdo se produjo también de inmediato.


Siendo un curso universitario al fin y al cabo faltaba tal vez un punto de rigor académico, pues hasta ahora todos los ponentes eran o bien del ámbito del baloncesto puro y duro o bien profesionales de disciplinas afines, pero no había nadie del mundo de la universidad, como acertadamente me señalaba mi socio y codirector del curso José Margineda. Finalmente, resultó un acierto que de los posibles candidatos con este perfil fuera viable la presencia de Sergio Ibáñez, alguien a quien yo no conocía de nada y que ha resultado ser un tipo superinteresante, no sólo como académico, sino como persona y como experto en pensar acerca del baloncesto, algo que no siempre hacemos todos y que al final ha sido la clave, en mi opinión, que ha hecho de esta edición del curso algo muy especial: el concienciarse de la necesidad de pensar, de repensar, de aprender a desaprender. Su temática, además, orientada al minibasket, resultaba un complemento perfecto.

Faltaba quizá un par de huecos, o al menos así lo ví en mi cabeza, y por la configuración y el equilibrio de formato que buscábamos (equilibrio entre actividades propias de pista o actividades propias de aula) y ambas habrían de ser actividades de pista. Básicamente me encabezoné con la idea de una charla que recordaba haber visto en un cartel y que consideraba fundamental: entrenar con pocos jugadores. Así que rastreé quién había impartido esa charla para tratar de traerlo al curso. Resultó que el conferenciante autor de esa charla no era un cualquiera, sino Pepe Laso, un clásico del baloncesto nacional. Por tanto, le propuse a Laso venir al curso a impartir fundamentalmente esa charla y otra a consensuar. Conociendo un poco su experiencia previa nos resultó fácil consensuar el título de la segunda charla: jugar a meter 80 puntos, un tema muy candente precisamente de manos de su hijo Pablo.

Nos quedaba un hueco, o dos, reservado para un ponente de primerísimo nivel (nivel mediático, porque nivel profesional y comunicador ya lo teníamos y mucho con el cartel existente). Esa gestión en principio la habíamos reservado para hacerla de forma intermediada a través de colaboraciones. Entiendo que por mala praxis mía hubo un malentendido en los términos de esa intermediación y al final no se produjo la misma. Tuvimos que sacar al final el tríptico y programa oficial del curso con ese hueco aún en blanco (lo que comentaba de los plazos de la universidad). Finalmente, y unos días después de salir los trípticos, la gestión la realicé yo mismo directamente con Pedro Martínez, un pedazo de referente en el baloncesto español, nada más y nada menos que 600 partidos ACB a sus espaldas y un apasionado de los clínics, no sólo como profesor, sino como alumno aplicado. Pasión por el baloncesto y su formación. Creí que podríamos entendernos. Y en efecto, desde Ciudad Real, y en mitad de nuestra fase de Ascenso a LF2, bastó una llamada de tres minutos para ponernos de acuerdo. Pedro Martínez fue, además, el más aplicado de todos a la hora de mandarme la ficha de datos personales que hace falta para tramitar viaje, hotel, pagos... Vamos, lo que se dice un tío serio donde los haya.

Bien, pues ya teníamos el cartel. Ahora tocaba el encaje de bolillos, en meter todo eso en un programa con días y horarios ¡¡que fuera compatible para todos!!. Esa parte tiene mucha, pero mucha miga, especialmente en un mundillo donde la gente suele tener las agendas como las tiene. Teníamos además un hándicap de logística: había sesiones que sólo se podían dar en pista (las charlas de formato clínic, con jugadores, balón, etc.), sesiones que sólo se podían impartir en la Facultad de Ciencias del Deporte (el taller de video de Piti Hurtado) y sesiones que se podían impartir en cualquier parte pero que eran más susceptibles de impartirse en la facultad. Resulta que la Facultad y el Pabellón Príncipe Felipe de San Javier están separados unos 4-5 km. lo que hace inviable un cambio rápido de una instalación a la otra y, por tanto, había que procurar realizar bloques completos del curso en una u otra ubicación y hacer los desplazamientos a mediodía o al día siguiente, especialmente si nos íbamos a mover en cifras de alumnos cercanas a la centena como en la primera edición.

Con esto la cosa ya no es tan sencilla. La mayoría de profesores tenían una horquilla de fechas y horas posibles limitadas debido a sus compromisos previos. Una vez consultados todos quedó una estructura de contenidos más o menos compatible, dejando el taller de Piti Hurtado en medio del curso. Pero claro, pronto me empezaron a llegar mensajes restringiendo aún más la horquilla ante nuevos compromisos de los profesores o cambios en su agenda. Afortunadamente, algunos profesores, especialmente los que no tenían unas necesidades de logística de viaje demasiado complicadas y venían en su propio vehículo o desde cerca, tenían más flexibilidad para ubicarse y adaptarse a las necesidades horarias del resto. Tras unos 10-12 intentos de horarios encontramos el que parecía que iba a ser definitivo. ¡¡Bien!! ya tenemos programa... de momento.

Pasaron unos cuantos días, incluso semanas, de cierta tranquilidad, que aprovechamos para hacer la máxima difusión posible del curso vía redes sociales, este blog, listas de correo, entrevistas cámara en ristre, montajes de video, favores del tipo "oye, ¿podrías retwitear esto?" y similares. Me llaman de la imprenta: "oye, ya tienes los trípticos" (por aquel entonces sin Pedro Martínez en ellos). "Bien, me paso a por ellos".

Me cambio de ropa para salir a por los trípticos y me suena el teléfono: "Victor Lapeña2" marca la pantalla de mi teléfono de última generación (ejem). Ya aviso de que por lo general si todo va bien los ponentes no suelen llamar al organizador sólo para saludar. Me dice Victor que lo siente mucho pero que le será imposible venir al curso, que en cuanto me explicara entendería los motivos. La verdad es que lo entendí enseguida y hasta me alegré, pues me estaba contando en primicia que acababa de recibir la llamada de Lucas Mondelo para irse de ayudante a la selección absoluta femenina, algo que aún no sabía seguramente ni José Luis Sáez. Una primicia absoluta, y colateralmente se me activaba el chip de periodista, pero en vano, pues esa era una información que tenía que quedar secuestrada (preparada para difundirse pero sólo cuando llegara el momento en que te lo autorizaran) pues aún no era oficial.

Problema. Había que cambiar el programa y además no podía contar aún porqué. Pasé unos días raros intentando solucionar el problema, agravado por un inconveniente prespuestario derivado indirectamente de esas colaboraciones intermediativas no intermediadas que al final me dejaban con la partida presupuestaria de docencia más cargada de lo que presupuestamos. Las cuentas no salían. Tenía el hueco de Victor Lapeña disponible, pero no tenía dinero para buscar a nadie más pues no podría pagarle sin cargarme el presupuesto asignado. Este tema nos dio más de uno, y de dos, quebraderos de cabeza.

Pasaron los días sin encontrar una solución que nos convenciera, pues Victor Lapeña era el único conferenciante de baloncesto femenino y, además, habíamos previsto una mesa redonda tras su intervención (que inicialmente me dijo Lapeña que sólo podría ser el último día de curso, domingo) con entrenadores locales relacionados con el baloncesto femenino (Victor Verdú, Eugenio Alcaraz y Alex Navarro). Las cosas no cuadraban.

También caí en la cuenta de que Pepe Laso tardaba mucho en mandarme la ficha de datos, que ya corría prisa cerrar su viaje. Le llamo y me vuelvo a poner nervioso. Me dice Pepe que ha tenido un problema de salud que está en vías de recuperación pero aún no recuperado, y que estaba apurando plazos para intentar poder venir, pero que no se veía con fuerzas. Quedamos en un compromiso por su parte de hacer alguna cosa en otro momento del año pero que ahora le sería imposible (lo mismo te tomo la palabra, Pepe).

Ahora tenía dos problemas en lugar de uno. Ni Victor Lapeña ni Pepe Laso. Ahora sí que era imprescindible buscar al menos un sustituto, y además un sustituto que estuviera dispuesto a cubrir dos bajas en lugar de una.

Entonces se produjo un momento de algo así como telepatía. Pedí consejo a uno de los miembros del cartel y me fui a comer con mis cuasi hermanos Carles Miñana y Cari Sánchez, a la postre colaboradores indispensables para que este curso se pudiera hacer, y entre nosotros surgió casi espontáneamente y al unísono el nombre de Alfred Julbe, al que tanto Carles como yo habíamos tenido de profesor en el CES y con muy buenas sensaciones por nuestra parte. Lo alucinante fue que cuando llegué a casa y miré el correo el nombre que me sugerían era... Alfred Julbe. Estaba claro, había una conexión astral, tenía que ser Alfred Julbe. Eso sí, si él aceptaba venir a sustituir a alguien, pues no todo el mundo está dispuesto a venir a un evento de este tipo como sustituto (por eso del orgullo y ser segundo plato, etc.). Llamé a Alfred Julbe y estuvo de acuerdo con venir al curso e incluso aceptar el reto que le propuse de impartir la charla de entrenar con pocos jugadores. Como eran dos los huecos a cubrir debería aceptar icluso impartir una segunda charla que, ya no quise apretar más, dejaba a su completa elección.

Parecía que todo volvía a encauzarse de nuevo. Uff. Menos mal. Pero faltaba una importante carga de trabajo que no voy a entrar a detallar, que bastante largo se está haciendo esta entrada ya. Hablo de buscar una imprenta para hacer el librito que acompaña al material del curso, encontrar un grupo de jugadores o jugadoras de buen nivel dispuestos a venir tres días a estar a las órdenes de nuestros profesores, de organizar la logística de sus desplazamientos, de conseguir a buen precio ropa deportiva para esos jugadores y polos corporativos para profesores y staff, preparar todo el material e instalaciones necesarias: pantallas, cañones, ordenadores, equipo de audio, micros, regletas, wifi, etc. Así como conseguir proyectar imagen en un pabellón superiluminado (lo que dificulta enormemente usar los cañones de proyección y hace que el tener casi 100 alumnos deje pequeña una pantalla gigante de TV). En esas labores Antonio Pérez (alma de Marme y del Patronato de Deportes de San Javier), Carles Miñana y Cari Sánchez hicieron una labor brutal, de cuasi esclavos, para que todo saliera adelante. Al final hizo falta contar aún con más colaboradores que echaran una mano, y dos. Hablo de Inma Ros, de Adrián Abellán, de Willy Llorca o Carmen Puigcerver. Sin ellos no estaríamos contando esta batallita, desde luego.

Llega la vispera del curso con bastante estrés pero todo controlado. Para quedarme más tranquilo el día antes del curso me lo pido también de vacaciones y me voy a San Javier a ir con Pérez a comprobarlo todo y quedarme tranquilo de que todo funciona como debe funcionar y así en medio de ello me iría a por Pedro Martínez al aeropuerto. Me acerco a las oficinas de Unimar a recoger los trastos (el plotter, el cañón, la documentación, los diplomas, hojas de firmas...) y cuando estoy saliendo hacia el coche suena el teléfono: "Pedro Martínez" marca la pantalla. Ya voy teniendo algo de experiencia en esto y por algún motivo empecé a sudar instantáneamente. "Hola, Juan Carlos", dice Pedro Martínez con un hilillo de voz. "Me encuentro muy mal, no sé si podré subirme al avión". Ya se pueden imaginar mi cara. Quedamos en que me llamaría un par de horas después, el punto de no retorno si quería meterse en ese avión, para ver si mejoraba y se subía al avión o se quedaba en casa.

Durante esas dos horas conduje hacia San Javier pensando, dándole vueltas a la cabeza, haciendo llamadas de teléfono para hacer un plan B, C, o D. Durante esas dos horas hubo tres o cuatro ideas para poder solucionar el problema, y todas ellas, evidentemente, pasaban por pedir favores, por implorar favores, apenas a unas horas del inicio del curso.

Vuelve a sonar el teléfono: "Pedro Martínez". "Juan Carlos, estoy peor...". Ya os podéis imaginar. Tras muchas, muchas, llamadas y gestiones a varias bandas y pidiendo un favor personal para la intermediación se abre la vía en realidad más razonable: Manuel Hussein, quien no sólo reúne un perfil de entrenador con muchísima experiencia ACB como Pedro Martínez (de hecho creo que en el ranking de partidos ACB dirigidos Hussein va inmediatamente después que Pedro Martínez) sino que además tuvimos la suerte de que estaba residiendo en Murcia (una de sus dos residencias habituales). Eso sí, sólo podía venir el sábado por la tarde.

A partir de la incorporación de Hussein con ese requisito volvíamos a tener el cartel completo y equilibrado pero todo era un efecto dominó en los cambios horarios. Necesitábamos alguien para la impartir la charla inaugural de la mañana y que alguien de la tarde del sábado aceptara pasar a domingo. Al final Julbe accedió a estar en la mañana de la inauguración, para lo cual debería cruzar media península conduciendo de madrugada y tratar de llegar a la inauguración. Jota Cuspinera aceptó retrasar su viaje y su intervención, algo parecido ocurrió con Sergio Ibáñez. Cuasi milagrosamente pudimos volver a ajustar el programa, los hoteles, los viajes... Un programa con horario totalmente distinto, eso sí, y en apenas unas cuantas horas en la víspera de la inauguración, con el tiempo justo para, ya bien entrada la madrugada, reelaborar en el ordenador el nuevo programa y mandarlo imprimir a primera hora de la mañana de la inauguración y así poder entregarlo con la documentación (poca, poco presupuesto) que entregaríamos al recibir a los alumnos.

Tuve que sonreír cuando en una de las hojas de valoración del curso veo que un alumno se quejaba de que "me habría gustado que se informara con más tiempo de los cambios en el programa. Me habría gustado mucho ver a Pedro Martínez". Querido compañero de curso: yo también, yo también. Y no sabes cuánto.

No sé si toda esta historia le interesa a alguien, pero me apetecía compartir con vosotros una parte de la complejidad que tiene montar algo como esto. Y cuento sólo una parte, me dejo muchísimas cosas. Unas porque son trabajo rutinario, cansado, vital pero poco lustroso para ser contado (y que sobre todo afectan a los compañeros que nombré más arriba y a los que nunca podré agradecer suficientemente su apoyo para que esto saliera adelante), y otras porque es mejor que queden sin ser contadas y queden entre las personas con quien ocurrió. En otros casos se trata de charlas con los conferenciantes durante las comidas y cenas, tan interesantes o más que las propias charlas pero que por confidencialidad deben quedarse entre los muros del restaurante.

Para contar la parte visible del curso me siento ahora mismo demasiado cansado para escribir nada, así que os remitiría a la crónica en tres partes de Mikel Polo (Día I, Día IIDía III), bastante interesante, aunque no comparto la dureza de su crítica a la primera parte del taller de video, que era la primera vez en España que se hacía algo así y por tanto susceptible de algún problemilla al arrancar. Por lo demás creo que Mikel cuenta bastante bien lo que ocurrió en el curso.


Para mí ha sido un trabajo que hemos sacado adelante con matrícula de honor. Creo que salvo pequeños detalles no se puede hacer mucho mejor, al menos yo no con los medios disponibles. He visto unos cuantos de los cuestionarios de evaluación y la nota media está por el 8. Se supone que esa es una nota muy alta, pero mi percepción era la de haber hecho algo casi perfecto (pese a las circunstancias y problemas sobrevenidos) y 8 es sólo una nota aceptable. Entiendo que los entrenadores somos muy críticos con los demás y nos cuesta dar notas altas en estas cosas. O eso o que realmente no rallamos la perfección como a mí me parecía. Toca reflexionar ahora. Reflexionar sobre si vale la pena volver a intentarlo y luchar contra las circunstancias, las que nos rodean a todos y que tienen medio mundo en vilo, y otras más particulares y algo decepcionantes que tendré que quedarme para mí, o si dejarlo aquí y que sean otros los que apechuguen el próximo año. Aunque me temo que estaríamos metiéndonos en terrenos del perro del hortelano. Pero esas historias dijimos que han de quedarse donde han de quedarse.


Os dejo una galería de fotos, las tomadas por el propio Antonio Pérez, de Marme y el Patronato de Deportes

4 comentarios:

Zé Carlos dijo...

¿Enhorabuena! por la iniciativa.
Pese todos los problemas el Curso resultó de lo más interesante. He viajado desde 800 Kms de distancia y he vuelto satisfecho y con idea de volver si hay una 3ª edición.
Gracias por tu trabajo y de tus colaboradores.

Mikel Polo dijo...

Felicidades Juan Carlos. Un 8 de nota media para una segunda edición de un evento de esta índole es una nota elevadísima, xq no habéis hecho mas que empezar. La quinta edición, con la experiencia de anteriores años, será de 10. Me uno a Ze Carlos en el sentimiento de que en mi caso han merecido la pena las diez horas que me he metido de carretera. A seguir en esta línea!!

Ginés dijo...

Felicidades Juan Carlos!! Yo llevo dos ediciones y creo que habéis elevado el nivel.No era fácil meter un taller de edición, pero Piti supo remontar el vuelo de una forma espectacular. Pero si buena fue la vivencia en el curso, los que nos quedamos en las cabañas vivimos una experiencia CES compartiendo.Haciendo que el dia tuviera 29 horas.

Eduardo Burgos dijo...

Felicidades Juan Carlos Por el curso, no he tenido el placer de poder asistir a ninguno de los dos cursos anteriores, pero te puedo decir por comentarios de gente que ha escrito a mi blog (Vive elbasket) y amigos personales, que han quedado altamente contentos. Saludos