El Curso Alto Rendimiento en Baloncesto 2012 visto desde dentro
Ya he contado alguna vez cómo surgió la idea del curso. Fue concretamente durante la charla de Jaume Ponsarnau en el CES 2010, el penúltimo día o así. Una charla brutalmente interesante que yo no estaba disfrutando del todo por culpa del cansacio y la presión inherente a un curso de entrenador de ese tipo. Me dije que sería interesante poder disfrutar de ese tipo de conferencias pero en un contexto relajado, para poder disfrutarlas al 100% y entonces caí en la cuenta de que existía la figura de los cursos de la Universidad Internacional del Mar, precisamente el marco formativo relajado que buscábamos.
Cuando nos fuimos a dar cuenta estábamos inmersos en un curso con 100 alumnos matriculados y muchísimos más problemas organizativos de los que uno suponía. Pero el tirón de ese número de alumnos y la buena acogida que tuvo el curso nos hizo plantearnos que había que repetir.
La edición de este año, pese a no ser ya novedad y coexistir o complementar (que no competir, interpretación que sería un error gravísimo) con los tres clínics que organiza la AMEBA anualmente, ha terminado también con muy buena acogida de público (85 alumnos matrículados y además unas cuantas visitas improvisadas a charlas concretas de unos cuantos amigos del baloncesto).
No fue fácil sacar esto adelante. Para empezar, las rutinas y plazos que se utilizan en el ámbito de la universidad no tienen nada que ver con los ritmos usuales en eventos del tipo clínic, que se pueden cerrar y publicitar con apenas dos semanas de margen respecto a la fecha de celebración. En la Universidad de Murcia el proyecto de curso, que incluye un borrador del cartel del mismo, ha de estar registrado ¡¡la primera semana de diciembre!! (más de medio año antes de realizarse el curso).
No sé si alguien se empieza a hacer ya una idea de la magnitud de problema que implica eso. ¿Os imagináis decirle por las buenas a un entrenador ACB en noviembre que si puedes contar con él a final de junio del año que viene para un curso de una universidad?. Si encima tú eres un tal Juanki, que no eres presidente de nada ni tu CV baloncestístico pone nada significativo, sino simplemente un anónimo loco del baloncesto con ganas de hacer cosas interesantes para el baloncesto, pues claro, no es fácil que te digan que sí tienen intención de venir, y mucho menos aún que te puedan concretar que en esas fechas, a seis meses vista, su agenda no tendrá otro compromiso ineludible.
La experiencia del CES y la asistencia a clínics me había dado ideas claras sobre potenciales profesores del curso que me gustaría mucho tener, de gente que a mí me había impactado positivamente. De esa experiencia surgieron los nombres de Jota Cuspinera, Patricia Ramírez y Victor Lapeña, los dos primeros habituales en el CES y Lapeña gracias a una muy interesante charla sobre baloncesto femenino que le pude ver en el clínic de Albacete. Los tres también aceptaron a la primera, lo que nos dio un gran subidón pues ya veíamos un programa de muy alto nivel en ciernes.
Faltaba quizá un par de huecos, o al menos así lo ví en mi cabeza, y por la configuración y el equilibrio de formato que buscábamos (equilibrio entre actividades propias de pista o actividades propias de aula) y ambas habrían de ser actividades de pista. Básicamente me encabezoné con la idea de una charla que recordaba haber visto en un cartel y que consideraba fundamental: entrenar con pocos jugadores. Así que rastreé quién había impartido esa charla para tratar de traerlo al curso. Resultó que el conferenciante autor de esa charla no era un cualquiera, sino Pepe Laso, un clásico del baloncesto nacional. Por tanto, le propuse a Laso venir al curso a impartir fundamentalmente esa charla y otra a consensuar. Conociendo un poco su experiencia previa nos resultó fácil consensuar el título de la segunda charla: jugar a meter 80 puntos, un tema muy candente precisamente de manos de su hijo Pablo.
Nos quedaba un hueco, o dos, reservado para un ponente de primerísimo nivel (nivel mediático, porque nivel profesional y comunicador ya lo teníamos y mucho con el cartel existente). Esa gestión en principio la habíamos reservado para hacerla de forma intermediada a través de colaboraciones. Entiendo que por mala praxis mía hubo un malentendido en los términos de esa intermediación y al final no se produjo la misma. Tuvimos que sacar al final el tríptico y programa oficial del curso con ese hueco aún en blanco (lo que comentaba de los plazos de la universidad). Finalmente, y unos días después de salir los trípticos, la gestión la realicé yo mismo directamente con Pedro Martínez, un pedazo de referente en el baloncesto español, nada más y nada menos que 600 partidos ACB a sus espaldas y un apasionado de los clínics, no sólo como profesor, sino como alumno aplicado. Pasión por el baloncesto y su formación. Creí que podríamos entendernos. Y en efecto, desde Ciudad Real, y en mitad de nuestra fase de Ascenso a LF2, bastó una llamada de tres minutos para ponernos de acuerdo. Pedro Martínez fue, además, el más aplicado de todos a la hora de mandarme la ficha de datos personales que hace falta para tramitar viaje, hotel, pagos... Vamos, lo que se dice un tío serio donde los haya.
Bien, pues ya teníamos el cartel. Ahora tocaba el encaje de bolillos, en meter todo eso en un programa con días y horarios ¡¡que fuera compatible para todos!!. Esa parte tiene mucha, pero mucha miga, especialmente en un mundillo donde la gente suele tener las agendas como las tiene. Teníamos además un hándicap de logística: había sesiones que sólo se podían dar en pista (las charlas de formato clínic, con jugadores, balón, etc.), sesiones que sólo se podían impartir en la Facultad de Ciencias del Deporte (el taller de video de Piti Hurtado) y sesiones que se podían impartir en cualquier parte pero que eran más susceptibles de impartirse en la facultad. Resulta que la Facultad y el Pabellón Príncipe Felipe de San Javier están separados unos 4-5 km. lo que hace inviable un cambio rápido de una instalación a la otra y, por tanto, había que procurar realizar bloques completos del curso en una u otra ubicación y hacer los desplazamientos a mediodía o al día siguiente, especialmente si nos íbamos a mover en cifras de alumnos cercanas a la centena como en la primera edición.
Con esto la cosa ya no es tan sencilla. La mayoría de profesores tenían una horquilla de fechas y horas posibles limitadas debido a sus compromisos previos. Una vez consultados todos quedó una estructura de contenidos más o menos compatible, dejando el taller de Piti Hurtado en medio del curso. Pero claro, pronto me empezaron a llegar mensajes restringiendo aún más la horquilla ante nuevos compromisos de los profesores o cambios en su agenda. Afortunadamente, algunos profesores, especialmente los que no tenían unas necesidades de logística de viaje demasiado complicadas y venían en su propio vehículo o desde cerca, tenían más flexibilidad para ubicarse y adaptarse a las necesidades horarias del resto. Tras unos 10-12 intentos de horarios encontramos el que parecía que iba a ser definitivo. ¡¡Bien!! ya tenemos programa... de momento.
Pasaron unos cuantos días, incluso semanas, de cierta tranquilidad, que aprovechamos para hacer la máxima difusión posible del curso vía redes sociales, este blog, listas de correo, entrevistas cámara en ristre, montajes de video, favores del tipo "oye, ¿podrías retwitear esto?" y similares. Me llaman de la imprenta: "oye, ya tienes los trípticos" (por aquel entonces sin Pedro Martínez en ellos). "Bien, me paso a por ellos".
Me cambio de ropa para salir a por los trípticos y me suena el teléfono: "Victor Lapeña2" marca la pantalla de mi teléfono de última generación (ejem). Ya aviso de que por lo general si todo va bien los ponentes no suelen llamar al organizador sólo para saludar. Me dice Victor que lo siente mucho pero que le será imposible venir al curso, que en cuanto me explicara entendería los motivos. La verdad es que lo entendí enseguida y hasta me alegré, pues me estaba contando en primicia que acababa de recibir la llamada de Lucas Mondelo para irse de ayudante a la selección absoluta femenina, algo que aún no sabía seguramente ni José Luis Sáez. Una primicia absoluta, y colateralmente se me activaba el chip de periodista, pero en vano, pues esa era una información que tenía que quedar secuestrada (preparada para difundirse pero sólo cuando llegara el momento en que te lo autorizaran) pues aún no era oficial.
Problema. Había que cambiar el programa y además no podía contar aún porqué. Pasé unos días raros intentando solucionar el problema, agravado por un inconveniente prespuestario derivado indirectamente de esas colaboraciones intermediativas no intermediadas que al final me dejaban con la partida presupuestaria de docencia más cargada de lo que presupuestamos. Las cuentas no salían. Tenía el hueco de Victor Lapeña disponible, pero no tenía dinero para buscar a nadie más pues no podría pagarle sin cargarme el presupuesto asignado. Este tema nos dio más de uno, y de dos, quebraderos de cabeza.
Pasaron los días sin encontrar una solución que nos convenciera, pues Victor Lapeña era el único conferenciante de baloncesto femenino y, además, habíamos previsto una mesa redonda tras su intervención (que inicialmente me dijo Lapeña que sólo podría ser el último día de curso, domingo) con entrenadores locales relacionados con el baloncesto femenino (Victor Verdú, Eugenio Alcaraz y Alex Navarro). Las cosas no cuadraban.
También caí en la cuenta de que Pepe Laso tardaba mucho en mandarme la ficha de datos, que ya corría prisa cerrar su viaje. Le llamo y me vuelvo a poner nervioso. Me dice Pepe que ha tenido un problema de salud que está en vías de recuperación pero aún no recuperado, y que estaba apurando plazos para intentar poder venir, pero que no se veía con fuerzas. Quedamos en un compromiso por su parte de hacer alguna cosa en otro momento del año pero que ahora le sería imposible (lo mismo te tomo la palabra, Pepe).
Ahora tenía dos problemas en lugar de uno. Ni Victor Lapeña ni Pepe Laso. Ahora sí que era imprescindible buscar al menos un sustituto, y además un sustituto que estuviera dispuesto a cubrir dos bajas en lugar de una.
Parecía que todo volvía a encauzarse de nuevo. Uff. Menos mal. Pero faltaba una importante carga de trabajo que no voy a entrar a detallar, que bastante largo se está haciendo esta entrada ya. Hablo de buscar una imprenta para hacer el librito que acompaña al material del curso, encontrar un grupo de jugadores o jugadoras de buen nivel dispuestos a venir tres días a estar a las órdenes de nuestros profesores, de organizar la logística de sus desplazamientos, de conseguir a buen precio ropa deportiva para esos jugadores y polos corporativos para profesores y staff, preparar todo el material e instalaciones necesarias: pantallas, cañones, ordenadores, equipo de audio, micros, regletas, wifi, etc. Así como conseguir proyectar imagen en un pabellón superiluminado (lo que dificulta enormemente usar los cañones de proyección y hace que el tener casi 100 alumnos deje pequeña una pantalla gigante de TV). En esas labores Antonio Pérez (alma de Marme y del Patronato de Deportes de San Javier), Carles Miñana y Cari Sánchez hicieron una labor brutal, de cuasi esclavos, para que todo saliera adelante. Al final hizo falta contar aún con más colaboradores que echaran una mano, y dos. Hablo de Inma Ros, de Adrián Abellán, de Willy Llorca o Carmen Puigcerver. Sin ellos no estaríamos contando esta batallita, desde luego.
Durante esas dos horas conduje hacia San Javier pensando, dándole vueltas a la cabeza, haciendo llamadas de teléfono para hacer un plan B, C, o D. Durante esas dos horas hubo tres o cuatro ideas para poder solucionar el problema, y todas ellas, evidentemente, pasaban por pedir favores, por implorar favores, apenas a unas horas del inicio del curso.
A partir de la incorporación de Hussein con ese requisito volvíamos a tener el cartel completo y equilibrado pero todo era un efecto dominó en los cambios horarios. Necesitábamos alguien para la impartir la charla inaugural de la mañana y que alguien de la tarde del sábado aceptara pasar a domingo. Al final Julbe accedió a estar en la mañana de la inauguración, para lo cual debería cruzar media península conduciendo de madrugada y tratar de llegar a la inauguración. Jota Cuspinera aceptó retrasar su viaje y su intervención, algo parecido ocurrió con Sergio Ibáñez. Cuasi milagrosamente pudimos volver a ajustar el programa, los hoteles, los viajes... Un programa con horario totalmente distinto, eso sí, y en apenas unas cuantas horas en la víspera de la inauguración, con el tiempo justo para, ya bien entrada la madrugada, reelaborar en el ordenador el nuevo programa y mandarlo imprimir a primera hora de la mañana de la inauguración y así poder entregarlo con la documentación (poca, poco presupuesto) que entregaríamos al recibir a los alumnos.
Tuve que sonreír cuando en una de las hojas de valoración del curso veo que un alumno se quejaba de que "me habría gustado que se informara con más tiempo de los cambios en el programa. Me habría gustado mucho ver a Pedro Martínez". Querido compañero de curso: yo también, yo también. Y no sabes cuánto.
Para contar la parte visible del curso me siento ahora mismo demasiado cansado para escribir nada, así que os remitiría a la crónica en tres partes de Mikel Polo (Día I, Día II, Día III), bastante interesante, aunque no comparto la dureza de su crítica a la primera parte del taller de video, que era la primera vez en España que se hacía algo así y por tanto susceptible de algún problemilla al arrancar. Por lo demás creo que Mikel cuenta bastante bien lo que ocurrió en el curso.
Os dejo una galería de fotos, las tomadas por el propio Antonio Pérez, de Marme y el Patronato de Deportes
Comentarios
Pese todos los problemas el Curso resultó de lo más interesante. He viajado desde 800 Kms de distancia y he vuelto satisfecho y con idea de volver si hay una 3ª edición.
Gracias por tu trabajo y de tus colaboradores.