3 ene. 2007

Garbajosa fue el mejor rookie de diciembre en la NBA

Se veía venir que a Garbajosa no tardarían en reconocerle su gran trabajo en los Raptors, como así ha sido con el premio al mejor rookie del mes de diciembre.

Jorge Garbajosa es un jugador total, experto ya, con la cabeza bien amueblada, que sabe ejecutar bien todas las facetas del juego pese a no tener un físico privilegiado. Por tanto, no era de extrañar que se adaptara pronto al juego de su nuevo equipo y su nueva liga. Además, la ausencia de Bosh por lesión le ha dado más minutos de juego, tantos que hasta ha tenido problemas musculares por sobrecarga, ya que ha tenido que jugar más de 40 minutos en 7 de los 15 partidos del mes de diciembre.

Garbajosa, además de esos intangibles que no recogen las estadísticas, ha jugado 30 partidos desde que llegó a la NBA, 23 como titular, con promedios de 9,2 puntos; 5,8 rebotes y 2,1 asistencias.

Sin embargo, en el mes de diciembre ha visto un incremento en sus promedios de 3,0 puntos; 1,4 rebotes; 9,6 minutos y 1,3 asistencias. Es decir, los números de Garbajosa en los 15 partidos disputados el pasado diciembre son: 34,8 minutos; 6,5 rebotes; 2,7 asistencias y 10'7 puntos, para una EFF (valoración) de 12,2. Además, Jorge no se corta un pelo para lanzar los balones importantes del partido si así hace falta.

Una de las mejoras de Jorge proviene de haber dado un paso al frente, y no sólo en el sentido metafórico de la palabra, sino literal, no obsesionándose con la línea de tres puntos y procurando lanzar más veces desde su rango de tiro, es decir, desde la máxima distancia en la que hace mucho daño, y a día de hoy esa distancia para él es el triple FIBA, no el triple NBA, que aún debe trabajar unos meses más para sacarle más rendimiento. No obstante, en diciembre lanzó una media de 2'3 triples por partido anotando sólo el 26%, aunque no es un gran porcentaje sí es mejor que el que mostró al inicio de temporada, es decir, un 20% (7 aciertos de 35 intentos) durante el mes de noviembre y un 23% si tenemos en cuenta los 30 partidos disputados hasta ahora.

Una de las señales de que los rivales ya empiezan a tomarle en serio es que de vez en cuando, al recibir Jorge el balón, un defensor acude a hacerle una ayuda (cosa poco frecuente en la NBA) para tratar de impedir su lanzamiento desde 6 metros, con lo deja libre a su hombre y así Jorge puede dar una asistencia gracias a un 'pase extra' originado por esa ayuda. Además, le suele tocar bailar con la más fea pues su entrenador, Sam Mitchell, le pone siempre a defender al interior más peligroso del rival, aunque éste sea un armario ropero.

De la forma que tiene Mitchell de repartir los minutos entre los bases hablaremos otro día, porque tener lógica la tendrá, pero lo que es yo, no consigo verla.

1 comentario:

Alberto dijo...

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